Por: Francisco Luis Cuervo Ramírez*
El 17 de abril se cumplieron 10 años de la trascendencia del ingeniero, exconcejal de Marinilla, exsecretario de Obras Públicas de Antioquia, exministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego Henao, de esta vida mortal a la eternidad.
Coincidió el fallecimiento de Andrés Uriel, con el del escritor Gabriel García Márquez, y esa coincidencia “opacó” la noticia del infausto deceso del paisano, amigo, servidor público y hombre de Estado. Poco se ocupó la prensa, en ese entonces, de la desaparición del ingeniero Gallego Henao. Y así pasa cada año, y va a pasar siempre.
Pero muchos amigos y paisanos siempre recordaremos al líder de la ciudad de Marinilla, al hombre visionario del desarrollo vial de Antioquia y de Colombia.
Desde joven el ingeniero, Gallego Henao, estuvo presente en los escenarios de la gestión pública de Marinilla: perteneció a las Juntas Municipales de Planeación y de la Casa de la Cultura, espacios de concertación y de asesoría a la administración municipal en los que siempre ofreció buenas propuestas para el desarrollo social, físico espacial y cultural de la ciudad. Brillante fue su paso por el Concejo Municipal 1992 – 1994, etapa de su vida que lo llevó a ser artífice de interesantes debates en favor del mejoramiento de las condiciones de vida de sus coterráneos, especialmente del orden ciudadano y de la equidad en el gasto público social.
En el ámbito regional, aún hoy muchas personas recuerdan la lucha de Andrés Uriel como representante de los propietarios afectados por la contribución de valorización, distribuida por el Departamento para la pavimentación de la vía Marinilla – Peñol (años 1989 – 1992). Sus intervenciones y la movilización social promovida para salvaguardar la calidad de las obras y para proteger los escasos recursos de los campesinos afectados por el gravamen; son paradigma de buen juicio, de ponderación, pero; a la vez, de reciedumbre y de impetuosa decisión para no claudicar frente a la salvaguarda de los intereses de la comunidad.
Fue miembro de la Junta Directiva de Cornare, en 1994, en representación de los movimientos ambientalistas.
En el ámbito departamental, el ingeniero Gallego Henao, fue servidor de desempeño brillante como Secretario de Obras Públicas, entre 1995 y 1997. En Marinilla y el Oriente, ¡cuánto le debemos a este hombre!. Lo que hoy es la concesión Vial del Oriente, que incluye el proyecto del túnel, fue dinamizada por el gobernador de entonces, por iniciativa de su Secretario de Obras Públicas; quien sacó de los anaqueles las propuestas de unir al Oriente con Medellín, a través del túnel, y para generar un desarrollo en las tierras que constituyen el anillo por los municipios de El Retiro, La Ceja, el Carmen, El Santuario, Marinilla y Rionegro, a fin de potenciar el establecimiento industrial, comercial y de servicios por esa zona de la subregión. Luego de muchos trámites y conversaciones, se produjo la escritura pública 3.399 de la Notaría Séptima de Medellín, del 12 de diciembre de 1997, que dio vida jurídica a la Concesión “Conexión Vial Aburrá Oriente, Túnel de Oriente y desarrollo vial complementario”.
El impulso de lo que hoy es la Central Hidroeléctrica “Hidroituango”, también fue un rescate de Andrés Uriel, quien le dijo al Gobernador, en 1996, que ese proyecto llevaba mucho tiempo en la Electrificadora de Antioquia, sin que le hubiera establecido su verdadera dimensión. Desde 1974, el proyecto tenía estudios de funcionalidad, y en 1979 se hizo la primera fase de viabilidad técnica, terminada en 1983. Surgió, entonces, la Ordenanza 35 de 1997, que creó la Empresa Promotora del Proyecto la cual contra viento y marea, salió adelante y hoy se constituye en el proyecto hidroeléctrico más importante para Antioquia y el país.
Haber hecho posible que la Nación le cediera al Departamento la vía Bello – Hatillo fue otra obra gestada por este ilustre marinillo; a través del Convenio Interadministrativo 05 de 1996, celebrado entre el Ministerio de Transporte, el Instituto Nacional de Vías y el Departamento de Antioquia. Era Ministro de Transporte el ingeniero Juan Gómez Martínez.
Y en el ámbito nacional es conocido y reconocido el impulso del Ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego Henao, por realizar grandes obras de desarrollo de infraestructura vial, aeroportuario y marítimo; para proyectar y dejar contratadas muchas de las grandes carreteras y obras que requería el país en la interconexión troncal y transversal. Muchos de los proyectos de desarrollo vial que aún se construyen en el país, fueron visionados por el ingeniero Gallego Henao.
Al interior de ese hombre público hubo un inmenso ser humano lleno de amabilidad, de fe católica, de afecto por sus amigos. Hubo un maestro, un hombre que por muchos años se dedicó a la causa de enseñar lo que sabía, por más de 25 años de docencia en las Universidades Nacional y Pontificia Bolivariana.
En Andrés Uriel hubo un ser espiritual, un estudioso, un ejemplo de austeridad, un asceta paradigmático. Su testimonio de vida cristiana con devoción, con convicción, sin temor, nos dejó huella, nos marcó, nos inspira. Su amor por Jesús Nazareno, en Marinilla, lo conocimos sus coterráneos y los foráneos, y su encanto por la eucaristía lo llevó a sin iguales espacios de contemplación en la capilla del Monasterio de la Visitación en la “Esparta colombiana”.
En Andrés Uriel hubo un paisano enamorado de su tierra, un ser especial, un servidor de Marinilla y de la patria, un paisano, un amigo, un consejero. ¡Un homenaje a Andrés Uriel Gallego Henao, en los diez años de encuentro con el Creador, en la comunión de los santos!
Resquiescat in pace
* Administrador Público, Magister en Participación y Desarrollo Comunitario.
*Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de La Prensa Oriente

