Arquitectura turística sistémica: seguridad turística integral, inteligente y sustentable, el gran reto para el Oriente antioqueño

Olga Lucía Bongcam Moreno

E-mail: clusteroriente@gmail.com

Cuando se aborda el turismo de forma profesional, no podemos hacerlo sin tener en cuenta que todo ejercicio turístico serio, debe poseer una arquitectura sistémica segura y sustentable; que no es más que un conjunto ordenado o estructurado de principios o elementos que se relacionan entre sí y permiten que dicho ejercicio, se aleje de múltiples intenciones que no conducen a nada y por el contrario, son un cúmulo de fracasos reiterados, carentes de acciones, seguridad y de productividad. 

Una arquitectura turística sistémica la conforman estructuras verticales de soporte como: la seguridad turística, que se define como el conjunto de medidas implementadas en un destino turístico con el propósito de salvaguardar la integridad física y emocional de los residentes, visitantes, turistas, operadores y prestadores de servicios bajo la supervisión, coordinación, vigilancia, seguimiento, control y sanción de una Secretaria Turística Local, que se enlaza con todas las instituciones territoriales y nacionales; como también, el equipamiento, las cinco superestructuras y la ecología turística.

Gran parte del éxito de un destino turístico, es la seguridad que éste provee a sus visitantes; no sólo en temas de protección contra la delincuencia, sino también en protección jurídica, bajos índices de corrupción institucional, asistencia médica, planes, productos y experiencias turísticas, además de otros aspectos, como la inocuidad alimentaria, la supervisión constante hacia turistas que practican actividades recreativas o de ocio con cierto grado de peligrosidad, el endurecimiento de las penas para delitos punibles que afectan al turismo; el bajo índice de delitos sexuales, narcotráfico, trata de personas; la rigurosidad de las sanciones a la parahotelería que es ilegal en Colombia y que se ofrece, a través de plataformas digitales internacionales, también ilegales. El Oriente Antioqueño, no es ajeno a la carencia de una Arquitectura Turística Sistémica y el flagelo, que hoy se vive en Medellín, hace un gran derrame en el Oriente Antiqueño de lunes a lunes, los 365 días del año y bajo el ojo de las autoridades locales, grandes empresarios, operadores y prestadores de servicio del territorio que se lucran de este negocio; que atenta contra nuestros niños, hombres, mujeres y familias, los que no sólo padecen las consecuencias psíquicas; sino las de todo tipo de adicciones y trata humana. Un negocio, que no sólo beneficia y aporta millones de pesos a quienes lo ejercen, sino que aporta a la descomposición social y a diferentes modalidades de delincuencia que se anclan a este negocio.

Lo grave aquí, es que seguimos buscando el ahogado río arriba, cuando dentro del territorio existen entidades que reúne expertos, programas y proyectos listos para implementar en muchos temas turísticos y de seguridad turística, dispuestos a trabajar de manera articulada con los gobiernos e instituciones del Estado que son quienes tienen la obligación de ser garante de la cultura de la seguridad turística en las regiones, en colaboración con los privados que operan, salvaguardan y prenden las alarmas, frente a situaciones de peligro para quien reside y visita nuestras municipalidades.

Existen proyectos formulados, sistemas de alerta y modelos para implantar y poner en marcha, solo falta la voluntad política y el apoyo a local, antes que auspiciar la fuga de capitales al exterior.

* Presidenta colegiada Clúster de Turismo del Oriente Antioqueño.

*Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de La Prensa Oriente

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