Estudio revela que consumo adolescente de vapeadores en Rionegro duplicó promedio nacional

Un estudio de la Clínica Somer en Rionegro evidenció que uno de cada dos estudiantes de bachillerato ha usado cigarrillos electrónicos en algún momento de su vida. Según precisó la investigación, realizada entre 2023 y 2024 con 853 adolescentes de 10 colegios públicos y privados, el 13.7% consumió estos dispositivos en los últimos 30 días, una cifra que superó el promedio nacional del 6.7% registrado por el DANE en 2019.

De acuerdo con Johan Sebastián Herrera, epidemiólogo de la Clínica Somer y coinvestigador del proyecto, los resultados son «alarmantes» y reflejan una problemática de salud pública creciente. «La edad promedio de inicio es de 13.8 años, lo que indica que jóvenes están exponiéndose a sustancias no inocuas para la salud pulmonar», afirmó. El especialista añadió que el consumo se asocia con uso frecuente de alcohol, cigarrillos convencionales y marihuana.

La neumóloga pediatra Martha Cuéllar, integrante del equipo investigador, vinculó la alta prevalencia al diseño «llamativo y supuestamente inofensivo» de los dispositivos. Según dijo, estudios globales demuestran que los componentes —como nicotina, acetato de vitamina E y tetrahidrocannabinol— generan daños pulmonares, cardiovasculares, neurológicos y gastrointestinales. «A corto plazo causan síntomas molestos; a largo plazo, disfunción pulmonar», precisó.

Según se informó, el estudio está avalado por el Comité de Ética en Investigación en Seres Humanos que opera en la Clínica Somer, reconocido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y contó con la participación de las universidades de Los Andes y Antioquia. Además instó a autoridades municipales a regular la venta de estos dispositivos a adolescentes. Herrera hizo un llamado a padres de familia para «estar atentos al consumo y educarse sobre sus riesgos».

¿Qué dice la administración municipal?

El alcalde de Rionegro respondió a los hallazgos del estudio de la Clínica Somer confirmando que su administración implementa estrategias de «educación, información y comunicación» dirigidas a jóvenes, adultos y personas mayores que usan cigarrillos electrónicos. Según declaró, estos dispositivos «afectan enormemente la capacidad pulmonar» debido a los químicos que contienen, generando «restricciones» en la salud.

Precisó que desaconsejan el uso de vapeadores y sustancias asociadas por considerarlos «un problema de salud pública, algunas veces mucho peor que el consumo de cigarrillos». Aclaró que esta postura no implica recomendar el tabaco tradicional: «Sin decir que el consumo de cigarrillos sea recomendado por nosotros».

Compartir este artículo