Yeison Miranda: El catastro, base técnica para planificar el futuro del Oriente Antioqueño

El análisis de las bases de datos catastrales, permiten comprender los comportamientos de crecimiento inmobiliario, las dinámicas de compra y venta de predios, el incremento de nuevas construcciones y los destinos económicos. Al cruzar estos datos, se encuentra información similar que facilita la planificación territorial de manera conjunta: Yeison Miranda – Director de Catastro de Antioquia

Desde la perspectiva técnica y basada en la evidencia, la información catastral es un insumo estratégico y fundamental para la toma de decisiones territoriales y la construcción de esquemas asociativos como el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás. Miranda enfatiza que el catastro, al ser el inventario de los predios y el reconocimiento del territorio, permite a los alcaldes y a las regiones tomar decisiones informadas a través de los datos. Esto es crucial para una planificación más justa, eficiente y con visión de futuro para el Oriente Antioqueño, una región que ya experimenta una aglomeración urbana de facto.

La información levantada por Catastro de Antioquia es una herramienta valiosa para la planificación conjunta. A través del análisis de las bases de datos catastrales, se pueden comprender los comportamientos de crecimiento inmobiliario, las dinámicas de compra y venta de predios, el incremento de nuevas construcciones, las tipologías y los destinos económicos. Al cruzar estos datos, especialmente en los límites municipales, se encuentra información similar que facilita la planificación territorial de manera conjunta. Es fundamental entender que el desarrollo no reconoce límites administrativos, y que los problemas comunes como la movilidad, la seguridad, la educación, los servicios públicos y el ordenamiento territorial solo pueden resolverse eficazmente a través de esquemas asociativos que agrupen las decisiones de los municipios.

La integración en un Área Metropolitana no significa una pérdida de autonomía municipal, sino una ganancia en capacidad de gestión y de resolución de problemas conjuntos. La Gobernación de Antioquia juega un papel clave al levantar y suministrar estos datos (nuevos propietarios, construcciones, destinos económicos, avalúos, comportamiento del mercado inmobiliario) a los municipios con intención de agruparse. Miranda subraya que los municipios mantienen su misma autonomía e independencia, pero se empoderan para abordar desafíos compartidos, como la alta conmutación de personas entre Rionegro y otros municipios del Oriente para trabajar, estudiar o acceder a servicios. El Área Metropolitana es una figura colaborativa de gestión que busca construir proyectos de infraestructura de manera conjunta para solucionar problemas de movilidad, vivienda y seguridad.

El crecimiento acelerado de municipios como Rionegro, Marinilla, La Ceja, Guarne, El Retiro, El Carmen, y también Cocorná, San Francisco, San Carlos o Guatapé, evidencia la urgencia de la planificación conjunta. Según Miranda, si se observa el Oriente Antioqueño desde las montañas por la noche, se aprecia como una única ciudad, una conurbación que será aún más compacta en 20 años. Este fenómeno, similar al que vivió el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, exige que el Oriente Antioqueño se siente a planificar de manera colectiva las necesidades apremiantes como vías, intercambios viales, hospitales, universidades, servicios públicos, seguridad y la calidad del aire. La constitución de un Área Metropolitana es una decisión que las generaciones futuras agradecerán.

Finalmente, Yeison Miranda hace un llamado a la ciudadanía a la confianza y la participación activa. Invita a los ciudadanos a revisar la historia de otros esquemas asociativos exitosos y a asistir a los espacios de participación que se están generando para debatir sobre la Área Metropolitana. La planificación pública, especialmente en este contexto asociativo, tiene como objetivo principal generar calidad de vida para todos los ciudadanos de la subregión. Es una decisión conjunta que debe involucrar a actores políticos, empresariales, institucionales, educativos y a los ciudadanos del común, para asegurar un futuro más ordenado y próspero para el Valle de San Nicolás.

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