La búsqueda que venció al miedo: el regreso digno de Juan Carlos Castaño después de 23 años

La Unidad de Búsqueda de Personas Desaparecidas hizo el relato sobre la entrega digna del cuerpo de Juan Carlos Castaño Tobón, un joven desaparecido el 26 de agosto de 2002 en el municipio de San Carlos, Oriente antioqueño. Luego de más de dos décadas de incertidumbre, Martha Isabel Castaño tuvo la certeza de que al fin fue ubicado su hermano y podría darle santa sepultura.

Juan Carlos tenía 20 años, era padre de familia y trabajaba como recolector de café cuando un grupo armado lo sacó de la finca donde laboraba, en la vereda Calderas. Esa mañana se había levantado como de costumbre para iniciar su jornada. Mientras Martha Isabel preparaba la comida para la familia y los trabajadores, hombres armados irrumpieron en la vivienda, registraron el lugar y preguntaron insistentemente por la presencia de guerrilla y armas.

“Lo sacaron del cafetal y se lo llevaron. Cuando pregunté para dónde lo llevaban, me dijeron que regresaba en un momento. Le pasé la billetera con sus documentos y se fue. Eso fue a las 11 de la mañana. Nunca volvió”, recordó Martha Isabel.

Al día siguiente, la familia supo que Juan Carlos y otros siete hombres habían sido asesinados. También conocieron que los cuerpos fueron trasladados al cementerio de Granada e inhumados como no identificados. Sin embargo, el miedo impidió cualquier reclamación. “La amenaza era que no podíamos ir. Estábamos aterrorizados”, expresó.

Según la entidad, cinco años después, Martha Isabel decidió denunciar el caso ante la Fiscalía, aunque no obtuvo respuesta. Su búsqueda continuó con el acompañamiento de la Corporación Jurídica Libertad y el colectivo Tejiendo Memorias, organizaciones que la apoyaron en la exigencia de verdad y en la reivindicación de la identidad de su hermano, a quien describió como un joven responsable, buen padre, buen hijo y buen hermano.

Agregaron que, en 2023, presentó la solicitud formal ante la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas. Gracias a la información aportada por la familia y a la investigación humanitaria y extrajudicial del Plan Regional de Búsqueda del Oriente Antioqueño, se logró establecer que Juan Carlos permanecía como cuerpo no identificado en el osario 1 del pabellón San Mateo del cementerio de Granada. En diciembre de 2024 se realizó la recuperación del cuerpo y, tras el proceso de identificación por parte del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, en diciembre de 2025 fue entregado dignamente a su familia.

Describieron que la ceremonia tuvo lugar en Medellín, con la participación de la Jurisdicción Especial para la Paz, la Corporación Jurídica Libertad y el colectivo Tejiendo Memorias. Durante el acto, Martha Isabel permaneció junto al cofre que contenía los restos de su hermano. Entre lágrimas, tocaba las estructuras óseas mientras sus familiares la abrazaban. Cerca de allí, una pintura de un cafetal evocaba al joven trabajador que fue arrebatado a su hogar.

La familia decidió inhumarlo en el cementerio de Girardota, Antioquia, cerrando así un ciclo de 23 años de dolor e incertidumbre.

En el último mes, el Plan Regional de Búsqueda del Oriente Antioqueño ha realizado diez entregas dignas a familias que, como la de Juan Carlos, esperaron durante años una respuesta. En la subregión se registran 3.365 personas desaparecidas, 252 de ellas en el municipio de Granada. En Antioquia la cifra asciende a 27.442 casos y, a nivel nacional, a 135.396. Cada entrega no solo devuelve un cuerpo a sus seres queridos, sino que restituye una historia, un nombre y un lugar en la memoria colectiva.

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