El Oriente concentra el 17,4% de las viviendas comercializadas en Antioquia – Foto: Andrés F. Gómez
Por: Paula Andrea Bernal Cardona
El Oriente Antioqueño se consolida como uno de los mercados inmobiliarios más dinámicos del departamento, según datos de Galería Inmobiliaria durante el primer trimestre de 2026 se comercializaron 955 viviendas nuevas y lotes urbanizados en la subregión. Este comportamiento se da tras un 2025 en el que el Oriente Antioqueño concentró el 17,4% de los inmuebles comercializados en Antioquia. Durante ese mismo año, las ventas de vivienda nueva crecieron un 21%, al comercializarse 3.668 unidades frente a 3.016 en 2024, con una concentración importante en municipios como Rionegro (2.159 unidades), La Ceja (565) y El Retiro (359).
Este auge, impulsado por la conectividad con el Valle de Aburrá, el desarrollo de infraestructura, el acceso a servicios públicos y el Aeropuerto Internacional José María Córdova ha traído consigo una valorización del suelo con datos históricos. Para el año anterior esa valorización tuvo picos importantes para varios municipios, los mayores indicadores se registraron en: El Retiro: 11,6%, La Ceja: 7,1%, Rionegro: 6,2%, El Carmen: 0,9% y Guarne: 0,6%.
Esta valorización que es vista como positiva desde gremios como la Lonja de Propiedad Raíz, trae múltiples retos para la construcción de Vivienda de Interés Social, ya que eleva los costos de los proyectos por los valores de los terrenos para su construcción.
En contexto, en Colombia la Vivienda de Interés Social (VIS) corresponde a unidades con un valor máximo de 135 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV), ampliable hasta 150 SMMLV en ciertas zonas urbanas. Por su parte, la Vivienda de Interés Prioritario (VIP) tiene un tope de 90 SMMLV y está dirigida a hogares en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Aunque el mercado inmobiliario del Oriente se mueve bastante, la realidad es que aún hay un déficit de vivienda del 22,41% según la Empresa de Vivienda de Antioquia. Es decir, más de 54.000 hogares necesitan una solución habitacional. Si bien se han logrado avances, el reto sigue siendo grande y estructural. A pesar de esto, la subregión tiene el nivel más bajo de pobreza monetaria en Antioquia (18,6%), lo que muestra un contraste claro, hay capacidad económica, pero no siempre se traduce en acceso real a una vivienda digna.
Desde VIVA Antioquia señalan que “si bien se evidencian estos avances en la reducción del déficit, es necesario mantener esfuerzos sostenidos y articulados para garantizar el acceso a una vivienda digna”.
Las apuestas municipales por sostener la vivienda social

La Prensa Oriente conversó con los alcaldes de dos de los municipios donde más se ha sentido el impacto de la valorización del suelo, para entender cómo avanzan los proyectos de vivienda y qué están haciendo para que este fenómeno no termine cerrando las puertas a la vivienda social. En La Ceja, la Administración ha venido culminando procesos que venían de antes, garantizando entregas, escrituras y acompañando a las familias. Al mismo tiempo, siguen avanzando proyectos como Sueños del Tambo, en el que ya se han entregado 220 viviendas y se espera llegar a 340 durante este periodo, además de nuevas apuestas como Flores del Cuidado y Senderos del Cuidado, pensadas para población vulnerable.
“Nuestro propósito es equilibrar la vivienda digna con la viabilidad de los proyectos, articulando esfuerzos para que más familias puedan acceder”, señaló Ilbed Santa, alcaldesa de La Ceja.
Ese esfuerzo también se traduce en metas concretas, La Ceja proyecta beneficiar a cerca de 550 hogares con subsidios VIS y VIP durante el cuatrienio, incluyendo apoyos para la cuota inicial que muchas veces hace la diferencia entre poder comprar o no. Todo esto en medio de un contexto donde el suelo es cada vez más costoso, lo que obliga a optimizar recursos, articular actores y pensar cada proyecto con lupa.
En El Retiro, el panorama es similar, pero con una estrategia muy enfocada en el uso de suelo público y en evitar la especulación. Durante 2026 se han asignado 250 subsidios de $30 millones por familia —duplicando cifras de administraciones pasadas— y ya se tienen definidos sectores como La Chiquilina y Villa Olímpica para nuevos desarrollos. Además, hay iniciativas diferenciales como vivienda para Ebanistas, que busca proteger este oficio tradicional del municipio con 23 apartamentos y la reactivación del proyecto El Guarzo.
El alcalde Santiago Montoya insiste en que el foco está en la transparencia y en el impacto real, “la idea es que los recursos lleguen a quienes los necesitan, evitando que el precio del suelo se convierta en una barrera”. A esto se suma el uso de herramientas como los bancos de tierras y la gestión de cargas urbanísticas, que permiten hacer viables los proyectos incluso en un mercado presionado por la valorización.
En el marco del Plan de Desarrollo “Por Antioquia Firme”, la Empresa de Vivienda de Antioquia (VIVA) ha trazado metas ambiciosas que tendrán impacto directo en el Oriente Antioqueño, con la ejecución de 50.000 viviendas nuevas, 100.000 mejoramientos y 20.000 procesos de titulación durante el cuatrienio. Esta apuesta busca no solo ampliar la oferta habitacional, sino también mejorar las condiciones de vivienda existentes y garantizar seguridad jurídica a miles de familias, consolidando una estrategia integral para reducir el déficit habitacional en la región.
En otros municipios del Oriente Antioqueño también se consolidan avances en vivienda social que aportan al cierre del déficit habitacional. En Alejandría, la Administración impulsa proyectos como Velo de Novia, con 20 viviendas y Leonardo Ospina, que contempla 60 unidades habitacionales, actualmente en ejecución en su primera etapa. Además, se proyecta la construcción de 150 nuevas viviendas y 6 destinadas a población con discapacidad, lo que permitirá beneficiar a cerca de 236 familias y reactivar iniciativas. Por su parte, en La Unión se desarrollan tres proyectos claves: El Edén, ya terminado y en proceso de entrega para 120 familias; Sueños del Edén y Valles de Libana, ambos en etapa de cierre financiero y con una proyección de 120 viviendas cada uno, evidenciando el esfuerzo del municipio por ampliar la oferta de vivienda asequible en la subregión.
El reto del suelo: valorización, presión urbana y respuestas institucionales

El acelerado incremento en el valor del suelo se ha convertido en uno de los principales desafíos para la vivienda social en la región, el crecimiento histórico anual alcanza el 12,6%, una tendencia que puede “desplazar la producción de vivienda social” y encarece la estructuración de nuevos proyectos. Para contrarrestar este fenómeno, se han implementado estrategias como el modelo LUAS, por parte de la Empresa de Vivienda de Antioquia, donde el municipio aporta el lote como subsidio en especie, así como la consolidación de bancos inmobiliarios y alianzas de financiación con tasas preferenciales. Desde la entidad señalan que “el suelo no puede ser una barrera para la vivienda social, por eso debe convertirse en un instrumento de gestión pública”.
En La Ceja, aunque existe disponibilidad de suelo en zonas de expansión, la limitada oferta de predios públicos obliga a fortalecer instrumentos de planificación y gestión. El municipio ha incorporado en su Plan Básico de Ordenamiento Territorial obligaciones de destinación de suelo para VIS y VIP, además de promover subsidios y articulación con entidades departamentales y nacionales. “Estamos trabajando para que, a pesar de los altos costos del suelo, los proyectos sigan siendo viables y accesibles para las familias, mediante la articulación de recursos y la optimización de los procesos”, afirmó la alcaldesa Ilbed Santa.
Por su parte, El Retiro ha enfocado su estrategia en el uso de suelo público y la regulación urbanística para contener la especulación. La estructuración de proyectos en predios municipales y el aprovechamiento de cargas urbanísticas que permiten equilibrar costos y garantizar condiciones de habitabilidad. “Desarrollar vivienda en terrenos del municipio nos permite evitar la presión del mercado y asegurar proyectos sostenibles, tanto en lo financiero como en lo urbanístico”, explicó el alcalde Santiago Montoya, quien destacó además la importancia de una norma más flexible para proyectos VIS y la financiación de obras de urbanismo con aportes del sector privado.
El reto de gestionar el suelo en el Oriente

Garantizar la vivienda social en un contexto de alta valorización exige acciones coordinadas entre gobiernos locales, sector privado y entidades del orden departamental y nacional. Entre las principales recomendaciones se destacan la priorización del suelo público para proyectos VIS, el fortalecimiento de los bancos de tierras, la implementación de incentivos fiscales para constructores, la regulación de cargas urbanísticas que aseguren inclusión y la creación de sistemas de monitoreo permanente del mercado del suelo.
El desafío para el Oriente antioqueño no radica en frenar su crecimiento, sino en gestionarlo de manera estratégica para que sus beneficios lleguen a todos. La valorización, bien administrada, puede convertirse en una oportunidad para planificar territorios más equitativos, donde el acceso a la vivienda digna no dependa exclusivamente del mercado, sino de decisiones públicas que prioricen el bienestar colectivo y la sostenibilidad urbana.

