Por: Carlos Humberto Gómez*
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El 21 de junio los colombianos eligieron a Abelardo De La Espriella como presidente y a José Manuel Restrepo como vicepresidente de la República para el periodo que comenzará el próximo 7 de agosto. La decisión electoral cerró una campaña intensa y abrió una nueva etapa para el país. Más allá de las posiciones políticas que acompañaron el proceso, el resultado plantea una responsabilidad distinta. Gobernar para quienes respaldaron la propuesta vencedora y también para quienes optaron por otros caminos.
Durante la campaña, ambos recorrieron diferentes regiones del país exponiendo sus propuestas. En entrevistas concedidas a nuestro medio aliado Mi Oriente, cuando aún eran candidatos, presentaron ideas relacionadas con el Oriente antioqueño en seguridad, salud, infraestructura, educación y desarrollo regional. Hoy, tras alcanzar la Presidencia y la Vicepresidencia, aquellas declaraciones dejan de ser promesas de campaña para convertirse en referentes frente a los cuales la ciudadanía evaluará la gestión de gobierno.
En materia de seguridad, Abelardo De La Espriella planteó una estrategia basada en el fortalecimiento de la autoridad estatal, el sistema penitenciario y el combate a las estructuras criminales. También manifestó su intención de intervenir directamente en los territorios para revisar problemáticas y exigir resultados a las instituciones responsables. En aquella conversación sostuvo que recorrería los departamentos para conocer de primera mano las necesidades de las regiones y dar respuestas desde el Gobierno Nacional.
Para Antioquia y particularmente para el Oriente antioqueño, una de las referencias más importantes estuvo relacionada con la infraestructura. Durante la entrevista reconoció la necesidad de avanzar en la ampliación del aeropuerto José María Córdova y mencionó asuntos asociados con las vías secundarias y terciarias, así como proyectos de conectividad discutidos históricamente para el departamento.
José Manuel Restrepo, por su parte, habló desde una relación cercana con el territorio. Recordó su paso por la rectoría de la Escuela de Ingeniería de Antioquia y expresó que conocía las dinámicas de una subregión que considera fundamental para el futuro del país. En varias oportunidades destacó el potencial del Oriente antioqueño en innovación, conocimiento, tecnología, educación y desarrollo empresarial.
Precisamente allí aparece una de las expectativas más importantes para los próximos cuatro años. El Oriente antioqueño enfrenta desafíos comunes y requiere respuestas construidas desde una mirada que supere los límites administrativos de cada localidad. La movilidad, la seguridad, la educación superior, la planeación territorial, la infraestructura vial, la salud, la conectividad digital y la competitividad son asuntos que difícilmente pueden resolverse desde una lógica exclusivamente local. En ese contexto, mantener el diálogo con los gremios, las instituciones y las comunidades será fundamental para construir consensos alrededor de los principales retos del territorio. A ello se suma una decisión que marcará buena parte de las discusiones regionales de los próximos años. El pronunciamiento ciudadano sobre la creación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás definirá si el Altiplano adopta un nuevo esquema de gestión supramunicipal para abordar desafíos compartidos y orientar proyectos de alcance regional.
Desde La Prensa Oriente hemos registrado durante los últimos años varias inquietudes presentes en distintos sectores de la subregión. Una de ellas tiene que ver con la ampliación del terminal aéreo y la incertidumbre generada por la ausencia de definiciones concretas sobre una iniciativa que ha permanecido entre anuncios, estudios y discusiones. Ocho años después de la afectación de predios en veredas de Rionegro y luego de procesos posteriores de desafectación, las comunidades continúan esperando claridad sobre el rumbo definitivo de este proyecto, su alcance, sus costos y las decisiones que deberá asumir el nuevo gobierno.
A ello se suman los proyectos viales anunciados para municipios como Cocorná, San Francisco y San Luis, así como para los corredores que conectan con el Magdalena Medio. Son iniciativas mencionadas en distintos escenarios institucionales y cuya evolución continúa siendo observada por comunidades que esperan decisiones sobre inversiones planteadas dentro del actual plan de desarrollo nacional.
En seguridad y otros temas, ocurrió algo similar. Las visitas de altos funcionarios y titulares de diferentes ministerios dejaron durante los últimos años anuncios y expectativas relacionadas con inversión social, tecnología, conectividad y fortalecimiento institucional. Sin embargo, para numerosos sectores del territorio persiste la sensación de que varias de esas iniciativas no lograron materializarse en los tiempos esperados.
También existe expectativa frente a iniciativas que permitan mejorar la conexión entre el Altiplano, la zona de Embalses y los corredores hacia el Magdalena Medio. En distintos escenarios se ha planteado la posibilidad de desarrollar proyectos mediante esquemas de participación entre sectores públicos y privados APP para atender necesidades que afectan la competitividad regional y la calidad de vida de miles de habitantes.
A ello se suma una obra que con frecuencia aparece en las conversaciones sobre movilidad regional y que aún no ocupa un lugar prioritario dentro de las agendas institucionales. Se trata del corredor vial en el sector de Industriales, donde converge la vía al Tranvía de Rionegro con la autopista Medellín-Bogotá, en el límite entre Rionegro y Marinilla. Diversos actores del territorio la consideran una intervención necesaria para mejorar la circulación vehicular, fortalecer la conectividad regional y facilitar la integración de corredores estratégicos.
De igual manera, persiste la expectativa frente a obras que podrían ejecutarse con recursos provenientes de excedentes de peajes administrados por Devimed. Municipios como Rionegro, Marinilla, Guarne y San Vicente Ferrer, así como territorios conectados a través de estos corredores y que benefician igualmente a El Carmen de Viboral, El Retiro y La Ceja y la zona Páramo, han esperado durante estos últimos años decisiones que permitan avanzar en intervenciones destinadas a mejorar la seguridad vial y responder a necesidades identificadas por las comunidades. En este punto, la subregión también espera una mayor capacidad de decisión por parte del Gobierno Nacional y de las entidades responsables para avanzar en soluciones pendientes.
Los próximos cuatro años ofrecerán la oportunidad de comprobar si aquello que se dijo durante la campaña logra traducirse en hechos. La subregión escuchó propuestas, conoció compromisos y participó activamente del debate democrático. En una subsubregión donde Abelardo De La Espriella y José Manuel Restrepo recibieron un respaldo significativo en las urnas, la expectativa ahora está puesta en la capacidad de convertir esas propuestas en resultados visibles para los ciudadanos.
Porque las comunidades no necesitan nuevas incertidumbres. Necesitan decisiones.
* Director Periódico La Prensa Oriente

