Las dos caras del conflicto por la PCH Cocorná I

El proceso de licenciamiento de la pequeña Central Hidroeléctrica (PCH) Cocorná I ha generado diversas opiniones entre la comunidad que se siente afectada por el proyecto y las autoridades ambientales que buscan a generación de energía sobre este afluente.

En evento realizado por Cornare, se dieron las razones por las cuales según ellos consideran que el proyecto es viable ambiental, social y económicamente. Por otro lado, varias movilizaciones, colectivos y corporaciones, marcharon el 1 de marzo, para exigir el respeto de las personas, los recursos naturales y la reserva de las áreas forestales al tratar de proteger los cauces del río que son patrimonio de la región y de sus pobladores.

Cornare y Jonathan Jaramillo, representante de la Corporación Cocorná Consciente, le dieron a La Prensa las versiones de lo que significa este proyecto.

Proyecto PCH Cocorná I

Este proyecto se basa en la construcción de una captación para desviar por aproximadamente 1,5 km parte del caudal del río Cocorná. Este es conducido por un túnel hacia una casa de máquinas subterránea, donde se produce la energía, para luego devolver el agua al cauce del río.

Es un proceso que está en trámite desde 2009 y que inició como una solicitud de Concesión de Aguas que, para la fecha, por tratarse de generación de menos de 10 MW no requería licencia ambiental. Sin embargo, Cornare en el 2016 recomendó a la sociedad interesada en ejecutarlo que migrara a licenciamiento Ambiental y así lo hizo la empresa.

El proyecto tuvo un primer intento de licenciamiento y fue archivado en el año 2017, porque no reunió los requisitos necesarios. Más tarde, la Sociedad Taborda Vélez radicó nuevamente la solicitud y después de ser evaluada por la Corporación, y tras el agotamiento de un recurso de reposición, decidió Otorgar Licencia Ambiental.

Corporación Cocorná Consciente

La Corporación Cocorná Consciente aportando su conocimiento científico desde varios trabajos de investigación que han realizado sus integrantes, se ha encargado, junto a la comunidad de Cocorná, de expresar su desacuerdo con el proyecto de la Central Hidroeléctrica Cocorná I.

Jonathan Jaramillo, representante de esta Corporación, habló con La Prensa y compartió un documento llamado «propuesta de informe para la defensoría del pueblo, ¡En el Río está nuestra memoria! Comunidades de La Esperanza, San Vicente y el Tesoro (El Carmen de Viboral y Cocorná) en defensa del Río Cocorná y su territorio», en el que se expresan las razones y argumentos de inconformidad de este proyecto hidroeléctrico.

En este documento se habla de la historia de las comunidades que fueron desplazadas por la violencia y después de un largo tiempo lograron retornar a sus predios. Justifican que hoy las empresas hidroeléctricas buscan un nuevo desplazamiento sin oportunidad de retorno, afectar los recursos naturales, las reservas de las áreas forestales y el turismo que siempre ha sido característico de este municipio.

Por su parte, en esta propuesta se habla de los impactos causados a las comunidades, por motivo de la instalación de los proyectos hidroeléctricos, se deben dividir en tres categorías: ambientales, socio-culturales y económicos.

Ambientales: fragmentación del cauce natural del río, compra de predios y una nueva modalidad de desplazamiento, deforestación de los bosques, pérdida de la biodiversidad, afectación de la vida y la productividad acuática, creación de vías y sus consecuentes efectos negativos sobre la cobertura vegetal, cambio en la vocación agrícola del campesinado, y reducción en la producción agrícola de las veredas.

Socio-culturales: falta de empoderamiento de las comunidades, necesaria formación de criterios de las comunidades frente a los impactos de las PCH, descampesinización y desterritorialización: pasar de trabajar la tierra, a trabajar como obrero en la hidroeléctrica, desintegración familiar y malos vicios, crecimiento de la prostitución, disminución del turismo y con ello las alternativas de empleo de la comunidad, poca voluntad política, se trasforma la identidad campesina, las comunidades buscan otra forma de habitar el territorio, se modifica el vínculo entre el campo- campesino, falta de resistencia y movilización de las comunidades, entre otras.

Económicos: desbalance en la relación costos vs beneficios entre la empresa y las comunidades, no hay reparación económica en el caso de la PCH El Popal, e ineficiente distribución de regalías que la hidroeléctrica le genera al municipio para destinarlo en saneamiento básico.

Por todo lo anterior, la comunidad de Cocorná rechaza todo intento de privatización del agua para la generación de energía, «porque a pesar de que Antioquia es el mayor productor de energía del país, todavía persisten lugares donde ni siquiera llega la luz eléctrica y en veredas como La Esperanza, El Tesoro y San Vicente, continua la incertidumbre ya que no se han reparado completamente a las víctimas del conflicto armado que aún confían en esclarecer la verdad de sus desaparecidos«.

Cornare

Por otro lado, Oladier Ramírez Gómez, secretario General de Cornare, explicó a medios de comunicación que el ejercicio que han realizado desde la corporación ambiental ha sido juicioso, responsable y objetivo al momento de evaluar el estudio de Impacto Ambiental y las propuestas de manejo social, cultural, ecológicas y económicas para garantizar que se cumplan en la etapa constructiva todas las acciones para que el proyecto se desarrolle con altos estándares de sostenibilidad.

«Contamos con un equipo de profesionales muy amplio y especializado que evaluó en detalle cada uno de los aspectos. Nuestra invitación es que si la comunidad considera que existen elementos que a criterio técnico o jurídico no se cumplieron por haber otorgado la licencia ambiental, haga ejercicio de los diferentes medios de control ciudadano. Además, invito a que si a bien lo consideran, previo al inicio de actividades de ejecución del proyecto, se constituyan veedurías ciudadanas o mesas técnicas ambientales que permitan hacer un mejor control ambiental y social. En este sentido, el llamado es a no acudir a mecanismos de desinformación”.

Según Cornare, este proyecto, que involucra los municipios de El Carmen de Viboral y Cocorná, es de pequeña magnitud, en tanto se pretende generar 7.5 MW de energía y no requiere embalse, sino que se desvía parte del agua del río para aprovechar una diferencia de altura en un tramo determinado. Además, la implementación del Plan de Manejo Ambiental exigido por la Corporación permite prevenir, mitigar, reducir o compensar los impactos ambientales y favorecer el desarrollo económico sostenible de la región.

También se habló sobre 700 personas de la comunidad identificadas dentro del área de influencia directa del proyecto, que no generará desplazamiento de la comunidad, ya que solo se requiere 1.5 hectáreas de intervención para las obras al momento de su construcción. Además, solo 594 árboles serán aprovechados y se ha exigido el plan de compensación a la sociedad o recurrir a figura de Pago por Servicios Ambientales. Lo mismo ocurre para el caso de los pocos individuos de herpetos, avifauna e ictiofauna que se identificaron.

Frente a las expectativas de turismo de la comunidad, la Corporación ofrece un parte de tranquilidad, pues se consideró un programa asociado al manejo de la dinámica turística del área de influencia, en el cual se considera la presentación de una propuesta para el manejo de los charcos que se encuentran en el tramo medio del proyecto, la cual deberá ser construida con las comunidades.

Es preciso informar que el 1% del costo total del proyecto se destinará para la protección de la cuenca (Artículo 43 de la Ley 99 de 1993). Además, durante su construcción se contratará mano de obra local: en promedio 150 empleos directos por 36 meses más los empleos indirectos. Además, se ejecutarán propuestas de desarrollo comunitario, entre los que se considera la construcción de un acueducto veredal.

El proyecto está licenciado, pero esto no implica que se inicie inmediatamente y contempla una fase de ejecución de obras de tres años”, concluyó el secretario General. Agregó que actualmente Cornare tiene 24 PCH licenciadas, pero de estas solo 11 están construidas.

Finalmente, dijo que Cornare dentro de las exigencias del proyecto, solicitó un programa de memoria y patrimonio, y de turismo. También se han gestionado las mesas de participación para que la comunidad esté enterada y hacer un manejo más responsable y participativo. Agregó que estas se realizan con diferentes actores del territorio y la Corporación hará constante seguimiento tanto en la fase constructiva como en la vida útil del proyecto.

También podría gustarte