El Valor del Arte en la Cultura Liceista

Por: Flor Eliana Palacio López, Rectora de la I.E. José María Córdoba. Fragmento de la Revista Voz Liceista, 2019.  

 “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”

Cumplir 220 años de vida institucional hace inevitable hacer memoria de los momentos alegres, otros no tanto por los que ha pasado la institución, ahora bien, la historia se construye con personas, lugares y momentos que han tejido poco a poco lo que es en la actualidad la Institución Educativa José María Córdoba.

Desde sus inicios en 1799, el Colegio de Rionegro se caracterizó por profesar los más altos ideales de educación para el municipio, esta noble responsabilidad se llevaba a cabo contando en su planta docente con maestros cualificados y estudiantes comprometidos con la calidad disciplinaria y académica tan importante para la época.

Tal vez algunos grandes artistas, que pasaron por el Colegio de Rionegro, no develaron su arte durante la vida escolar en su totalidad, como lo es el Gran Caricaturista Ricardo Rendón Bravo, luego de cumplir su ciclo académico en Rionegro, se trasladó a Medellín en 1911 a estudiar Pintura y Dibujo y de allí comenzó su gran carrera, criticando la clase política de principios del siglo XX, publicó dibujos, poemas y fue el creador del famoso diseño de un Pielroja para la cajetilla de unos cigarrillos.

Ricardo Rendón publicó sus caricaturas en medios como ‘El Tiempo’, ‘El Espectador,’ y ‘La República’, entre otros. Foto: Archivo particular.

Con el pasar de los años, de los fenómenos sociales, de los diferentes estilos de dirección institucional y por supuesto de la planta docente y población estudiantil, la dinámica escolar se fue transformando, es así como con al pasar de los días se fue dando nuevas representaciones estéticas, diferentes formas culturas y comenzó a surgir un Liceo, un colegio que amalgamaba lo tradicional y lo moderno.

Esta es una gran oportunidad no solo para valorar los talentos o artistas de la institución, sino para evaluar que tanto se ha propiciado un clima para el Arte y la Cultura; la pintura, el teatro, la escultura, la danza, la literatura.

En diferentes libros institucionales se enuncia con orgullo la Banda del Liceo José María Córdoba, la cual, a pesar de las necesidades económicas, siempre fue admirada y convocada a acompañar eventos importantes del municipio.

Por los años 60’s, comienzan a llegar los efectos de la ola del Rock, nuestros jóvenes no fueron ajenos a dichos ritmos, movimientos, iniciativas y por supuesto transformaciones, desde la postura corporal, el caminar, el cabello y el vestuario hasta lo trascendental, como actitudes de rebeldía, protesta y propuesta. En 1967 nació en nuestras aulas “Los Stars Johnny” un grupo de jóvenes con melenas, en 1971 adoptaron el nombre de “Los Rebeldes”; la cual estava integrada por Mario Duque, Jorge Villada, Humberto Restrepo, William Murillo y Elkin Moreno; esta agrupación tuvo el privilegio de hacer giras por todo el país, también podemos mencionar el grupo “Los Alacranes” y “Los Cólicos”.

Ya en 1980 inician a darse nuevas manifestaciones culturales con el Primer reinado de la Cultura y la Simpatía, del 27 de septiembre al 4 de octubre se vivió la alegría de esta innovadora actividad, con las siguientes candidatas: Gladys Salazar, por el Conservatorio; Consuelo Uribe, por el Anexo Domingo Sabio; Rocío Arenas, por la Casa de la Cultura; Cielo Ramírez, representante de la Normal; Elsy López, por el Teatro Popular de Rionegro; y Lilliam Patricia Salazar Gallego y Luz Elena Sepúlveda Restrepo, por el Liceo José María Córdoba.

Recibió el cetro y la corona como Reina la Señorita Luz Elena Sepúlveda, estudiante del grado 5°, digna representante de la belleza rionegrera, además de que en dicho certamen se resaltaba los valores de la cultura del Municipio.

En el año 1983, el Departamento de Estética comenzó a liderar el Primer Festival de Dibujo y Pintura, donde participaron todos los colegios del municipio con exposición artística a nivel interno y luego realizaban una exposición en la Sede de Extensión Cultural Municipal.

Por el año 1984, comienza a ser el arte más aventurado y se inician grupos en el ámbito musical, es así como se organiza la estudiantina típica (agrupación caracterizada por interpretar ritmos folclóricos y andinos) que contaba con los profesores Walter González, Otoniel Martínez, Miryam Galeano, Zoé Moreno, los alumnos Regulo Martínez, Walter Valencia, Alonso Rendón, Mardery Gómez G. y Porfirio Martínez, con la dirección de Alberto Franco Cañas, instrumentalmente distribuidos en tres bandolas, cuatro guitarras, un tiple y dos panderetas.

También fue posible esbozar un coro, con las diferentes voces liceistas (más masculinas que femeninas) dirigido también por Don Alberto Franco, logrando representar al establecimiento tanto en lo local, como intermunicipal.

De otro lado, la expresión rítmica, corporal no se quedó atrás, se pudo dar vida al grupo de Danzas orientado por el profesor Otoniel Martínez, conformado por 10 parejas con amor por los ritmos colombianos, las Semanas de la Juventus se anhelaban para el Concurso de Danzas, competir con el “Instituto o la Normal”, era lo tradicional de esa semana, como anécdota especial, nos cuenta el Egresado de 1987, Porfirio Martínez que “en una oportunidad en la final empataron el Liceo y la Normal, obteniendo el puntaje igual en los diferentes criterios que tenía en cuenta el jurado”, menciona con esmero: “¿adivine cuál fue el desempate?, pues teniendo en cuenta el vestuario, los movimientos y la presentación original de las parejas, ya que como nuestras parejas si eran de hombre y mujer, en cambio las parejas de la Normal las mujeres se debían disfrazar de hombres”, concluye entre risas diciendo, “eso en la actualidad daría igual”, entonces, el Liceo Campeón del Concurso de Danzas Municipal.

Con la insinuación latente de los talentos liceistas, se comenzó a nutrir los actos cívicos, en el bloque principal del liceo, los artistas arriba como la élite con aptitudes y brillantes y el público, en el patio, debajo de la escalas, disfrutando del inclemente clima.

Entre 1985 y 1987 se fraguó en el Liceo la “Tuna Opus 25”, una agrupación de aires españoles, pero con profundo respeto por la música colombiana, conformada por 24 estudiante y 1 director: Opus 25, su nombre proviene del latín y significa obra y 25 por la cantidad de sus integrantes, 25 voces cantando a la vida y a la juventud.

El 14 de junio de 1985 realizaron una primera presentación externa en la Concentración Educativa San Antonio, para celebrar el día de las madres y fue allí donde comenzaron la colección de sus grandes tesoros: cintas como obsequio de cada presentación, ese día fue blanca.

El 8 de agosto, fue el lanzamiento oficial en la “propia casa” y estrenaron uniforme, interpretaron Mi Buenaventura, Beber, Beber, Tierra Labrantía y Doce Cascabeles, honrándolos con la cinta verde: Esperanza.

El profesor Alberto Franco era muy juicioso y dejó plasmados en un libro, toda la vida de la tuna, plasmando en él, cada momento vivido por ellos.

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