Por: María Paulina Iral
El Oriente Antioqueño tuvo, en las pasadas elecciones regionales, un incremento de mujeres al mando de municipios. Desde La Prensa Oriente queremos reconocer la labor y trayectoria de las 5 alcaldesas de nuestro territorio, a propósito de la conmemoración del día de la lucha de los derechos de la mujer, el 8 de marzo.
Todas ellas ejemplifican este trabajo por la igualdad de oportunidades y promueven el ingreso de otras mujeres a los roles públicos y políticos.
Ilbed Santa Santa

Ilbed es hoy alcaldesa de La Ceja del Tambo, después de once periodos en que los cejeños fueron representados por hombres. “La política es un escenario hecho para hombres” expresa la abogada; por lo que su triunfo no solo es motivo de orgullo y celebración sino también de responsabilidad al demostrar que las mujeres pueden liderar sus territorios.
Su trabajo en lo público desde hace más de 20 años le dio la experiencia para posicionarse ante la comunidad cejeña como “una mujer con liderazgo propio”, según ella, fue este el factor diferenciador que le permitió convertirse en alcaldesa. En compañía de su equipo de trabajo están comprometidos con el componente social, queriendo generar un sistema municipal del cuidado que impacte a las familias y al tejido social.
Entre los retos que conlleva esta responsabilidad, la alcaldesa es consciente de que “el tiempo en familia se reduce” y que el balance entre todos sus roles debe ser primordial. Hoy La Ceja no tiene solo una alcaldesa, sino que tiene una esposa, una madre, una hija y una hermana que lidera, -en palabras de ella-, desde la perseverancia, el amor, la convicción y la disciplina.
El escenario político para las mujeres en el Oriente va en crecimiento e Ilbed reconoce que “cada vez el papel de la mujer se irá fortaleciendo mucho más” con la ayuda de todas las que ya están representando sus municipios; “nosotras tenemos también el deber de abrir espacios para que muchas más mujeres sigan participando” e invita a sus compañeras alcaldesas a dar lo mejor y demostrar con hechos que el equilibrio entre hombres y mujeres en lo político es posible y necesario.
Ilbed como alcaldesa desea dejar un mensaje de motivación a las mujeres para que “nunca desfallezcan” y trabajen siempre por aquello que aman, las apasiona y que las hace vibrar. “A mí muchas veces me dijeron que el pueblo cejeño no estaba preparado para que una mujer lo liderara” expresa, pero hoy es ella, como mujer, la que rompió con la tradición y ahora lo demuestra como mandataria.
Erika Cardona Pérez

Erika Cardona fue personera de su institución, y fue desde ahí que asumió importantes liderazgos locales y regionales, ahora es la alcaldesa de su municipio, Nariño.
Desde la educación básica, Erika tenía claro que quería proponer cambios y, en palabras de ella, se dio cuenta que esas propuestas debían ser desde escenarios de decisión y no solo comunitarios. “Mi primera escuela fue la aspiración al Concejo Municipal” comenta, convirtiéndose en ese momento en la concejala más joven de Nariño.
Tiene una experiencia de 15 años de trabajo público y comunitario que, según ella, le permitió “salir a una campaña con nombre y criterio propio” y demostrar una propuesta nueva y fresca para administrar a Nariño; para Erika ser alcaldesa de su municipio es la oportunidad de desmentir ese estigma de que las mujeres no tienen las suficientes capacidades para administrar sus territorios y por eso ella entiende que “no basta con llegar a liderar siendo mujer sino con la consciencia de querer transformar” y con una actitud y liderazgos diferentes, guiados desde la sensibilidad y la escucha atenta.
La alcaldesa nariñense es muy consciente “de los enormes retos que tiene Nariño y en esa medida hemos asumido una responsabilidad” agrega, con una propuesta de trabajo con disciplina. Además, sabe que las mujeres que ya están en roles de representación de comunidades tienen como misión, que “a partir de resultados se puede dejar la puerta abierta para que muchas otras continúen en el ejercicio político”; si bien para Erika es un logro el incremento de mujeres alcaldesas en el Oriente sabe que “nos queda mucho por andar” pues el porcentaje sigue siendo pequeño frente a las posibilidades que existen.
En esta misma línea, Erika quiere animar a todas aquellas mujeres que por temores no han dado ese paso inicial en el trabajo político y comunitario. “¡Las necesitamos!, necesitamos que más mujeres podamos liderar más escenarios en lo público” comenta motivada; y espera que, como mujeres, se conviertan en una fuerza contundente en la toma de decisiones, en donde muchas de estas afectan directamente al género femenino y han sido históricamente tomadas por hombres.
Carmen Judith Valencia

Un día cualquiera en la época de colegio de Carmen Judith, su papá, que en ese tiempo era concejal de La Unión, la lleva a una reunión y ella, entendida de los temas que se trataban allí, expresó de manera jocosa “yo seré la primera alcaldesa por elección popular del municipio de La Unión” y años más tarde es ella quien representa en este cargo a los unitenses.
Fue así como desde el colegio empieza su recorrido en el trabajo comunitario, pasando por distintos puestos públicos en el municipio y otros cuantos como gerente de organizaciones privadas; esto hizo que la comunidad de La Unión la reconociera, -en palabras de ella-, como una mujer emprendedora, trabajadora, responsable y capacitada; agregando esto que la suya fue “una campaña diferente a lo tradicional” lo que fue el factor diferenciador que la llevó a conseguir la victoria como alcaldesa, comenta Carmen Judith.
Según dice, su victoria se convierte en un referente para muchas mujeres de su municipio y de la región pues es consciente de que “la política es uno de los campos más difíciles que tiene la mujer”; por lo mismo felicita a las demás del Oriente que hoy lideran sus municipios, pero manifiesta que “necesitamos más mujeres en la política y que les guste el servicio público” porque solo de esta forma se logrará tener un verdadero equilibrio.
Los miedos y dificultades en este tipo de roles son naturales, por eso Carmen Judith está decidida a enmarcar las decisiones de su administración en el “bienestar de la comunidad y no solo de una persona” aportando, de esta forma, al mejoramiento de La Unión. La alcaldesa dice que es una mujer muy familiar y es de ellos que se inspira y motiva a realizar sus obligaciones desde el amor, pero con carácter y disciplina.
Por último, la alcaldesa unitense quiere decirle a las mujeres que “no se pierdan la oportunidad de servir” y motiva a todas a alzar su voz desde el rol en el que se desempeñen; “donde estemos, en lo político, en lo público o en lo independiente debemos hacerlo desde el amor” termina con orgullo, Carmen Judith.
Cecilia Naranjo Osorno

Cecilia Naranjo o mejor, Chila Naranjo hace honor a aquel dicho tan popular “la tercera es la vencida”; pues fue justo en su tercera candidatura que logra ser la alcaldesa de los alejandrinos. Chila está convencida que sus dos campañas anteriores le ayudaron a formarse profesional y personalmente para hoy asumir su rol con más preparación y disciplina, y expresa convencida “nací con ese amor y capacidad de trabajar por las comunidades”.
Su trayectoria comunitaria empieza hace mucho con programas de juventud activa y procesos ambientales, además de haber trabajado para la administración municipal. Fue con estas experiencias que se convenció que, en palabras de ella, la política no es más que el servicio y expresa con orgullo que servir es algo que hace con amor. “Me encomiendo a Dios para tener sabiduría y prudencia para hacer una buena gestión y un buen desarrollo en el territorio de la mano de mis alejandrinos” expresa Chila, y sumándole la formación, capacidad, disciplina y el gran equipo de trabajo que tiene, Naranjo espera ser una buena alcaldesa.
Para Chila, convertirse en alcaldesa fue una tarea difícil, pero “muy bonita, que se disfrutó; fue un proceso apasionante” comenta con orgullo; y aunque los miedos y la incertidumbre algunas veces son altas, ella tiene claro que, Dios y su familia son su fortaleza y que la comunidad alejandrina son ese complemento perfecto para seguir intentando hacer una administración excelente.
La alcaldesa sabe que el incremento de mujeres a cargo de los territorios del Oriente no ha sido una tarea sencilla y espera animar a otras de su género a enfrentar sus miedos porque “las mujeres podemos, ¡siempre podemos!” expresa convencida, agrega que las mujeres “tenemos la capacidad y la facultad de ser mamás, profesionales, amigas, gestoras y lideresas” y espera que muchas otras luchen con amor, trabajo y responsabilidad porque su voz sea escuchada.
Sandra Duque Velásquez

Juntas lo podemos lograr es la frase que Sandra, alcaldesa de El Peñol, desea que las mujeres del Oriente recuerden.
Duque fue concejala de su municipio en dos periodos, además de ser la presidenta de la Asociación de Concejos del Oriente Antioqueño ACORA y como alcaldesa, representará a sus colegas de la zona de Embalses y la subregión en el Consejo Directivo de Cornare. “Esto demuestra que estamos construyendo” expresa con orgullo, y no duda que en las próximas elecciones serán más mujeres del Oriente a cargo de sus municipios.
Para Sandra la unión de las mujeres es lo que determina que no se cierre la puerta que poco a poco se a abierto en la política, “las mujeres jugamos un papel fundamental en la democracia y en el cambio de los territorios” expresa convencida y asegura que de esa unión dependerá que, como mujeres, puedan cambiar historias y vidas y, se aporte a la construcción de un mejor futuro para las comunidades.
Ser alcaldesa de El Peñol no fue fácil, comenta, pero está orgullosa de decir que su pueblo la ha respaldado siempre, porque, en palabras de ella, siempre ha estado de cara a la comunidad representándolos y con el compromiso de servir con dignidad. La alcaldesa asegura que las mujeres en el Oriente se están abriendo camino y espera “que las mujeres nos concienticemos y reconozcamos esos liderazgos” para que, el patriarcado entienda que las mujeres también tienen voz y voto y que pueden transformar territorios.
Por último, para Sandra es primordial dejar un mensaje para las de su género, en especial a las del Oriente Antioqueño; “no desfallezcan en el sueño de servir a la comunidad desde lo político” y convencida recalca que solo con la unión entre todas se logrará que la mujer se gane esos espacios de representación y liderazgo.

