El pasado 28 de junio, en el marco del Día Internacional del Árbol, más de 50 personas de 16 empresas del Oriente antioqueño participaron en una jornada de siembra voluntaria en el Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) San Miguel, ubicado en El Retiro. La actividad resultó en la plantación de cerca de 300 árboles de especies nativas como cedro, quimulac, chagualo y guayacán amarillo, entre otros.
Según dijeron desde la alianza Oriente Regenera, esta iniciativa forma parte de un proyecto más amplio que busca plantar 1.100 árboles en el predio del Parque Externo para mejorar la conectividad biológica. Precisaron desde la CEO y Masbosques que el objetivo es recuperar una franja degradada de un kilómetro de largo, lo que facilitará el movimiento de la fauna y la dispersión de semillas.
«Con Oriente Regenera buscamos que cada vez tengamos más aliados para seguir reforestando y recuperando áreas degradadas en nuestra región», afirmó Luz Adriana Baena Flórez, subdirectora de sostenibilidad de la CEO.
Sobre esto además explicó Juan José Montoya, ingeniero ambiental en Masbosques, “Estos árboles los sembramos en una franja de un kilómetro de largo que está degradada, con lo que se espera que se recupere la cobertura para favorecer la conectividad biológica tanto para la flora y fauna, así como para el disfrute de la comunidad”.
La jornada contó con la participación de empresas como YKK Colombia, H.B. Fuller Colombia y Tintatex, además del apoyo logístico de EPM, que aportó el material vegetal, y Autolarte, que colaboró con la movilidad. «Para nosotros es importante retribuir a la naturaleza todo lo que ella nos da», comentó un representante de Tintatex durante el evento.
Oriente Regenera, impulsado hace dos años por la CEO y Masbosques, promueve prácticas empresariales sostenibles y la reforestación en la región. La iniciativa también busca cumplir con lo establecido en la Ley 2173, conocida como la Ley del Árbol, que fomenta la protección y siembra de especies nativas.
Con esta siembra, se espera no solo restaurar un área degradada, sino también fortalecer la resiliencia de los ecosistemas frente al cambio climático y la fragmentación de hábitats. La alianza destacó que la colaboración entre el sector privado y organizaciones ambientales es clave para lograr un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación.

