Una de las grandes oportunidades que surge con un escenario de integración territorial es la capacidad de compartir lineamientos comunes de ordenamiento territorial, lo que asegura que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) o Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT) de los municipios sean coherentes entre sí: Federico Estrada García – Gerente de La Lonja
Desde la perspectiva de La Lonja, el gremio inmobiliario, la integración regional es una medida fundamental para el desarrollo armónico, articulado y sostenible de la subregión. Federico Estrada García, como representante del sector, subraya que la conformación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás impactará positivamente el desarrollo inmobiliario y, por ende, la valorización de los inmuebles. Su enfoque resalta la necesidad de una planificación supramunicipal que establezca reglas claras, frente a la especulación del suelo y garantice un crecimiento ordenado, equilibrado y sostenible. Esta visión, que conecta lo público y lo privado, proyecta que la integración regional se traducirá en mayor valorización, competitividad y calidad de vida para los ciudadanos, todo ello sin sacrificar la identidad propia de cada municipio.
Una de las grandes oportunidades que surge con un escenario de integración territorial es la capacidad de compartir lineamientos comunes de ordenamiento territorial, lo que asegura que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) o Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT) de los municipios sean coherentes entre sí. Dentro de este marco, es crucial concebir la vivienda, la infraestructura y los equipamientos como «hechos metropolitanos». Para garantizar un desarrollo equilibrado y prevenir la especulación del suelo, Estrada enfatiza la importancia de que los municipios definan e implementen adecuadamente la normatividad relacionada con la edificabilidad del suelo y las cargas urbanísticas. Esto debe ir acompañado de instrumentos de financiación bien aplicados, como el impuesto predial, la plusvalía y la valorización, para garantizar la generación de la infraestructura, los servicios y el espacio público necesarios.
La planificación regional se erige como la herramienta clave para promover un uso eficiente del suelo sin afectar la identidad de cada municipio. Para ello, el uso del suelo debe planificarse meticulosamente, considerando la capacidad de soporte del territorio frente a nuevas edificaciones. Esto implica asegurar la disponibilidad adecuada de servicios públicos, infraestructura vial y espacio público. Además, los instrumentos de ordenamiento territorial deben formularse con una participación ciudadana efectiva, garantizando que la comunidad sea parte activa en la definición de su futuro.
La planificación urbano-regional es la herramienta precisa que permite optimizar el uso del suelo y el desarrollo de infraestructura en el territorio. Estrada detalla cómo aspectos específicos de esta planificación contribuirán a un desarrollo urbano más ordenado y sostenible de la región. Entre estos se incluyen la construcción de vías, la integración del transporte público, la definición conjunta de densidades e índices de ocupación y construcción, así como el diseño de parques y zonas de protección. Todos estos elementos, coordinados a escala metropolitana, son vitales para lograr un crecimiento armonioso y sostenible.
En definitiva, subraya que la integración regional no es solo una medida de coordinación administrativa, sino un impulso fundamental para la valorización, la competitividad y la calidad de vida en el Oriente Antioqueño. Asegura que La Lonja, como gremio, busca contribuir a un crecimiento que sea ordenado, equilibrado y sostenible, asegurando que los beneficios de la integración se traduzcan en un futuro próspero para la región.

