Luis Fernando Arbeláez: pensar el Oriente Antioqueño como una región integrada, sostenible y con visión de futuro

Subraya la importancia de proyectar la «ciudad del aeropuerto», entendiendo el Aeropuerto José María Córdova como un motor de desarrollo regional que debe planearse para evitar el crecimiento desordenado y ser un gran hub de transporte, incluyendo en un futuro muy próximo el transporte sobre rieles: Luis Fernando Arbeláez Sierra – Arquitecto, Grupo de Estudios Urbano Regionales

Luis Fernando Arbeláez ofrece una visión experta y profunda sobre el Oriente Antioqueño, destacando su potencial inmenso que debe ser el punto de partida de toda planificación. Arbeláez enfatiza la necesidad de proteger y valorar el medio natural —montañas, ríos, arborización y, crucialmente, el agua— como el primer punto clave. Paralelamente, propone fortalecer las centralidades existentes, no solo las cabeceras municipales, sino también centros secundarios, para construir una «red» de interacciones y complementariedades que aproveche las vocaciones distintivas de cada municipio. Crucialmente, Arbeláez subraya la importancia de proyectar la «ciudad del aeropuerto», entendiendo el Aeropuerto José María Córdova como un motor de desarrollo regional que debe planearse para evitar el crecimiento desordenado y ser un gran hub de transporte, incluyendo en un futuro muy próximo el transporte sobre rieles.

Arbeláez aborda la percepción de que el aeropuerto solo incide en Rionegro, aclarando que municipios como Guarne y Marinilla también están en su área de influencia. Propone una «pedagogía del aeropuerto» para que ciudadanos y administraciones comprendan su potencial como factor de desarrollo local y su rol en un sistema de conectividad más amplio, que incluya vías terciarias, tranvía y rieles, garantizando el acceso desde cualquier municipio del Oriente. Retomando la histórica idea del tranvía del Oriente, el arquitecto insiste en la necesidad de un tranvía sobre rieles como un sistema de transporte limpio, seguro, económico y accesible para la «ciudad del futuro», enfatizando que «el futuro es ya». Esta visión busca transformar la movilidad y el desarrollo en la región.

Para Arbeláez, la integración y, en particular, la figura de un Área Metropolitana, optimizarían la administración de recursos al permitir una planificación territorial con «fuerza normativa» y la gestión de macroproyectos regionales como la vivienda de interés social. La clave, sin embargo, radica en la voluntad política de los gobernantes para trabajar conjuntamente y comunicar a la comunidad las ventajas de estas asociaciones. Destaca el papel fundamental de las universidades (como la Católica del Oriente, la de Antioquia, EAFIT, y la Bolivariana) para liderar la «formación ciudadana» y ayudar a proyectar un modelo de desarrollo a largo plazo (20, 30 años o más), que trascienda los periodos cortos de las administraciones locales. Este enfoque es vital para una red de transportes que incluya el tren y la conectividad global.

El arquitecto también señala los grandes retos estructurales del Valle de San Nicolás que una figura metropolitana podría abordar eficazmente. El manejo del agua y la naturaleza es el gran desafío, protegiendo el patrimonio natural y evitando la degradación. Otros problemas son la seguridad, la movilidad (que no se resuelve solo con asfaltar vías terciarias, sino con una planificación integral), la expansión desordenada del aeropuerto y el creciente problema de las parcelaciones dispersas que carecen de espacios públicos en la ruralidad. Propone consolidar las escuelas rurales como «centros de confluencia» y espacios públicos para la comunidad, además de hacer los suelos rurales productivos y rentables para evitar el abandono y la gentrificación.

Finalmente, Arbeláez considera que el Área Metropolitana puede cumplir perfectamente la función de abordar estos retos. Si bien la prioridad no es la figura formal, sí lo es «pensar la región de manera colectiva» y trabajar hacia una visión regional de ordenamiento, incluso si inicialmente es liderada por la Gobernación de Antioquia. Su mensaje final a líderes y ciudadanos es conversar, dialogar e intercambiar ideas, promoviendo una participación informada e informal en plazas y cafés para que la comunidad comprenda y apoye este proyecto de futuro para el Oriente Antioqueño.

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