La madrugada del sábado 3 de enero de 2026 quedó marcada por una operación militar de Estados Unidos en territorio venezolano que culminó con la captura de Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores. Según informó el gobierno estadounidense y replicado por medios nacionales e internacionales, la detención se produjo después de la 1:30 de la mañana, hora de Venezuela, y fue anunciada públicamente por el presidente estadounidense Donald Trump en una rueda de prensa desde Mar-a-Lago, Florida.
Según dijo Trump, la operación fue ordenada tras meses de planificación y tuvo como objetivo la captura con vida del mandatario venezolano. Precisaron que la orden de avanzar se dio a las 10:46 de la noche, cuando fuerzas estadounidenses ya se encontraban en el centro de Caracas, y que la operación concluyó hacia las 3:02 de la mañana, cuando Maduro y Flores fueron trasladados a un buque de guerra estadounidense en el mar Caribe, identificado como el USS Iwo Jima.
De acuerdo con lo expuesto por el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan K. Lemaitre, en el operativo participaron cerca de 150 aeronaves, entre ellas cazas F-22 y F-18, y se ejecutaron acciones para deshabilitar el sistema de defensa aérea venezolano. Precisaron que hubo apoyo de distintas agencias de inteligencia y que uno de los helicópteros fue impactado durante la maniobra, sin que ello impidiera el cumplimiento del plan. Según dijo Trump, Maduro y Cilia Flores se rindieron de inmediato.
En declaraciones, el presidente estadounidense aseguró que Estados Unidos permanecerá en Venezuela por un tiempo indefinido y que asumirá el manejo del país hasta que se concrete una transición que, según dijo, garantice gobernabilidad. Indicó que ese proceso se realizará junto con funcionarios del actual gobierno venezolano y mencionó a la vicepresidenta Delcy Rodríguez como una figura central en ese escenario. Según afirmó, Rodríguez sostuvo conversaciones con el secretario de Estado Marco Rubio y expresó disposición para participar en una transición supervisada por Estados Unidos.
Trump también señaló que no considera que María Corina Machado cuente con respaldo suficiente para gobernar Venezuela y reiteró que la permanencia estadounidense busca asegurar una transición “segura”. En varias ocasiones, el mandatario hizo referencia al petróleo venezolano y a los intereses energéticos de Estados Unidos, según dijeron los funcionarios presentes en la rueda de prensa.
Durante el anuncio, Trump advirtió que la operación constituye un mensaje para cualquier actor regional que, según sus palabras, amenace a Estados Unidos. En ese contexto, al ser consultado por el presidente de Colombia, Gustavo Petro, Trump lanzó una frase directa: “Tiene que cuidar su trasero”. En la transmisión en vivo, añadió que la inteligencia estadounidense sabe que Petro presuntamente lidera fábricas de cocaína, según dijo el mandatario, sin aportar más detalles.
Las reacciones en Venezuela se produjeron pocas horas después. El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, confirmó que la operación fue ejecutada por Estados Unidos y afirmó que se trató de una agresión militar contra el país. Señaló que los ataques impactaron instalaciones como Fuerte Tiuna, la base aérea La Carlota y objetivos en los estados Miranda, Aragua y La Guaira. Según dijo, la acción buscó forzar un cambio de régimen.
Posteriormente, la vicepresidenta Delcy Rodríguez se pronunció desde el exterior, donde se encontraba de visita oficial en Rusia. Según declaró, exigió una prueba de vida de Maduro y de Cilia Flores y rechazó el operativo estadounidense. También se pronunciaron Diosdado Cabello, el fiscal Tarek William Saab y otros altos funcionarios, quienes llamaron a movilizaciones y denunciaron la intervención extranjera.
En las calles de Caracas, según reportaron periodistas en el lugar, la población reaccionó con cautela. Desde la madrugada se registraron filas en supermercados ante el temor de escasez de alimentos. Se observó presencia de la Guardia Nacional en distintos sectores, interrupciones en el transporte público y estaciones de servicio cerradas. En el centro de la ciudad, pequeños grupos de simpatizantes del chavismo se congregaron para exigir información sobre el paradero de Maduro, mientras en otras zonas predominó el silencio y la espera.
Según informaron los corresponsales, no se conocían cifras oficiales de víctimas civiles. Extraoficialmente se habló de heridos trasladados a centros de salud, mientras que al amanecer no se observaban columnas de humo ni ambulancias en las principales vías. El ambiente, describieron, estuvo marcado por la incertidumbre.
Trump también anunció que Maduro y su esposa serán procesados judicialmente en Estados Unidos. Según dijo, el caso se llevará en el Distrito Sur de Nueva York por cargos de narcoterrorismo. Agradeció a las fuerzas militares y de inteligencia por la operación, que calificó como exitosa.
Mientras avanzaban las horas, analistas y periodistas venezolanos señalaron que las declaraciones públicas contrastaban con la ausencia de pronunciamientos del alto mando militar y de figuras clave del régimen. Según precisaron, el desarrollo de una eventual transición dependerá de la postura de los aliados de Maduro, del rol que asuma Delcy Rodríguez y del reconocimiento del gobierno electo en julio de 2024, encabezado por Edmundo González, respaldado por la comunidad internacional pero no reconocido por Maduro.
La madrugada del 3 de enero cerró con Venezuela sumida en un escenario de intervención militar extranjera, anuncios de transición política y un país a la expectativa de lo que vendrá tras la captura de quien gobernó durante años bajo el legado del chavismo.

