Durante los últimos diez años, Empresas Públicas de Medellín (EPM), en articulación con la Corporación Parque Arví, ha desarrollado un conjunto de acciones orientadas a la protección de los ecosistemas estratégicos del corregimiento de Santa Elena, con impactos directos en la conservación del agua, el suelo y la biodiversidad del territorio.
Este trabajo ha permitido la restauración ecológica de más de 40 hectáreas de bosque, la siembra de más de 48.000 árboles y el rescate de 23.000 plantas epífitas, contribuyendo a la sostenibilidad ambiental de una zona clave para el abastecimiento hídrico del Valle de Aburrá. Las acciones benefician especialmente las cuencas de las quebradas La Honda, Piedras Blancas y Santa Elena, fundamentales tanto para el consumo urbano como para acueductos veredales.
En materia de manejo forestal, se han realizado inventarios en cerca de 9,3 hectáreas y se han intervenido 112 hectáreas para el control de especies invasoras como el retamo espinoso y el ojo de poeta, favoreciendo la regeneración natural del bosque. Además, se ha llevado a cabo el mantenimiento de más de 222.000 árboles como parte de la gestión integral del territorio.
El componente ambiental también incluye estudios de fauna para fortalecer la protección de la biodiversidad, así como la gestión del patrimonio arqueológico en cerca de 180 hectáreas, donde se han identificado estructuras ancestrales y recuperado aproximadamente 8.000 fragmentos de valor cultural, bajo lineamientos del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).
En paralelo, el proceso ha involucrado a la comunidad a través de cerca de 900 actividades de formación y participación, incluyendo talleres, foros, semilleros ambientales y espacios pedagógicos que han impactado a más de 1.500 personas. Asimismo, se han fortalecido 31 semilleros ambientales y certificado 60 hogares sostenibles que han incorporado prácticas amigables con el entorno.
Con estos resultados, EPM y la Corporación Parque Arví consolidan un modelo de gestión ambiental que integra la conservación ecológica con la participación comunitaria, en un territorio estratégico para la sostenibilidad del Valle de Aburrá.

