Salud infantil: el sabor salado en la piel de un bebé puede ser señal de fibrosis quística

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¿Sabías que el sudor de la piel puede dar pistas sobre la salud de tu bebé? Un gesto tan cotidiano y afectuoso como darle un beso puede convertirse en la primera advertencia para identificar una condición que requiere atención médica oportuna: la fibrosis quística.

De acuerdo con la doctora Daniela Correa, médica pediatra de la E.P.S. Savia Salud, esta es una enfermedad de origen genético y hereditario; es decir, se transmite de padres a hijos, por lo que no representa ningún riesgo de contagio para otras personas. Su evolución y cuadro clínico varían de manera considerable según el nivel de severidad de cada paciente.

«Hay niños que manifiestan señales desde las primeras horas de vida, por ejemplo, con una tardanza en la expulsión del primer meconio o deposición», explica la especialista. En otros casos, los síntomas se hacen evidentes más adelante e incluyen cuadros respiratorios recurrentes, dificultad para ganar peso, deposiciones abundantes, grasosas y de olor penetrante, sumado a ese característico sabor salado en la piel que suele alertar a los cuidadores al momento de besarlos.

Frente a este panorama, la doctora Correa recalca la importancia del tamizaje neonatal como herramienta diagnóstica determinante. Detectar la patología en sus etapas iniciales permite activar esquemas terapéuticos integrales capaces de transformar favorablemente el pronóstico y el curso de la enfermedad.

En el marco del mes de concientización sobre la fibrosis quística, Savia Salud hace llamado a reconocer los signos a tiempo y acudir sin demora a la consulta pediátrica ante cualquier síntoma de alarma.

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