En 18 municipios de la jurisdicción de Cornare, 48 familias vienen destinando parte de sus predios a la conservación de la naturaleza. El proceso, apoyado mediante incentivos económicos y acompañamiento técnico, permitió fortalecer acciones de protección, seguimiento y monitoreo de la biodiversidad.
La conservación de los ecosistemas también ocurre en terrenos privados, donde familias que decidieron convertir parte de sus predios en Reservas Naturales de la Sociedad Civil (RNSC) mantienen acciones para proteger la biodiversidad y los recursos naturales. En la jurisdicción de Cornare, 48 de estas reservas participaron en un proceso de conservación que se desarrolló en 18 municipios.
Según informaron, la iniciativa se llevó a cabo mediante un convenio entre Cornare y Masbosques para implementar el esquema de Pago por Servicios Ambientales (PSA), dirigido a las familias propietarias de estas reservas. El proceso contó con una inversión cercana a los $380 millones, destinados a asignaciones bimestrales de incentivos económicos, visitas de campo para verificar el cumplimiento de los acuerdos de conservación y acompañamiento técnico a los titulares de los predios.
explicaron que uno de los componentes del convenio fue el monitoreo de fauna silvestre mediante cámaras trampa. En total, se instalaron y se realizaron actividades de seguimiento a 58 cámaras en 24 reservas, durante periodos aproximados de dos meses en cada una. La distribución de estos equipos en diferentes municipios y zonas de vida permitió obtener una aproximación a la fauna presente en las reservas vinculadas y comparar los registros entre los distintos ecosistemas representados.
“Hoy estamos haciendo un gran reconocimiento a todas esas personas que trabajan de manera voluntaria por la conservación, la protección y por mantener el equilibrio de nuestro sistema natural. Son 48 Reservas Naturales de la Sociedad Civil, con sus familias y comunidades, protegiendo y ayudándonos a conservar la naturaleza”, destacó Javier Valencia González, director general de Cornare.
Agregaron que el trabajo realizado parte de una figura que en Colombia reconoce la conservación privada. Parques Nacionales Naturales explica que una RNSC puede comprender todo o parte de un inmueble que conserve una muestra de un ecosistema natural y que sea manejado bajo principios de sostenibilidad, preservación o restauración con vocación de largo plazo. Estas reservas son la única categoría de área protegida privada que hace parte del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINAP).
Además de conservar ecosistemas, las RNSC pueden aportar a la conectividad entre fragmentos de hábitat, la protección de suelos y fuentes de agua, la regulación climática y otros servicios ecosistémicos. La normativa también permite que en estos predios existan actividades productivas sostenibles, siempre que sean compatibles con los objetivos de conservación.
Precisamente, durante el acto de clausura del convenio se realizó un conversatorio con propietarios de las reservas, en el que se abordaron las motivaciones que llevaron a declarar los predios como RNSC, las actividades productivas que se desarrollan en ellos y los retos que enfrentan las familias para armonizar producción y conservación.
En este espacio también se habló sobre el aporte que representa el incentivo del Pago por Servicios Ambientales para las familias y sobre cómo estos recursos pueden contribuir al fortalecimiento de las reservas.
El convenio incluyó además cinco jornadas regionales de socialización, que contaron con la participación de 86 usuarios. Estos encuentros sirvieron para compartir experiencias y fortalecer el diálogo con los titulares de las reservas alrededor de la conservación, la producción sostenible y la protección de los recursos naturales.
Las RNSC vinculadas al proceso están ubicadas en Abejorral, Alejandría, Cocorná, Concepción, El Carmen de Viboral, El Retiro, Granada, Guarne, San Carlos, Guatapé, Santo Domingo, La Unión, San Francisco, La Ceja, San Luis, San Rafael, San Vicente Ferrer y Sonsón.
Con el cierre de este convenio, Cornare reconoció el compromiso de las familias que han destinado parte de sus propiedades a la conservación y que, desde sus propios territorios, contribuyen a mantener los ecosistemas y la biodiversidad de la región.

