viernes, 6 de noviembre de 2026 | 12:44 pm

Emanuel Otálvaro, el talento de Rionegro que llevó el tenis de mesa colombiano a ganar una medalla de plata en una final olímpica

El tenimesista antioqueño se consagró subcampeón de los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, después de disputar la final individual masculina frente al japonés Ryuusei Kawakami. A sus 16 años, consiguió una medalla histórica para el país y ratificó su lugar entre los mejores talentos juveniles del mundo.
Imagen: Transmisión Youtube
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El camino de Emanuel Otálvaro García hacia la élite internacional del tenis de mesa comenzó mucho antes de que su nombre apareciera entre los mejores jugadores juveniles del planeta. Su historia empezó en la vereda Las Cuchillas de San José, en Rionegro, Antioquia, cuando apenas era un niño que encontraba en el deporte una actividad para compartir y divertirse.

Tenía cinco años cuando se acercó por primera vez a esta disciplina, motivado por su hermano Federico, quien ya practicaba tenis de mesa. Sin embargo, inicialmente sus intereses estaban más cerca del fútbol. Fue el talento que mostró frente a la mesa y la raqueta lo que terminó cambiando el rumbo de sus aspiraciones deportivas.

Su estatura, que a esa edad todavía no le permitía alcanzar cómodamente la mesa, no fue un impedimento. Según información publicada por la Fundación Fraternidad Medellín, su entrenador recurrió a una pequeña tarima para que pudiera jugar. Aquella solución sencilla permitió que comenzara a desarrollar las habilidades que posteriormente lo llevarían a competir en escenarios nacionales e internacionales.

En su familia también encontró un respaldo fundamental. Sus padres, Ricardo Otálvaro y Yolanda García, acompañaron su proceso, mientras su hermano Federico fue una de las personas que lo acercó a este deporte. Estos detalles fueron recogidos por Indeportes Antioquia en una publicación sobre el deportista en marzo de 2025.

De Rionegro a los escenarios internacionales

El crecimiento deportivo de Emanuel fue acelerado. En 2018 consiguió su primer título nacional y comenzó a representar a Colombia en competencias internacionales. Tres años después, en 2021, alcanzó el primer puesto del ranking mundial sub-11, resultado que anticipaba el potencial de un deportista que empezaba a destacarse frente a rivales de diferentes países.

A los 11 años tomó una decisión que transformaría su formación: trasladarse a Europa junto con su entrenador, Camilo Giraldo. Primero se radicó en España y posteriormente en Portugal, donde tuvo la oportunidad de entrenar y competir con algunos de los mejores exponentes juveniles del tenis de mesa.

La experiencia internacional le permitió elevar su nivel, enfrentarse a escuelas deportivas de gran tradición y participar en circuitos de alta exigencia. Su proceso también lo vinculó con el club alemán ASV Grünwettersbach, que participa en la Bundesliga de tenis de mesa.

El esfuerzo comenzó a traducirse en resultados destacados durante 2024. En agosto obtuvo una medalla de bronce en el WTT Youth Contender de Otočec, Eslovenia, en la categoría sub-15. Un mes después consiguió otro bronce en Bangkok, Tailandia, esta vez en sub-17.

En octubre de ese mismo año conquistó dos títulos internacionales: ganó el WTT Youth Contender de Cuenca, Ecuador, en la categoría sub-19, y posteriormente se impuso en el certamen disputado en Rionegro, en las categorías sub-15 y sub-17.

Pero uno de los resultados más importantes de su trayectoria llegaría en noviembre de 2024, en Helsingborg, Suecia. Allí, haciendo pareja con el italiano Danilo Faso, alcanzó la medalla de plata en dobles masculinos sub-15 del Campeonato Mundial Juvenil.

La dupla llegó hasta la final, donde enfrentó a los representantes de China Hechen Li y Yiren Tang. Aunque los asiáticos se quedaron con el título, el resultado tuvo un significado especial: fue la primera medalla de Colombia en un Campeonato Mundial de tenis de mesa, según manifestó el Comité Olímpico Colombiano.

Un palmarés que sigue creciendo

El año 2025 también estuvo marcado por importantes conquistas. En mayo, Otálvaro se coronó campeón individual sub-19 del Campeonato Sudamericano disputado en Montería. En ese certamen superó al chileno Álvaro Fuentes, al venezolano Jesús Tovar y al brasileño Lucas Romanski, antes de disputar la final frente a su compatriota Sebastián Bedoya.

Días después volvió a celebrar en la misma ciudad al conquistar el WTT Youth Contender Montería 2025, tras vencer 3-1 al puertorriqueño Enrique Ríos.

En 2026, sus resultados confirmaron que su nivel no se limitaba a las categorías juveniles. En junio ganó el WTT Youth Contender de São José, Brasil, y posteriormente consiguió el título sub-19 del WTT Youth Contender Asunción II, en Paraguay.

También se destacó en el Singapore Youth Smash, donde alcanzó la final sub-19 y obtuvo el subcampeonato tras un exigente partido que terminó 4-3 frente al surcoreano Hyuk Kwon.

A estos resultados se sumó una actuación histórica en el Campeonato Panamericano de Mayores, celebrado en Lima, Perú, entre el 18 y el 25 de octubre de 2026. En su primera participación en esta competencia absoluta, el antioqueño consiguió la medalla de bronce individual, después de superar al estadounidense Kanak Jha, ubicado entre los 25 mejores del ranking mundial, y al mexicano Rogelio Castro. Su recorrido terminó en semifinales frente al brasileño Guilherme Teodoro.

Con apenas 16 años, Otálvaro consiguió así subir al podio en una competencia que reunió a representantes de 18 países.

El joven detrás de la raqueta

Aunque buena parte de su vida transcurre alrededor de los entrenamientos y las competencias, Emanuel también ha tenido que adaptar su cotidianidad a las exigencias de una carrera deportiva internacional.

Su traslado a Europa desde los 11 años implicó asumir responsabilidades y acostumbrarse a vivir lejos de su entorno familiar. Se ha conocido que, durante su estancia en Portugal, combinaba jornadas de entrenamiento de aproximadamente ocho horas con tres horas de estudio virtual.

En el ámbito personal, el deportista ha contado con el acompañamiento de sus padres y de su hermano, y ha reconocido su admiración por el brasileño Hugo Calderano, una de las grandes figuras del tenis de mesa mundial, y por el colombiano Alex Echevarría.

Entre sus particularidades está el apodo de El Demonio, que recibió por su habilidad y velocidad en la mesa. Lejos de considerarlo un calificativo negativo, Emanuel lo ha asumido con humor y cariño. En una entrevista recogida por Indeportes explicó: «Soy un demonio bueno. Lo tomo como un cariño de quienes me dicen así».

Dakar 2026: una nueva página en la historia del deporte colombiano

El siguiente capítulo de su carrera llegó en Senegal, donde Otálvaro asumió uno de los mayores retos de su trayectoria: representar a Colombia en los IV Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026.

Su participación comenzó con tres victorias en la fase de grupos, frente a Lucca Lobo, de Costa Rica; Noah Vitel, de Francia, y Samuel Duffoo, de Perú. Posteriormente, superó al español Ladimir Mayorov en octavos de final y al chino Hechen Li en cuartos.

El 5 de noviembre alcanzó un resultado histórico al derrotar 4-1 al representante de Hong Kong, Li Ki Ho, en las semifinales, con parciales de 11-6, 11-7, 9-11, 11-6 y 11-7.

La victoria le aseguró una medalla olímpica y lo convirtió en el primer colombiano en llegar a una final de tenis de mesa en la historia de los Juegos Olímpicos de la Juventud.

Su rival por el oro fue el japonés Ryuusei Kawakami, precisamente quien ocupaba el primer lugar del ranking mundial sub-17, mientras que el colombiano se encontraba en la segunda posición, de acuerdo con el escalafón reportado en octubre de 2026. El Partido terminó 4-2, con parciales de 15-13, 11-7, 13-11, 6-11, 2-11 y 11-6.

La final representa para él mucho más que la posibilidad de conquistar una medalla dorada. Es la oportunidad de demostrar que se puede competir de igual a igual con las principales potencias mundiales de una disciplina históricamente dominada por países asiáticos.

Desde una vereda de Rionegro hasta el podio de los Juegos Olímpicos de la Juventud en Dakar, Emanuel Otálvaro ha construido una historia de disciplina, sacrificios y perseverancia. Su medalla de plata es también el reflejo de una familia que creyó en su talento y de un proceso que llevó el nombre de Colombia a una final olímpica. Con apenas 16 años, el joven antioqueño no solo ha hecho historia: ha demostrado que sus sueños todavía tienen muchas mesas por conquistar.

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Carolina Ortega

Comunicadora social- periodista y desarrolladora publicitaria, apasionada por el aprendizaje, la naturaleza, el deporte y el turismo.

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