Con un llamado a mantener viva la memoria de las víctimas y a defender la independencia judicial, la presidenta de la Corte Constitucional, magistrada Paola Andrea Meneses Mosquera, conmemoró los 41 años del holocausto del Palacio de Justicia, una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de Colombia.
Durante el acto, recordó a los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, magistrados auxiliares, servidores judiciales y ciudadanos que murieron durante la toma y retoma del Palacio de Justicia, ocurrida el 6 y 7 de noviembre de 1985. También expresó un reconocimiento a sus familias, que durante más de cuatro décadas han llevado las consecuencias de aquella tragedia.
La magistrada resaltó que quienes perdieron la vida en el cumplimiento de sus funciones dejaron una enseñanza para las generaciones actuales de la Rama Judicial: mantenerse fieles a la Constitución y a sus principios, incluso en circunstancias extremas.
“Estos magistrados nos dejaron una enseñanza que todavía resuena en los corazones de todas las personas que administramos justicia: permanecer en su lugar, fieles a la toga y a la Constitución, aunque el miedo aconseje lo contrario. Por eso los llamamos, con razón, grandes”, expresó.
En su intervención, Meneses Mosquera señaló que cada decisión judicial adoptada con independencia y cada juez que actúa sin temor representan una manera de preservar el legado de quienes defendieron las instituciones hasta las últimas consecuencias.
También se refirió al papel de la memoria como una forma de dignificar a las víctimas y reconocer su historia. Recordó que la Corte Constitucional ha señalado que el derecho a la memoria tiene una dimensión colectiva, relacionada con preservar la memoria histórica, y otra individual, vinculada con el respeto por la dignidad humana.
“Recordar es devolverles el nombre, el rostro y la historia a quienes perdieron la vida. Recordar dignifica. El olvido, en cambio, es una segunda forma de ausencia. Por eso, cuando un pueblo recuerda a sus víctimas, también afirma su propia dignidad”, manifestó.
La presidenta de la Corte hizo énfasis en que el recuerdo de esta tragedia no puede limitarse a los actos institucionales, sino que también debe reconocer el sufrimiento de las familias y los proyectos de vida que quedaron interrumpidos.
“Detrás de cada toga y de cada servidor judicial había una mesa servida que esa noche se quedó esperando, un abrazo que no pudo entregarse y un proyecto de vida truncado por la barbarie”, expresó.
En ese sentido, sostuvo que la justicia debe entenderse como una vocación de servicio y un compromiso con la dignidad humana y la construcción de una Colombia en paz. Aseguró que, aunque el fuego destruyó parte de la infraestructura del Palacio, no logró acabar con la rectitud ni los principios de quienes entregaron su vida en defensa de las instituciones jurídicas.
Uno de los momentos más significativos de su discurso estuvo dedicado a Fanny González Franco, primera mujer en llegar a la Corte Suprema de Justicia, en 1984. Meneses Mosquera recordó las resistencias que enfrentó por su condición de mujer y destacó que su trayectoria como jurista abrió camino para otras mujeres en la magistratura colombiana.
Explicó que González Franco murió durante los hechos del Palacio de Justicia. Antes de perder la vida, sostuvo una conversación telefónica con su familia desde su despacho, en la que pronunció unas palabras que, según la magistrada, hoy pertenecen a toda la justicia colombiana:
“Dios está conmigo y me ayudará a conservar mi dignidad de magistrada. Si es designio de Dios que yo muera, para que se conserven inmaculadas las instituciones jurídicas y vuelva la paz a Colombia, (…) muero, pero no me doblego”.
Al concluir, la presidenta de la Corte Constitucional recordó que la memoria de las víctimas debe seguir orientando el ejercicio de la justicia y que la dignidad de la Rama Judicial permanece como un compromiso de quienes hoy tienen la responsabilidad de administrar justicia en el país.

