Hoy se conmemora el Día Mundial de la Educación Ambiental, una fecha que invita a gobiernos, instituciones educativas, organizaciones sociales y ciudadanía en general a reflexionar sobre la importancia de la educación como herramienta clave para la protección del medio ambiente y el uso responsable de los recursos naturales. La jornada también resalta el papel de la enseñanza en la construcción de sociedades más sostenibles y comprometidas con la naturaleza.
Esta conmemoración tiene su origen en el Seminario Internacional de Educación Ambiental realizado en Belgrado entre el 13 y el 22 de octubre de 1975. En el encuentro se aprobó la Carta de Belgrado, considerada uno de los documentos fundacionales de la educación ambiental a nivel mundial, al establecer principios, objetivos y lineamientos que aún hoy orientan su desarrollo.
La educación ambiental es entendida como un proceso continuo, dinámico y participativo que busca formar ciudadanos capaces de comprender las problemáticas ambientales de su entorno y participar activamente en la búsqueda de soluciones sostenibles. En Colombia, este enfoque está respaldado por la Ley 1549 de 2012, que adopta la Política Nacional de Educación Ambiental y promueve su implementación en los territorios a través de estrategias educativas, comunitarias y de gestión ambiental.
Esta rama del conocimiento hace parte de la Ley General de Educación (Ley 115 de 1994), que reconoce la formación de una conciencia ecológica como uno de los fines del sistema educativo; se materializa, entre otras acciones, en los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), que integran de manera transversal la dimensión ambiental en los currículos de las instituciones educativas.
En el país, la conmemoración del Día Mundial de la Educación Ambiental suele estar acompañada de jornadas pedagógicas, campañas de sensibilización, actividades comunitarias y alianzas entre entidades públicas y privadas, orientadas a fortalecer la cultura del cuidado del ambiente. Las iniciativas abarcan temas como la gestión adecuada de residuos, la protección de la biodiversidad, el uso eficiente de los recursos y la promoción de hábitos de consumo responsable.
En el Oriente Antioqueño, diversas organizaciones desarrollan procesos destacados de educación ambiental. Entre ellos se encuentra el programa “Jaguares”, una alianza entre EPM, Cornare y Coredi, que ha formado a más de 450 jóvenes de siete municipios como guardianes de los recursos naturales, a través de capacitaciones, actividades prácticas y el fortalecimiento del liderazgo ambiental.
También, el Programa de Educación Ambiental (PREDA), liderado por la Universidad Católica de Oriente en alianza con ISAGEN, impulsa procesos de formación dirigidos a comunidades y docentes, enfocados en el manejo sostenible de los recursos naturales, la participación comunitaria y el diseño de estrategias educativas ambientales. A estas acciones se suman el trabajo de la Red CIDEAM–Red PRAE y los proyectos promovidos por Corantioquia, que apoyan la formulación e implementación de planes municipales de educación ambiental adaptados a las realidades de cada territorio.
Estas iniciativas se consolidan como espacios fundamentales para que estudiantes, familias y comunidades no solo adquieran conocimientos sobre el entorno, sino que también desarrollen actitudes y prácticas orientadas a la sostenibilidad, la conservación de los ecosistemas y la resiliencia frente a los desafíos ambientales.
En el marco de esta conmemoración, el mensaje es claro: la educación ambiental va más allá de la teoría y se convierte en una herramienta clave para transformar comportamientos, fortalecer la relación entre la sociedad y la naturaleza, y promover una ciudadanía crítica y comprometida con la protección del planeta. Desde los hogares, las escuelas y los espacios comunitarios, se hace un llamado a adoptar acciones cotidianas que contribuyan a un futuro más justo y equilibrado para las presentes y futuras generaciones.

