Con la mirada puesta en el futuro ambiental del Oriente Antioqueño, la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare) avanza en la actualización del Plan de Gestión Ambiental Regional (PGAR) 2026-2040, un instrumento estratégico que orientará la planificación ambiental del territorio durante los próximos 15 años.
El proceso se caracteriza por un amplio ejercicio de participación ciudadana que contempla la realización de alrededor de 30 talleres en distintos municipios de la jurisdicción, convocando a representantes de sectores productivos, educativos, sociales, comunitarios y eclesiásticos. La intención es recoger las percepciones y propuestas de quienes viven e inciden en el territorio para definir las prioridades ambientales de la región.
“El Plan de Gestión Ambiental Regional es la oportunidad de pensar qué territorio queremos hacia el 2040 y cómo vamos a construirlo entre todos”, señaló Javier Valencia González, director de Cornare, quien destacó que el proceso busca escuchar a todos los actores del territorio para establecer una hoja de ruta común.
El trabajo de planeación estratégica es liderado por la Subdirección de Educación y Participación Socioambiental de Cornare, en articulación con el Instituto de Estudios Regionales (INER) de la Universidad de Antioquia. Según Yeison Fernando Rodríguez Vargas, subdirector de esta área, el objetivo es consolidar un plan que represente un acuerdo colectivo y no únicamente institucional.
“La idea es proyectar un plan que no sea solo de Cornare, sino de todos; un instrumento que nos permita coexistir de manera responsable con los ecosistemas y las demás formas de vida”, explicó.
El proceso de actualización del PGAR comenzó a mediados de 2025 y hasta ahora ha permitido identificar 33 factores de cambio que influirán en la evolución ambiental de la región. Estos aspectos serán priorizados para determinar en cuáles se deberá concentrar la acción institucional y comunitaria en los próximos años.
Para Guillermo Moreno, coordinador del proyecto y docente del INER, este diagnóstico responde al acelerado crecimiento que ha experimentado el Oriente Antioqueño en las últimas décadas. “Se trata de una de las regiones con mayor dinamismo y transformación del país, por lo que es fundamental comprender esos cambios para orientar su sostenibilidad”, señaló.
Actualmente el proceso se encuentra en la fase final de diagnóstico y priorización. Durante abril y mayo de este año se desarrollará una segunda ronda de encuentros, en los que se construirán escenarios de futuro y el componente programático que guiará la gobernanza ambiental del territorio.
El nuevo PGAR funcionará además como un marco articulador de los planes municipales, departamentales y de las estrategias propias de Cornare, con el propósito de optimizar la inversión y fortalecer acciones en temas clave como la calidad del aire, la educación ambiental y la gestión del recurso hídrico.

