Cornare reduce en 35 % la deforestación y se mantiene entre las regiones con menores pérdidas de bosque del país

La región del Oriente y Magdalena Medio antioqueño bajo jurisdicción de Cornare cerró 2025 con una reducción del 35 % en la deforestación, un resultado que la ubica entre las jurisdicciones con menores tasas de pérdida de bosque en Colombia. El balance se conoce en un año en el que la deforestación nacional aumentó frente a 2024, según las cifras más recientes del Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM).

De acuerdo con el reporte oficial, Colombia pasó de registrar 113.608 hectáreas deforestadas en 2024 a 119.483 hectáreas en 2025. Antioquia, por su parte, registró 7.065 hectáreas de bosque afectadas durante el último año, frente a las 7.197 hectáreas reportadas en 2024, lo que representa una reducción del 1,8 %.

En contraste con el comportamiento nacional, Cornare cerró 2025 con 223 hectáreas deforestadas dentro de su jurisdicción, 120 menos que el año anterior. La cifra representa una reducción del 35 % y consolida a la región como una de las que presenta menores tasas de pérdida de bosque en el país, según el balance divulgado por la Corporación Autónoma Regional.

“Son 223 hectáreas que todavía debemos reducir -algún día llegaremos a cero-, pero este comportamiento evidencia que la combinación de conservación, restauración, incentivos, participación comunitaria, monitoreo y control está dando resultados”, manifestó Javier Valencia González, director general de Cornare.

El resultado responde, según la autoridad ambiental, a una estrategia que combina la conservación de los ecosistemas con el acompañamiento a las comunidades que habitan el territorio. Entre las acciones desarrolladas se encuentra el Pago por Servicios Ambientales, mediante el cual cerca de 2.900 familias conservan 43.580 hectáreas de ecosistemas estratégicos.

A esta estrategia se suma el programa PRISER, que permitió desarrollar 255 proyectos en 258 veredas y restaurar 502 hectáreas de bosque. También hacen parte de las acciones Restaurando Territorios, con 300 familias y propietarios vinculados a procesos de restauración; Tejiendo Vida, orientado al desarrollo de proyectos comunitarios sostenibles en áreas protegidas; y CERCA, una estrategia de educación ambiental que cuenta con 214 líderes ambientales distribuidos en los 26 municipios de la jurisdicción.

La protección del bosque también se apoya en 57 Reservas Naturales de la Sociedad Civil y en un sistema de áreas protegidas que cubre el 24,5 % del territorio de Cornare. Entre las iniciativas se encuentra además la protección del Páramo de Sonsón mediante el mecanismo de Obras por Impuestos, con participación del Grupo Corona, así como diferentes jornadas de siembra de árboles en los municipios de la jurisdicción.

La conservación está acompañada por acciones de control y seguimiento. Durante 2025, Cornare atendió 483 denuncias relacionadas con tala de bosque natural o plantado y fortaleció las labores de vigilancia mediante herramientas de monitoreo, imágenes satelitales y trabajo articulado con la Policía Nacional Ambiental y la Fuerza Aeroespacial Colombiana.

Sin embargo, el panorama todavía plantea retos. La presión sobre los bosques permanece concentrada especialmente en San Carlos, San Francisco, San Luis, Puerto Triunfo y Sonsón, municipios que reúnen la mayor cantidad de hectáreas deforestadas dentro de la jurisdicción.

El comportamiento de Cornare se da en un contexto nacional que sigue exigiendo acciones de protección forestal. El IDEAM señala que su Sistema de Monitoreo de Bosques y Carbono permite identificar dónde y cuánto bosque se pierde, así como establecer tendencias y concentrar esfuerzos de conservación y control.

Para Cornare, el desafío ahora es mantener la tendencia descendente y avanzar hacia una reducción aún mayor de las 223 hectáreas afectadas durante 2025. El reto, además de la autoridad ambiental, pasa por mantener la participación de las comunidades, la restauración de los ecosistemas, los incentivos para conservar y el monitoreo permanente del territorio.

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