Crecer no es lo mismo que desarrollarse

Por: Carolina González Tabares*

IG: @cgota 

El Oriente antioqueño crece con una fuerza que pocas regiones del país exhiben. Aporta cerca del 10,4 % del PIB de Antioquia, reúne más de 26.600 empresas y registra una tasa de desempleo cercana al 3,7 %. Pero las cifras no resuelven la pregunta decisiva: ¿Estamos convirtiendo ese dinamismo en bienestar duradero para quienes habitan el territorio?

Esa pregunta exige una respuesta que trascienda límites municipales y periodos de gobierno. Superar los 722.000 habitantes y acercarnos a 850.000 hacia 2042 traerá nuevas oportunidades, pero también mayores presiones sobre la movilidad, la vivienda, los servicios públicos y los ecosistemas. Por eso, más que crecer, necesitamos hacerlo con una visión compartida que nos permita responder juntos a los retos del territorio.

Con esa convicción, en la Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño declaramos en 2022 un propósito superior: transformar al Oriente antioqueño en una de las regiones de mayor bienestar de América Latina. Desde entonces, nuestras acciones responden a ese horizonte común.

Los Corredores Sostenibles CEO en Rionegro, Guarne y Río Claro demuestran que, cuando empresas, comunidades y administraciones municipales trabajan alrededor de un propósito común, es posible fortalecer la seguridad, generar bienestar y resolver desafíos compartidos desde la cooperación. Bajo esa misma lógica impulsamos Obras por Impuestos, que este año llevará más de 40.000 instrumentos musicales a 308 instituciones educativas rurales y formación para 157 docentes; fortalecemos el CUEES-CSCI Capítulo Oriente, que integra Universidad, Empresa, Estado y Sociedad para que la articulación y apuestas innovadoras sean la respuesta a los retos productivos, rurales, ambientales y sociales que tenemos en el territorio; y apoyamos iniciativas subregionales como «Ecodesarrollo: Visión Oriente antioqueño 2050», que nace hace 3 años gracias a la articulación de: Asocolflores, Cámara de Comercio del Oriente, Cornare, Masbosques, la Universidad Católica del Oriente, la Universidad de Antioquia y la CEO; donde decidimos impulsar una conversación de largo plazo para armonizar la planificación de los 23 municipios y convertir los acuerdos en decisiones compartidas.

Esa experiencia deja una reflexión que hoy cobra aún más sentido para el país. Las recientes elecciones presidenciales evidenciaron una Colombia con profundas diferencias en la manera de entender su presente y construir su futuro. Ese es, quizá, el mayor desafío del nuevo gobierno, pero también una oportunidad histórica para demostrar que las transformaciones más importantes no nacen de la imposición, sino de la capacidad de construir acuerdos. En el Oriente antioqueño hemos comprobado que el desarrollo territorial no se decreta ni depende de un solo actor. Se construye cuando las empresas asumen su papel como agentes de transformación, los gobiernos generan condiciones para el desarrollo con reglas claras y visión de largo plazo, la academia aporta conocimiento para resolver los retos del territorio y la ciudadanía participa activamente alrededor de un propósito compartido. Esa es la esencia de un verdadero ejercicio multiactor y, al mismo tiempo, una hoja de ruta para un país que hoy necesita recuperar la confianza, fortalecer el diálogo y convertir sus diferencias en oportunidades de construcción colectiva. 

Desde la CEO seguiremos promoviendo ese modelo de articulación, convencidos de que el verdadero desarrollo no se mide únicamente por el crecimiento económico, sino por la capacidad de unir voluntades para generar bienestar, competitividad y un mejor futuro para Colombia.

*Directora Ejecutiva, Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño – CEO «Empresas buenas para el territorio».

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