Detrás de cada donación de plaquetas hay historias que pueden salvar vidas

Las plaquetas servirán para tratamientos oncológicos y personas con enfermedades hematológicas. Fotos: Andrés Felipe Gómez

Pacientes oncológicos, niños y adultos pueden requerir este componente sanguíneo durante sus tratamientos, mientras familiares y personal sanitario llaman a mantener una donación voluntaria.

En los centros hospitalarios y servicios de urgencias hay pacientes que necesitan transfusiones de plaquetas. En muchos casos, su disponibilidad depende de que otras personas decidan acercarse a un banco de sangre y donar. El procedimiento es voluntario y permite obtener un componente que puede ser utilizado posteriormente en pacientes que lo requieren. En la Clínica Somer de Rionegro, este proceso se realiza mediante aféresis y permite separar las plaquetas del resto de componentes sanguíneos.

La diferencia frente a una donación convencional de sangre está en el procedimiento. Mientras una donación de sangre permite obtener diferentes hemocomponentes, en la donación de plaquetas el equipo extrae sangre, separa las plaquetas mediante una centrífuga y devuelve al donante los glóbulos rojos. El componente obtenido pasa posteriormente por los procesos de análisis, etiquetado y almacenamiento establecidos por el banco de sangre antes de ser transfundido.

Para realizar este procedimiento se requiere cumplir unas condiciones previamente establecidas. El donante debe ser mayor de 18 años y haber realizado anteriormente una donación de sangre. También se verifica que cuente con una condición adecuada para un procedimiento que puede durar hasta 90 minutos. Antes de iniciar, el personal realiza una encuesta, una valoración y diferentes controles que incluyen signos vitales, hematocrito, hemoglobina y recuento de plaquetas. Estos análisis permiten determinar si la persona puede donar y verificar sus condiciones para realizar el procedimiento.

Durante la donación se utiliza un anticoagulante y se suministra calcio al donante para prevenir molestias asociadas con su disminución temporal durante el procedimiento. La sangre circula por el equipo, pasa por una centrífuga que separa los componentes y luego retorna al organismo del donante aquello que no será utilizado. De esta manera se obtiene la cantidad de plaquetas requerida sin retirar del cuerpo todos los componentes de la sangre.

Las plaquetas obtenidas pueden llegar a diferentes servicios hospitalarios. Entre los pacientes que las requieren están quienes reciben tratamientos oncológicos y presentan disminución de plaquetas, personas con enfermedades hematológicas y pacientes hospitalizados en unidades de cuidados intensivos. También pueden ser utilizadas en niños, ya que una unidad puede dividirse en diferentes fracciones de acuerdo con el peso y la necesidad establecida por el médico tratante.

El procedimiento también permite dimensionar el alcance que puede tener una sola donación. En el caso de pacientes adultos, la cantidad transfundida depende de la necesidad determinada por el equipo médico. Para los bebés, las unidades pueden fraccionarse y administrarse según su peso y las cantidades requeridas.

La frecuencia de donación es diferente. Mientras los hombres pueden donar sangre total cada tres meses y las mujeres cada cuatro, la donación de plaquetas puede realizarse con mayor frecuencia. En términos generales, una persona puede donar plaquetas aproximadamente cada mes, aunque en general el intervalo es cercano a dos meses.

Pero alrededor de la donación todavía existen preguntas y temores. Entre ellos aparecen ideas relacionadas con la posibilidad de enfermarse, perder componentes necesarios para el organismo o tener que modificar la alimentación después del procedimiento. Desde el banco de sangre se señala que se trata de mitos y que el organismo recupera las plaquetas mediante la producción de la médula ósea. Para el donante, se recomienda mantener su alimentación habitual y una adecuada hidratación.

Sistema automatizado de aféresis para la recolección de plaquetas.

Donar plaquetas no significa conocer previamente a quien las recibirá. Significa poner a disposición una parte de la propia sangre para que pueda ser utilizada cuando un equipo médico determine que un paciente la necesita. En ese gesto se encuentran dos personas que probablemente nunca llegarán a conocerse, pero cuya historia queda unida por una necesidad común.

Por eso, la donación voluntaria sigue siendo el punto de partida para que las plaquetas estén disponibles para pacientes que esperan una transfusión y posiblemente salvar su vida.

Compartir este artículo