El horizonte de la Biblioteca y el Archivo es su salvaguardia y crecimiento

Por: Luis Felipe Vélez Pérez*

E-mail: lfvelezp@unal.edu.co 

Rionegro cuenta con dos declaratorias nacionales en el ámbito histórico-patrimonial: el Archivo Histórico y el Centro Histórico; el primero fue declarado Bien de Interés Cultural de carácter documental archivístico por medio de la Resolución 424 de 2020 del Archivo General de la Nación, y el segundo fue definido como “monumento nacional” por el Decreto 264 de 1963 de la Presidencia de la República. Esto no quiere decir que no existan otros bienes culturales: la Casa de la Maestranza, la Catedral de San Nicolás, la Biblioteca Municipal con su fachada, la Casa de la Convención… son patrimonio al estar en el perímetro del Centro Histórico.

El centro como espacio patrimonial se ha venido deteriorando paulatinamente desde hace varias décadas, y la idea que se tiene de Centro Histórico reposa más en la historia que contamos que en la arquitectura que vemos. Del Archivo poco se habla, pero constituye un repositorio de enorme importancia para la memoria documental local, regional y nacional. Hasta hace unos meses funcionó en el Museo Histórico de la Convención y fue trasladado temporalmente a la antigua Escuela Julio Sanín por los trabajos de restauración de la histórica Casa. Debido a la urgencia de espacios para la población escolar en la Escuela y a condiciones específicas que ponen en riesgo el Archivo donde se encuentra actualmente, la administración municipal ha decidido trasladarlo a la Biblioteca Municipal.

La decisión es compleja y tiene distintas aristas. Para la Biblioteca significa nuevamente su encogimiento, como ha sucedido en años anteriores. Cuando quisiéramos verla con mayor capacidad, inversión, una sala interactiva, nuevas colecciones, mejores sistemas de consulta, una sección infantil más ambiciosa y didáctica, equipos actualizados y una mayor interacción social, resulta que su espacio será acortado para ubicar allí el Archivo. Esta fusión no es plenamente satisfactoria, pues la Biblioteca tiene un nombre, una identidad y una historia, y el Archivo también goza de sus prerrogativas.

En reuniones del equipo de la administración municipal con usuarios de la Biblioteca, integrantes de su Tertulia y dolientes de estos espacios se han compartido ideas, posturas y explicaciones técnicas, así como discrepancias, desacuerdos y comentarios que rechazan plenamente esta medida. No obstante, el traslado es un hecho y existe un evidente malestar en una parte importante del sector. La ciudadanía debe estar enterada no solo de la coexistencia espacial, sino de todas las adecuaciones e intervenciones que se hagan tanto a la Biblioteca como al Archivo, pues la administración deberá garantizar la seguridad, integridad y conservación de ambas entidades. 

Aunque se ha solicitado, la administración no ha realizado una comunicación amplia sobre este asunto, por lo que queremos invitar a la ciudadanía, la comunidad académica y educativa, vigías del patrimonio, sector cultural y personas interesadas, a exigir cívica y enfáticamente la plena seguridad del patrimonio y los bienes culturales de Rionegro; y, al mismo tiempo, a efectuar una fuerte inversión en todo lo que tenga que ver con el mejoramiento de la Biblioteca y el Archivo. La cultura debe expandirse, ampliarse y fortalecerse, y no constreñirse, reducirse y minimizarse. Retroceder en este campo no es una opción.

Aunque no compartimos la medida, estaremos vigilantes y atentos a que las adecuaciones espaciales, el traslado de documentos y la reorganización del espacio de la Biblioteca se hagan con todas las especificaciones técnicas requeridas para recibir el Archivo Histórico: pantallas de protección de luz, cerramiento mecánico estable, revisión de tubería de agua con problemas de vertimiento, separación del espacio del Archivo y el área de la Biblioteca, división del depósito documental y la sala de consulta, disposición de deshumidificadores, control de temperatura, instalación de cámaras de seguridad, manejo de la luz y todo cuanto es indispensable para la conservación de las colecciones bibliográficas y documentales.

Solo debe haber un horizonte para estos bienes: salvaguarda y crecimiento. Por tanto, demandamos que se haga visible la voluntad manifiesta de la administración por mejorar estas dos entidades esenciales de la cultura y el patrimonio de Rionegro: presupuesto creciente, nuevo mobiliario, actualización de software y, en general, resultados claros en la inversión a corto y largo plazo. Queremos que la cultura y sus instituciones crezcan tanto o más rápido que el resto de los sectores en el Municipio. La administración debe comprometerse públicamente con esto.

Hacemos, entonces, un llamado a repensar el espacio histórico de la Biblioteca Municipal, que lleva el nombre del maestro de América: Baldomero Sanín Cano. E igualmente exhortamos a la administración para que garantice la salvaguarda, conservación y seguridad del Archivo; y que su destino en el más corto de los plazos sea reposar en una edificación que tenga la inscripción: “Archivo Histórico de Rionegro, patrimonio documental, histórico y cultural de Rionegro y todos los colombianos”.

* Historiador

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