El municipio de El Santuario fue seleccionado como destino religioso de carácter mundial, en el marco de una estrategia liderada por la Gobernación de Antioquia para fortalecer el turismo espiritual en la región. Este logro, gestionado por el alcalde Martín Duque Gallo, marca un paso importante en la proyección del municipio a nivel nacional e internacional.
Según informaron, el reconocimiento resalta la riqueza religiosa, la tradición y la masiva participación de fieles en las celebraciones del municipio, que lo consolidan como un referente de peregrinación.
Uno de los principales elementos que sustentan esta distinción es la Basílica Menor de San Judas Tadeo, donde se conserva la única reliquia del apóstol en Latinoamérica. Este hecho ha convertido a El Santuario en un punto de encuentro para miles de creyentes que llegan desde diferentes regiones en busca de fe, esperanza y milagros.
A esto se suma la presencia de otros templos emblemáticos, como la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá y el templo del Señor de las Misericordias, así como una arraigada tradición religiosa que se vive especialmente durante la Semana Santa.
Las celebraciones de esta época, con procesiones, viacrucis en vivo y pasos tradicionales, congregan cada año a miles de personas, posicionando al municipio como uno de los principales destinos de turismo religioso en Colombia.
La inclusión de El Santuario en esta estrategia departamental busca impulsar el turismo como motor de desarrollo económico y cultural, integrándolo en una red de destinos con alto valor espiritual.
El alcalde Martín Duque Gallo destacó que este reconocimiento representa un logro para la comunidad y su historia de fe, al tiempo que permite proyectar al municipio como un destino religioso de primer nivel.
Por su parte, el párroco de la Basílica de San Judas Tadeo, padre John Fredy Giraldo, resaltó que esta distinción es una oportunidad para seguir posicionando a El Santuario como referente espiritual y de acogida para los fieles.
Con este reconocimiento, el municipio exalta su vocación religiosa y turística, consolidándose como un territorio donde la fe trasciende fronteras y se proyecta al mundo.

