Gremios del Oriente plantean una hoja de ruta para convertir competitividad en desarrollo

El Oriente antioqueño atraviesa un momento decisivo para definir cómo quiere crecer en los próximos años. Su desarrollo empresarial, ubicación estratégica, conectividad aérea, vocación turística, riqueza ambiental y capacidad productiva han convertido a esta región en uno de los territorios con mayor potencial para impulsar la competitividad de Antioquia y Colombia. Sin embargo, sus gremios, instituciones y organizaciones consideran que el siguiente paso requiere superar las agendas fragmentadas y construir una hoja de ruta común.

Desde Rionegro, este 7 de agosto de 2026, representantes del sector empresarial e institucional hicieron un llamado a consolidar una agenda regional que permita aprovechar las capacidades existentes, atraer inversión, fortalecer la competitividad y convertir las oportunidades económicas en empleo, bienestar y desarrollo para los habitantes de los 23 municipios de la subregión. Antioqueño.

La propuesta parte de reconocer que el Oriente no es un territorio homogéneo. La región está integrada por cuatro zonas —Altiplano, Embalses, Bosques y Páramo— con características, necesidades y vocaciones diferentes. Por eso, la estrategia de Ecodesarrollo se ha convertido en uno de los espacios desde los cuales distintos actores vienen promoviendo conversaciones para integrar esas capacidades y construir una visión territorial que beneficie al conjunto de la región.

Uno de los asuntos que concentra mayor atención es la construcción de la denominada Región Aeroportuaria, una apuesta que, según los gremios y organizaciones del territorio, no puede reducirse a la infraestructura del Aeropuerto Internacional José María Córdova.

El aeropuerto es entendido como una infraestructura habilitante para el desarrollo del Oriente, Antioquia y el país, pero su verdadero potencial dependerá de la capacidad de conectarlo con las actividades económicas y sociales de la región. Turismo, agro y bioeconomía, industria, comercio y otros sectores productivos podrían encontrar nuevas oportunidades si la planeación aeroportuaria se articula con las necesidades del territorio.

Por esa razón, el llamado es a que la Región Aeroportuaria se construya “desde el Oriente y con el Oriente”, incorporando las perspectivas empresariales, institucionales, sociales y ambientales. La planeación de infraestructura, ordenamiento territorial y desarrollo económico, sostienen los actores regionales, debe responder a una visión integral y sostenible de los 23 municipios.

La conectividad interna aparece como otro de los grandes desafíos. Una región que aspira a competir por inversión nacional e internacional necesita contar con corredores viales en buenas condiciones y con sistemas de movilidad capaces de responder al crecimiento poblacional, empresarial y turístico.

En ese sentido, los gremios solicitaron al Gobierno Nacional garantizar la sostenibilidad, conservación y mejoramiento de la infraestructura vial que conecta al Oriente con el Valle de Aburrá y con otras regiones del país. También defendieron la importancia de preservar y fortalecer modelos como las concesiones viales, que han permitido movilizar inversión, mantener corredores estratégicos y mejorar sus condiciones de operación.

La agenda regional también contempla el fortalecimiento del turismo como sector generador de empleo y oportunidades. La riqueza natural, cultural, gastronómica y patrimonial del Oriente representa un activo que, con una estrategia coordinada, podría consolidar al territorio como un destino competitivo y sostenible. En esa apuesta se incluyen iniciativas de turismo comunitario, con el propósito de que los beneficios de la actividad lleguen también a las zonas de Embalses, Bosques y Páramo y no se concentren exclusivamente en los municipios con mayor desarrollo empresarial.

Pero ninguna estrategia de inversión podrá consolidarse sin seguridad. Los actores regionales plantean que proteger a empresarios, comerciantes, trabajadores, visitantes y comunidades debe ser una prioridad. Fenómenos como la extorsión afectan la confianza y pueden convertirse en una barrera para la actividad productiva, por lo que consideran indispensable fortalecer la coordinación entre las instituciones responsables de la seguridad y las autoridades territoriales.

A esta agenda se suma la necesidad de fortalecer las vocaciones productivas del Oriente, entre ellas el turismo, el agro, la bioeconomía, la industria y el comercio, procurando que las nuevas oportunidades se distribuyan entre las diferentes zonas de la región.

El llamado incluye además una estrategia articulada de atracción de inversión que permita generar empleo, fortalecer los encadenamientos productivos y ampliar las oportunidades para las empresas y comunidades locales. La apuesta, según los promotores de la agenda, no consiste solamente en atraer capital, sino en lograr que ese capital genere valor y permanezca conectado con las capacidades productivas del territorio.

El Oriente también busca avanzar hacia una economía de mayor valor agregado. Para ello será necesario fortalecer la innovación, la transferencia de conocimiento, la tecnología y los encadenamientos productivos en sectores estratégicos, con el objetivo de transformar las capacidades existentes en ventajas competitivas capaces de proyectar a la región hacia mercados internacionales.

Todo este proceso deberá desarrollarse bajo un principio de sostenibilidad ambiental. Los actores regionales consideran indispensable incorporar las conversaciones con organizaciones sociales y ambientales y armonizar el crecimiento empresarial, urbano y de infraestructura con la protección de los ecosistemas que constituyen parte fundamental de la riqueza del Oriente.

La propuesta, en consecuencia, busca reunir siete prioridades: una Región Aeroportuaria con visión integral; infraestructura vial y movilidad regional; fortalecimiento de las vocaciones productivas; seguridad empresarial y territorial; atracción articulada de inversión; sostenibilidad ambiental y desarrollo responsable; y una economía con mayor valor agregado basada en innovación, conocimiento y tecnología.

Los gremios, instituciones y organizaciones del Oriente antioqueño manifestaron su disposición para trabajar con las administraciones municipales, la Gobernación de Antioquia, el Gobierno Nacional, la academia y los sectores sociales, empresariales y privados.

El desafío es convertir esa disposición en una agenda común. La región considera que ya tiene las capacidades para hacerlo: ahora busca articularlas para transformar competitividad en inversión, inversión en empleo y empleo en bienestar para sus 23 municipios y sus cuatro zonas.

El mensaje desde el territorio es claro: la Región Aeroportuaria no debe pensarse únicamente alrededor de un aeropuerto. Debe ser una oportunidad para construir una visión compartida de desarrollo regional, con el Oriente como protagonista de las decisiones que definirán su futuro.

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