¿Incide la tecnología en la votación joven en Colombia? Cuarta parte del censo electoral es representada por los Jóvenes

Por: Julio Cesar Orozco Franco*

E-mail: jucofra@gmail.com 

La tecnología no está salvando la participación juvenil en Colombia; la está aislando. El mito de que la hiperconectividad rescataría a la democracia del abstencionismo se ha desmoronado en las urnas.

Los jóvenes representan aproximadamente una cuarta parte del censo electoral del país. Tienen en sus manos el poder numérico de definir el rumbo de la presidencia. Sin embargo, la brecha entre el activismo digital y el sufragio físico sigue siendo un abismo profundo. Las redes sociales operan como plazas públicas vibrantes, pero las dinámicas algorítmicas actuales están transformando el entusiasmo en frustración, El resultado es un preocupante ciclo de apatía política. 

Las plataformas de microvideos y mensajería instantánea se han consolidado como la principal fuente de información de las nuevas generaciones. A pesar de esto, no actúan como catalizadores neutrales. Organizaciones como dejusticia.org advierten que la desinformación electoral se alimenta de datos personales y se difunde mediante algoritmos diseñados para apelar a las emociones más profundas. 

El monitoreo de la Misión de Observación Electoral (MOE) revela que una abrumadora mayoría de las narrativas falsas “FakeNews” buscan distorsionar el proceso técnico del voto. Esto genera una profunda incertidumbre sobre la transparencia institucional. Al inundar las pantallas con teorías de conspiración y mitos sobre fraudes inexistentes, la tecnología no invita a debatir; por el contrario, disuade de participar. Convence al elector joven de que el sistema está tan viciado que hacer la fila el domingo carece de sentido.

Esta alienación digital explica por qué las encuestas capturan un persistente abstencionismo juvenil. Muchos jóvenes consumen contenido político a diario, pero deciden no acudir a las urnas. La digitalización de la política ha fragmentado el debate. En estos espacios, la polarización sustituye a las propuestas programáticas de fondo. Los candidatos adaptan sus discursos a las lógicas del entretenimiento rápido. Esta estrategia logra clics e interacciones instantáneas, pero rara vez construye un compromiso democrático real a largo plazo. Cuando el debate electoral se reduce a una tendencia pasajera o a un meme de campaña, la política pierde su seriedad intrínseca y su conexión con las necesidades materiales de la juventud.

Superar este desafío requiere entender que la tecnología es un medio, no el fin. Iniciativas como las redes pedagógicas universitarias creadas por la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) demuestran que el verdadero antídoto contra la apatía digital es la alfabetización mediática y la verificación de datos. El Estado debe fortalecer la infraestructura para garantizar el acceso al voto limpio. Paralelamente, la sociedad civil tiene la responsabilidad de dotar a los jóvenes de herramientas críticas para desarmar los sesgos algorítmicos.

Colombia posee un potencial democrático inmenso enterrado en los dispositivos móviles de sus ciudadanos menores de 28 años. El verdadero avance no se medirá en el número de visualizaciones de un video de campaña. Se medirá cuando esa indignación de pantalla se traduzca en una decisión consciente y masiva frente a las urnas físicas. Si la tecnología continúa alimentando la desconfianza sistémica, seguirá siendo el principal obstáculo silencioso para la renovación generacional del poder en el país.

*Especialista en Gerencia Informática, Ingeniero en Sistemas, Tecnólogo en electrónica, Instructor SENA G20, CCNP Encore y Advance ITR Cisco, Ciberops, ITEv8, CCNAv7, Python, PLC+HMI by Siemens, IOT, Amazon AWS & RedHat Academy Educator, Auditor Ciberseguridad, ISO 27001 e ISO 22301 PMI & ITIL. https://www.credly.com/users/julio-cesar-orozco-franco/badges 

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