DEVIMED afirmó que intervenciones en llanuras de inundación en La Cucharita, vía La Ceja – Rionegro, y en la subestación de EPM han modificado el flujo del agua, generando inundaciones recurrentes.
El director de operaciones de DEVIMED, Jhon Jairo Otálvaro, indicó que esta situación se presenta cada vez que se registran lluvias de mediana intensidad, tanto en el sector de La Cucharita como en el ingreso a La Ceja. Explicó que, de acuerdo con la experiencia de la concesionaria en la administración de las vías del Oriente durante cerca de tres décadas, en años anteriores se registraban lluvias incluso de mayor intensidad sin que se generaran inundaciones en estos puntos.
Planteó que la diferencia actual radica en las intervenciones realizadas en la llanura de inundación, donde terceros han desarrollado infraestructura para cultivos, incluyendo invernaderos y jarillones, que impiden que el agua ocupe el espacio que anteriormente utilizaba como zona de amortiguación. Esta condición hace que el flujo hídrico se desplace hacia el costado oriental, donde se encuentra la vía, aproximadamente a 100 metros, ocasionando su inundación.

Sobre la delimitación de estas zonas, indicó que la corporación ambiental Cornare cuenta con registros históricos y cartografía que identifican la denominada mancha de inundación, la cual debe ser respetada. Señaló que, según estos registros, en algunos sectores esta franja puede ser más amplia dependiendo de la morfología del terreno, y que existen datos construidos desde hace varios años por la autoridad ambiental y las administraciones municipales.
De acuerdo con lo expuesto, en los últimos meses se han construido nuevos invernaderos en el sector de La Cucharita, con áreas estimadas entre 10.000 y 20.000 metros cuadrados, además de la ejecución de llenos que alteran el comportamiento del agua, al impedir su desplazamiento natural, lo que genera su redirección hacia la vía.

Desde la concesionaria se indicó que la vía también resulta afectada por esta situación, por lo que se plantea que una posible solución técnica sería el levantamiento de la rasante en cerca de dos metros. Sin embargo, se explicó que esta alternativa implicaría intervenciones recurrentes cada vez que se presenten nuevas afectaciones, además de requerir recursos y generar condiciones que afectarían las características técnicas de la vía.
En ese sentido, se planteó la necesidad de concertar acciones con las administraciones municipales y con los propietarios de los predios donde se han realizado intervenciones, con el fin de evitar que continúe la ocupación de la llanura de inundación.
También se indicó que, frente a las intervenciones ya ejecutadas, corresponde a las autoridades ejercer control sobre el cumplimiento de la normativa ambiental relacionada con las zonas de retiro y cuerpos de agua, y adelantar procesos orientados a la recuperación de estas franjas.
Señaló que la legislación vigente establece disposiciones sobre el uso de estas áreas, por lo que se requiere un ejercicio de autoridad por parte de las entidades competentes para evitar nuevas intervenciones y mitigar las afectaciones actuales.

