Libros que van y vienen, una forma de promover la cultura

En una escuela, un centro comercial, una vereda, o a la entrada de una finca, se pueden encontrar instaladas bibliotecas que las personas pueden aprovechar sin necesidad de carné de usuario, sin mostrar documento de identidad ni nada por el estilo, porque son una especie de autoservicio cultural en donde también se pueden hacer donaciones de libros de literatura.

Estas bibliotecas, denominadas “Libros que van y vienen”, son una idea de don Jorge Iván Ospina, un hombre nacido en Sevilla, Valle, criado en Sonsón, Antioquia y residente en el municipio de Rionegro.

Biblioteca ubicada en la vereda Santa Ana parte baja, de Rionegro

Ospina relata que durante su estancia en Canadá, acumuló una gran cantidad de libros. Al ir a depositarlos en un contenedor de residuos, se topó con una pequeña instalación en un parque de Vancouver. Se trataba de una biblioteca al aire libre donde las personas podían tomar libros sin ningún requisito. Impactado por esta iniciativa, Ospina decidió replicarla en Colombia. «Soy oriundo de Sonsón y, motivado por el ejemplo de mi madre, Fanny Botero, se me ocurrió la idea de crear estas bibliotecas», afirma.

De regreso al país se instaló en Rionegro, con la firme idea de crear las pequeñas bibliotecas y de una vez pidió la colaboración de un amigo, compró la madera y otros materiales y construyeron las primeras 10 bibliotecas. Fue a la Administración de Rionegro a proponer que colocaran las bibliotecas en espacios públicos, con el compromiso de que él las dotaba con libros y el municipio solo tenía que asignar los espacios, pero le condicionaron que tendría que colocar el nombre del Alcalde de ese entonces, lo cual no aceptó y se fue para Sonsón, en donde instalaron seis bibliotecas con el respaldo del rector del colegio de ese municipio, en igual número de sedes educativas y la idea se fue creciendo.

Jorge Iván Ospina Botero, creador de “Libros que van y vienen”

La iniciativa ha tenido un crecimiento significativo, alcanzando un total de 68 bibliotecas distribuidas en diferentes municipios de Colombia. Entre ellas, se destaca la presencia de una biblioteca en Salento, Quindío; dos en Cali; dos en Bogotá; y 13 en el municipio de Rionegro. Además, Sonsón cuenta con seis bibliotecas, mientras que Fredonia, Venecia, Amagá, Marsella, Marinilla, El Santuario y Cañasgordas también albergan estas instalaciones. La red continúa expandiéndose, llevando el acceso a la lectura a más comunidades en Antioquia y otras regiones del país.

Bibliotecas para todos

La idea de Jorge Iván es seguir creciendo y llevar más bibliotecas a otros territorios, pues ha encontrado el respaldo de muchas personas que donan libros para mantenerlas dotadas. Recuerda que inicialmente se hacían planillas para anotar los nombres de los usuarios y los libros que se llevaban, pero dejaron de hacerlas. “Esas bibliotecas son como la tienda de la confianza, donde la persona coge lo que le llama la atención”.

No sabe cuántos libros se han perdido, porque no los devuelven, pero otras personas, sin pedírselo, llevan sus libros a las bibliotecas, de manera que unas veces se ven vacías y otras están llenas por la solidaridad y el apoyo que muchas personas brindan a este novedoso programa.

Biblioteca ubicada en el centro empresarial Savanna, de Rionegro.

Jorge Iván calcula que en más de 10 años que lleva con el programa de las bibliotecas, han pasado por ellas más de 15.000 libros y es incalculable el número de personas que han leído las obras que allí se depositan. Lo han contactado personas que quieren patrocinar una biblioteca para una escuela o vereda, quienes aportan el valor de los materiales, que es de 450.000 pesos y él se encarga de la dotación.

El promotor de esta idea considera que a cada una de esas bibliotecas hay que colocarles un doliente, un patrocinador, alguien que la mantenga organizada, que la supervise, que le vigile, para que no se roben los libros, aunque antes de colocar la biblioteca en determinado lugar, se socializa el programa con los vecinos, para que todos se empoderen de ellas y las cuiden.

Siempre encontrarán una biblioteca marcada con su nombre característico.

No sin antes invitar a que se haga un uso juicioso de las bibliotecas, que las personas que puedan regalen libros de literatura que ellas mismas pueden colocar cuando encuentren una biblioteca y que se apersonen de ella. Ospina destaca que tiene su cuenta de Instagram como “Libros que van y vienen”, además de un canal en YouTube como Jorge Ospina, en el cual presenta proyectos que se ejecutan a través de las bibliotecas y de otros programas en beneficio de la comunidad.

Con ese espíritu solidario y filantrópico, en su casa de la vereda Ojo de Agua, del municipio de Rionegro, Jorge Iván también estableció una especie de Mercado Campesino. “Todo comenzó en la época de la pandemia por el Covid, comencé a sacar a la vía pública productos que me sobraban y varios campesinos se unieron, pues lo que cosechaban se lo compraban a muy bajos precios y preferían dejarlos para las familias que lo necesitaran. Es otra idea que también han replicado en otras partes y así se aprovecha todo lo que se produce en el campo, en beneficio de las familias que más lo necesitan. Además de los productos del campo, las personas comenzaron a dejar otra clase de víveres, como aceite, lentejas, entre otros productos”.

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