Más de 32 mil beneficiarios: Arrullos Antioquia transforma vidas desde la primera infancia

El programa Arrullos Antioquia continúa impactando positivamente la primera infancia en el departamento, con más de 32 mil participantes atendidos entre madres gestantes, lactantes, niños y niñas de 0 a 5 años, además de madres y cuidadoras. A través de su Línea de Acompañamiento Diferencial e Incluyente, ha identificado 387 niños y niñas con signos de alerta en su desarrollo o con discapacidad; de ellos, 26 han recibido acompañamiento personalizado para su tránsito educativo y 10 ya han ingresado a la educación formal.

Expusieron el caso de Irene Argáez Ramírez, una niña de cinco años que inició su primer día de clases en la Institución Educativa Rural Valentina Figueroa, ubicada en la vereda Pavón La Concentración de Urrao. La niña llegó acompañada de su madre y de una profesional especializada del programa, luego de un año de acompañamiento en casa que fortaleció sus habilidades comunicativas, sociales y de autonomía.

Según informaron, Irene presentaba dificultades como caminar en puntillas, escaso contacto visual, sensibilidad al ruido y retos en la socialización. Gracias al proceso adelantado por Arrullos Antioquia, ha logrado avances significativos en su interacción con otras personas y en su capacidad para adaptarse a nuevos entornos. Su familia también recibió orientación para afrontar con mayor confianza el ingreso al sistema escolar.

Arrullos Antioquia es una estrategia de la Gobernación de Antioquia, liderada por la primera dama Susana Ochoa Henao y apoyada por la Unidad de Programas Sociales y la Secretaría de Salud e Inclusión Social. El programa busca fortalecer el desarrollo integral de la primera infancia y el bienestar de las familias a través de diferentes líneas de atención.

Entre sus acciones se destacan el acompañamiento diferencial e incluyente, liderado por educadores especiales que brindan apoyos grupales y personalizados; los encuentros educativos centrados en el juego, el arte y la literatura; y la línea Nutrición con Amor, mediante la cual se entregan paquetes alimentarios y se realiza seguimiento nutricional a niñas, niños y mujeres gestantes.

El acompañamiento también incluye procesos de sensibilización y cualificación dirigidos a los docentes de las instituciones educativas que reciben a estos estudiantes, con el fin de implementar los ajustes necesarios y promover una inclusión efectiva. De esta manera, el tránsito de la primera infancia a la educación formal se convierte en una oportunidad real de crecimiento, demostrando que cuando se articulan familia, comunidad educativa e institucionalidad, se generan transformaciones significativas en la vida de los niños y sus familias.

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