Por: Andrés Felipe Bedoya Rendón, Candidato al Senado por Creemos
Las vías no son para los 4000 más ricos, como insinúa el presidente Petro. Al contrario, son útiles para todas las personas sin importar su estrato: tenemos más comercio, industria, mejores productos, turismo, acceso a hospitales y centros educativos.
Por eso, es preocupante la salida del concesionario Devimed, pues el mantenimiento de los más de 170 kilómetros que tienen a cargo en el oriente antioqueño, está en vilo. Ya hay un ejemplo, en 2018 el tramo Caño Alegre – El Santuario pasó de Devimed a Invías y los resultados no son precisamente los mejores. No nos digamos mentiras, la eficiencia de un concesionario privado es infinitamente superior a lo que podemos esperar del tiempo de respuesta de la burocracia centralista.
Por supuesto, como Senador ejerceré todo el control político sobre la ANI y el Ministerio de Transporte exigiendo el mantenimiento de estas vías y que, sus recursos sean incluidos en el Presupuesto General de la Nación. Pero la solución real vendrá de un proyecto de ley que impulsaré, y que permitirá esquemas de concesión regional, o alianzas público-privadas, con participación territorial, para que estos kilómetros no dependan de Bogotá. Tenemos que devolverle el valor a las regiones de Colombia, que el oriente antioqueño sepa que, desde mi curul, está claro que, las vías sí son progreso.
*Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de La Prensa Oriente

