El proceso contempla trámites de licenciamiento y contratación, con una inversión estimada de 6.500 millones de pesos y un tiempo de ejecución cercano a nueve meses.
En Rionegro, la administración municipal avanza en la definición de la primera fase de intervención del estadio Alberto Grisales, enfocada en la rehabilitación de la tribuna occidental, luego de estudios que evidenciaron afectaciones estructurales en este sector del escenario.
De acuerdo con lo expuesto a La Prensa Oriente por el gerente del Instituto Municipal de Educación Física, Deporte y Recreación (IMER), Robinson Builes Gómez, la intervención responde a un diagnóstico realizado tras asumir la actual administración, en el que se identificaron condiciones de desgaste asociadas al tiempo de construcción del estadio, que data de 1986, y a la ausencia de mantenimientos significativos.
“Nos dimos en la tarea de diagnosticar, pedimos nuevamente visitas y encontramos un desgaste mucho más avanzado y la cubierta ya en condiciones críticas”, explicó, al detallar que durante varios meses se desarrollaron estudios para determinar el estado estructural de la tribuna occidental.
Con base en estos análisis, la administración priorizó una fase inicial de repotenciación estructural, descartando la demolición total del Estadio. Al respecto, el gerente del IMER señaló que, si bien la demolición era una posibilidad, los estudios técnicos respaldan la viabilidad de una intervención estructural.
Según precisó Builes Gómez, actualmente, el proceso se encuentra en etapa de licenciamiento con la curaduría urbana. Una vez superada esta fase, se avanzaría hacia la contratación de la obra, cuyo tiempo de ejecución se estima entre ocho y nueve meses, mientras que la etapa previa podría tomar entre cinco y seis meses.
La intervención contempla el reforzamiento de la tribuna occidental, adecuaciones internas y la instalación de una nueva cubierta. Para esta fase se proyecta una inversión cercana a los 6.500 millones de pesos y la recuperación de la capacidad del escenario, que alcanzaría un aforo aproximado de 8.000 personas en total.
El proyecto no incluye, por ahora, intervenciones en la pista atlética ni en el campo de juego. La prioridad, según lo expuesto, es atender las condiciones estructurales que representan riesgo. “Lo que se prioriza es el principio de autocuidado y de prevención del riesgo más grande que tiene en este momento el estadio”, dijo en relación con la situación de la tribuna occidental.
En cuanto al uso actual del escenario, se indicó que la pista atlética permanece habilitada con restricciones, mientras que la cancha no está en funcionamiento debido a condiciones de mantenimiento y a las medidas adoptadas para evitar riesgos.
La administración proyecta que, en etapas posteriores, se evalúe la intervención de otras tribunas, incluyendo la oriental, así como las zonas norte y sur del escenario. También se contempla la posibilidad de esquemas de cofinanciación o participación de terceros, aunque estas decisiones no hacen parte de la fase actual.
“La ejecución de esta primera fase se plantea como el paso inicial dentro del proceso de intervención del escenario deportivo, con alcance a la recuperación estructural de la tribuna occidental”, puntualizó el gerente del Imer Rionegro.

