Por: Andrés Aristizábal Marín*
IG: @andresaristizabalmarin
En este artículo se refleja la visión y decisión del alcalde Jorge Humberto Rivas Urrea, en el marco del plan de desarrollo “Rionegro Ciudad del Bienestar”, donde la movilidad es parte fundamental de la calidad de vida de los rionegreros.
A las siete de la mañana, el sector de la Somer no es una vía. Es un pulso acelerado.
Sirenas que suenan, motos que buscan un espacio imposible, buses que avanzan centímetro a centímetro, personas mirando el reloj con una pregunta: ¿Alcanzaré a llegar?
Durante años no ha sido solo tráfico: ha sido tiempo que no vuelve, citas que se pierden, cansancio acumulado y la sensación de que la vida se queda atrapada en unos pocos metros de vía.
Rionegro creció. Crecieron sus barrios. Crecieron sus clínicas y servicios médicos. Creció su parque automotor. Creció su papel como centro regional del Oriente antioqueño. Pero las vías no crecieron al mismo ritmo. La infraestructura quedó anclada a un pueblo que ya es ciudad, con un rezago de más de dos décadas.
Hoy, esa historia empieza a cambiar. La ciudad toma una decisión estructural: transformar uno de los puntos más críticos de su movilidad en un nuevo nodo de conexión regional. Nace el Intercambio Vial Somer y la Doble Calzada Somer–Casa Mía. No como una obra aislada, sino como una visión de futuro.
Como siempre lo hemos dicho: las vías transforman vidas, porque no se trata solo de infraestructura, sino de cuidar a las personas, familias y comunidades, como bien lo ha señalado el alcalde Jorge Rivas. Por eso, en la construcción de la Ciudad del Bienestar y de la mano del alcalde, asumimos el reto de liderar desde la Secretaría de Infraestructura este proyecto que busca devolver tiempo, tranquilidad y calidad de vida.
Esta gran obra se hace también con un gran aliado como Devimed, sumando capacidades, experiencia y compromiso para responder a un reto que no admite improvisaciones, sino ejecución con rigor y visión de largo plazo.
Un proyecto que articula a Rionegro con La Ceja, Marinilla, El Santuario, el Aeropuerto José María Córdova, el Túnel de Oriente, el Valle de Aburrá y la Autopista Medellín–Bogotá. Pero más allá de los mapas, conecta algo más profundo: conecta personas con tiempo.
Tiempo para llegar a casa. Tiempo para trabajar sin angustia. Tiempo para estudiar. Tiempo para vivir.
Porque cuando una ciudad mejora su movilidad, no solo mueve vehículos. Protege el bienestar, recupera calidad de vida, ordena su crecimiento y honra el tiempo de su gente.
La movilidad no es un asunto técnico, es un asunto humano. Cada minuto que ahorramos es un minuto que vuelve a la familia, al trabajo y a la vida.
Este intercambio vial y doble calzada es una decisión de ciudad que piensa en el bienestar y en el futuro. Rionegro no se queda quieto. Rionegro se anticipa. Rionegro está en obra.
* Secretario de Infraestructura Rionegro

*Las opiniones expresadas en esta columna de opinión son de exclusiva responsabilidad de su autor y no reflejan, necesariamente, los puntos de vista de La Prensa Oriente.

