El Área Metropolitana es la oportunidad histórica para ordenar el Valle de San Nicolás: Rodrigo Hernández

La autonomía se mantiene intacta, y el Área Metropolitana ofrece una instancia para mejores ejercicios de planificación con visión regional integrada, donde las decisiones se toman de forma colegiada y cada alcalde tiene voz y voto en igualdad de condiciones. Es una oportunidad histórica para avanzar hacia un modelo de planificación regional más equitativo, eficiente y solidario.

Rodrigo Hernández Alzate, actual gerente de VIVA y exalcalde de Rionegro, enfatiza que, a pesar de estar «sobre diagnosticado» con múltiples estudios y figuras asociativas previas, el Valle de San Nicolás ha carecido de decisiones concretas frente a la planificación del territorio en su conjunto. La constitución de un Área Metropolitana en el Oriente Antioqueño, especialmente en los municipios conurbados del altiplano, se presenta como la solución necesaria y urgente. Hernández defiende esta figura supramunicipal como un eje planificador y rector para cada una de las entidades territoriales, permitiendo un crecimiento ordenado y un trabajo serio y juicioso que prepare la región para una conexión adecuada con el Valle de Aburrá. Su visión se sustenta en la experiencia práctica y el conocimiento profundo de las realidades y oportunidades de la subregión.

Una de las principales bondades de esta figura asociativa radica en la solución de desafíos fundamentales. En el ámbito del transporte, una autoridad unificada permitiría ofrecer mejores condiciones al usuario, con tarifas más justas y un servicio eficiente que garantice calidad en origen y destino. Además, se proyecta la necesidad de una gestión ambiental coordinada para todos los municipios, con la posibilidad de que el Área Metropolitana se convierta en una autoridad ambiental una vez se alcance el millón de habitantes. Otro aspecto crucial es la seguridad, donde una estrategia metropolitana articularía esfuerzos para fortalecer el pie de fuerza y mejorar la estructura operativa en beneficio de todos. La armonización del uso del suelo entre municipios vecinos, como el ejemplo de zonas residenciales junto a industriales, también es un beneficio clave que una autoridad metropolitana resolvería mediante decisiones conjuntas de los alcaldes.

Rodrigo Hernández desmitifica los «tabúes y falsas creencias» que han rodeado la figura del Área Metropolitana, presentándola como una iniciativa construida desde la solidaridad, la equidad y la oportunidad de desarrollo conjunto. Contrario a los temores de algunos municipios, Rionegro, como municipio núcleo, lejos de ser una amenaza, representa una gran oportunidad de inversión para los demás integrantes, ya que aportaría más recursos que se destinarían a jalonar el desarrollo en los municipios asociados. El exitoso caso del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, donde los municipios han recibido hasta diez veces más de lo que contribuyen en temas como saneamiento básico e infraestructura, sirve como precedente claro de que «unidos, ganamos todos». La figura garantiza una bolsa común para inversiones equitativas y una planificación territorial integral.

En cuanto a la autonomía municipal, Hernández desmiente categóricamente que se pierda; por el contrario, sostiene que se fortalece a través de la cooperación. La autonomía de los municipios en la planificación de su territorio se mantiene intacta, y el Área Metropolitana ofrece una instancia para mejores ejercicios de planificación con visión regional integrada, donde las decisiones se toman de forma colegiada y cada alcalde tiene voz y voto en igualdad de condiciones. En materia de política de vivienda y el déficit habitacional en Antioquia y los retos para la subregión con una nueva figura asociativa, Rodrigo Hernández Alzate subraya que el departamento enfrenta un déficit habitacional que supera las 571.000 soluciones. Este total se desglosa en la necesidad de 137.000 viviendas nuevas para cerrar el déficit cuantitativo y aproximadamente 434.000 mejoramientos habitacionales para superar el déficit cualitativo. “La actual administración departamental, bajo el liderazgo del gobernador Andrés Julián, ha asumido una meta ambiciosa de construir 150.000 soluciones habitacionales durante el cuatrienio, compuestas por 50.000 viviendas nuevas y 100.000 mejoramientos, lo que reduciría el déficit actual en un 25%”. Para lograr esto, es fundamental identificar y gestionar suelos adecuados, así como avanzar con instrumentos técnicos y de planificación que faciliten la ejecución de proyectos. Hernández enfatiza la necesidad de continuidad en este esfuerzo por parte de futuros gobiernos para acercarse al objetivo de la Agenda Antioquia 2040: alcanzar un déficit habitacional cero. Actualmente, Antioquia se posiciona novena entre los entes territoriales con menor déficit, con un 23.3%, por debajo del promedio nacional del 28.8%.

Finalmente, el exalcalde subraya que el éxito de esta figura depende de la participación ciudadana informada y la determinación de los líderes actuales. Hace un llamado a la ciudadanía a informarse bien, consultar fuentes oficiales y no dejarse influenciar por la desinformación. Para los alcaldes, el mensaje es claro: tomar decisiones difíciles por el progreso y el bienestar, no por la popularidad, y liderar un proceso de diálogo y concertación que ya cuenta con un valioso convencimiento de la mayoría de los mandatarios. El Área Metropolitana es una oportunidad histórica para avanzar hacia un modelo de planificación regional más equitativo, eficiente y solidario, permitiendo que el Valle de San Nicolás se ordene desde lo local para integrarse estratégicamente al resto del departamento.

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