
En diálogo con La Prensa Oriente, Rolando Castaño Vergara habló sobre los retos que asume tras ser elegido como Contralor Municipal de Rionegro para el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2026 y el 31 de diciembre de 2029, luego de superar el proceso de selección adelantado por la Universidad de Cartagena.
“Fue un proceso exigente, con pruebas de conocimiento y evaluación de antecedentes, que asumí con mucha responsabilidad”, señaló Castaño Vergara, al referirse al camino que lo llevó a la Contraloría. Indicó que el respaldo del Concejo Municipal representa un compromiso mayor, sobre todo si se tiene en cuenta que el control fiscal en Rionegro recae sobre cerca de 1,5 billones de pesos correspondientes a la administración central y a las entidades descentralizadas. “Eso obliga a que los recursos se inviertan de manera eficiente, eficaz y con verdadero impacto para la comunidad”, precisó.
Abogado de profesión, natural de San Vicente Ferrer y residente en Rionegro desde hace 12 años, Castaño Vergara tiene 48 años, es casado y padre de una hija. Cuenta con formación especializada en Derecho Administrativo, Derecho Ambiental y Urbanístico, además de estudios en Planificación y Gestión Territorial Urbana. Posee una maestría en Gerencia de la Administración Pública y formación complementaria en ordenamiento territorial y gestión del suelo. “Mi formación siempre ha estado orientada al análisis del territorio, el ambiente y la administración pública”, explicó.
A lo largo de su carrera ha participado en el diseño y acompañamiento de políticas públicas, así como en la formulación de instrumentos de ordenamiento territorial y gestión ambiental. Ha prestado servicios profesionales en entidades como Cornare, Corantioquia, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible. También ha asesorado procesos territoriales en distintas subregiones de Antioquia. En el ámbito académico ha sido docente universitario y conferencista, con participación en redes y publicaciones especializadas en derecho ambiental. Entre 2020 y 2022 se desempeñó como concejal de San Vicente Ferrer y, posteriormente, como Director Técnico de Planeación Territorial de Antioquia entre 2024 y 2025.
Al explicar cómo concibe el papel de la Contraloría, sostuvo que el control fiscal debe entenderse como una función al servicio de la ciudadanía. “El Estado tiene distintos tipos de control, pero el control fiscal está llamado a garantizar que los recursos públicos se destinen al cumplimiento de los fines del Estado”. En ese sentido, indicó que la labor del ente de control debe desarrollarse de cara a la comunidad, promoviendo espacios de participación y fortaleciendo la vigilancia ciudadana.
Sobre los ejes que marcarán su gestión, explicó que el primero estará enfocado en el control de resultados. “No se trata solo de revisar cifras, sino de verificar que los planes y las políticas públicas se traduzcan en mejoras reales para la gente”. Agregó que este enfoque responde a lo establecido por la Constitución Política en cuanto al uso adecuado de los recursos públicos y el cumplimiento de los fines del Estado. El segundo eje, según explicó, será el fortalecimiento del control preventivo. “Hay debilidades institucionales que pueden corregirse a tiempo si se trabaja de manera articulada con los sistemas de control interno”, indicó. En ese sentido, señaló que el objetivo es reducir los riesgos de detrimento patrimonial mediante el acompañamiento a las entidades vigiladas y el fortalecimiento del sistema municipal de control fiscal.
La participación ciudadana constituye el tercer eje de su gestión. Castaño Vergara señaló que el Plan Estratégico Institucional se construirá con la participación de distintos sectores sociales. “Queremos vincular al Consejo Municipal de Juventud, al Cabildo del Adulto Mayor, al Consejo de Planeación, a las veedurías, a las asociaciones comunales y a los medios de comunicación”. Según dijo, la intención es que la ciudadanía participe activamente en el control social de los recursos públicos. El cuarto eje está relacionado con el fortalecimiento del observatorio de control fiscal ambiental. Sobre este punto, advirtió que el crecimiento urbanístico de Rionegro genera presiones sobre los recursos naturales. “El componente ambiental será una prioridad durante los próximos cuatro años. El seguimiento al uso del suelo y a los impactos del desarrollo urbano debe ser permanente”.
En cuanto a la transparencia y la confianza ciudadana, Castaño Vergara sostuvo que estas se construyen cuando la comunidad percibe que los recursos públicos se administran correctamente. “Uno de nuestros objetivos es articular a la ciudadanía, fortalecer la transparencia y garantizar que la inversión pública responda a las necesidades reales del municipio”.
También hizo énfasis en que el control fiscal no debe limitarse a la sanción. “La función de los órganos de control no es solo castigar. También es acompañar, orientar, mejorar procesos y fortalecer el autocontrol institucional”. Según indicó, este enfoque permite prevenir irregularidades sin dejar de ejercer el control posterior y selectivo que corresponde por ley.
Frente a los retos que impone el crecimiento de Rionegro, el contralor electo señaló que será necesario fortalecer la capacidad técnica de la entidad. “Tenemos que avanzar en la formación del talento humano y en el uso de herramientas tecnológicas”. Añadió que el uso de tecnologías de información y análisis de datos, incluida la inteligencia artificial, permitirá mejorar los procesos de auditoría y responder a las exigencias que implica vigilar uno de los presupuestos más altos del Oriente antioqueño. Finalmente, Castaño Vergara se refirió al legado que espera dejar al culminar su periodo en 2029, fue enfático en señalar que su principal propósito es fortalecer la confianza ciudadana. “Aspiro a que la Contraloría sea una institución cercana, que recorra el territorio, que escuche a la gente y que ejerza un control efectivo de los recursos públicos”. “Que la comunidad sienta que hay una entidad que cuida lo que es de todos”.
