Luego de dos días de diálogo, la Gobernación de Antioquia logró un acuerdo con comunidades indígenas Zenú y Embera Eyabida de San Pedro de Urabá, Arboletes y Mutatá, así como con la Organización Indígena de Antioquia, lo que permitió levantar la minga en la madrugada del miércoles 18 de marzo de 2026.
La movilización, que reunió a comunidades indígenas del Urabá antioqueño, se había desarrollado como un mecanismo de presión para exigir el cumplimiento de acuerdos pactados previamente en 2024. Entre las principales demandas se encontraban avances en educación, acceso a servicios de salud, soluciones de vivienda, proyectos productivos, protección ambiental, infraestructura, así como programas enfocados en mujeres, deporte y desarrollo social en sus territorios.
Durante las jornadas de concertación, la administración departamental manifestó que dispuso su capacidad institucional para revisar el estado de estos compromisos y definir rutas de cumplimiento en el marco de la Constitución y la ley. “Después de un trabajo constructivo, revisamos los acuerdos de la Minga de 2024 y sus avances, lo que permitió acordar el levantamiento de la protesta”, explicó María Patricia Giraldo.
Agregaron que el proceso contó con el acompañamiento de entidades como la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría General de la Nación, la Personería de Medellín, el Distrito de Medellín y la Policía Nacional de Colombia, quienes garantizaron el desarrollo del diálogo.
Por su parte, voceros de las comunidades indígenas destacaron la disposición al diálogo y enviaron un mensaje de calma. “Hoy queremos agradecer a la Gobernación de Antioquia. Mandamos un mensaje de paz”, expresó Jaime Donado.
La Gobernación anunció que hará seguimiento a los compromisos adquiridos y reiteró su disposición al diálogo permanente con las comunidades, aunque enfatizó que este debe darse de manera organizada y sin recurrir a vías de hecho.
El levantamiento de la minga representa un avance en la construcción de acuerdos entre el gobierno departamental y las comunidades indígenas, evidenciando que el diálogo sigue siendo la principal herramienta para atender sus necesidades históricas y avanzar hacia soluciones que mejoren las condiciones de vida en sus territorios.

