El corredor que conecta el Valle de Aburrá con el Oriente antioqueño enfrenta un cambio en su administración mientras continúan pendientes decisiones sobre inversiones para mejorar la movilidad regional.
El próximo 31 de julio finalizará el contrato de concesión mediante el cual DEVIMED administró durante cerca de tres décadas el principal corredor vial entre Medellín y el Oriente antioqueño. Con el cierre de esta etapa, la infraestructura pasará nuevamente a la administración del Estado, mientras permanecen sin ejecutar varios proyectos de movilidad que habían sido propuestos para el Altiplano y que, según la concesión, cuentan con recursos disponibles.
Durante entrevista en el programa Protagonistas del canal regional Safari Televisión, el gerente de DEVIMED, Germán Vélez, presentó un balance de la concesión, recordó las principales obras ejecutadas y expuso las inquietudes sobre el futuro de la infraestructura vial de la región.
Vélez señaló que el contrato fue concebido desde su origen con una duración determinada y recordó que las concesiones corresponden a mecanismos para desarrollar proyectos de infraestructura durante un tiempo previamente establecido. «Los contratos de concesión son contratos que empiezan y terminan. Nosotros fuimos administradores de la vía durante casi 30 años mientras se recuperaban las inversiones que se hicieron en el Oriente», expresó.
Durante ese periodo fueron construidas obras como la doble calzada entre Medellín y El Santuario, además del mantenimiento permanente de la autopista Medellín-Bogotá y de la red vial nacional que comunica Las Palmas, Don Diego, Rionegro, El Carmen de Viboral, Llanogrande, el aeropuerto José María Córdova, La Ceja, La Unión, El Retiro y Marinilla.
El gerente recordó que los recursos obtenidos mediante los peajes permitieron ejecutar proyectos adicionales para el Oriente antioqueño, entre ellos la doble calzada entre Llanogrande y El Tablazo, la ampliación inicial del corredor entre La Ceja y Rionegro y diferentes puentes e intercambios viales.
Según indicó, tras una negociación realizada en 2018, los aportes que anteriormente hacía la Nación fueron reintegrados, por lo que aseguró que las inversiones posteriores y el mantenimiento de la infraestructura fueron financiados con los recursos provenientes del recaudo de peajes.
Durante la entrevista también destacó el impacto que tuvieron las obras sobre la movilidad regional. Recordó que antes de la construcción de las dobles calzadas el recorrido entre Marinilla y Medellín podía superar las dos horas y, en algunos momentos, entre El Santuario y Medellín podía tardar hasta cinco horas debido al estado de la vía y la congestión. «Hoy Marinilla quedó a una hora de Medellín. La vía permitió acercar las comunidades, facilitar el acceso al aeropuerto y acompañar el crecimiento económico del Oriente», señaló.
Al referirse al cierre del contrato, explicó que DEVIMED entregará cerca de 300 kilómetros de calzadas, incluyendo corredores en doble calzada y vías de un solo carril que, según indicó, presentan niveles de servicio superiores a los establecidos contractualmente.
Incertidumbre por lo que viene
No obstante, el gerente afirmó que quedarán pendientes varios proyectos para mejorar la movilidad regional. Entre ellos mencionó el intercambio vial del sector de la Clínica Somer, el intercambio de Puerta de Embalses, la solución vial para el acceso a San Vicente Ferrer, la separación de calzadas entre el aeropuerto José María Córdova y Guarne, el reemplazo del semáforo del sector El Cordobés por un puente peatonal, mejoras en el acceso a San Antonio de Pereira y obras de mitigación sobre el corredor hacia El Carmen de Viboral.
Vélez indicó que estas intervenciones contaban con recursos disponibles provenientes de excedentes del recaudo de peajes, estimados en aproximadamente 160.000 millones de pesos. Según explicó, esos dineros permanecerán inmovilizados al iniciar la liquidación del contrato si las obras no alcanzan a ejecutarse. «Si esos 160.000 millones de pesos no se hacen en obras, se pierden», afirmó durante la entrevista.
El directivo sostuvo que durante los últimos cuatro años la concesión insistió ante la Agencia Nacional de Infraestructura en la necesidad de desarrollar esos proyectos antes del cierre contractual y recordó que incluso fue planteada una etapa de reversión para permitir su ejecución. Sin embargo, señaló que esa alternativa no prosperó.
Vías más seguras
Otro de los temas abordados fue la seguridad vial. Vélez indicó que algunas intervenciones implementadas durante los últimos años, como la instalación de separadores de carriles y resaltos, generaron inconformidad entre algunos usuarios, aunque, según los registros de la concesión, permitieron disminuir la accidentalidad.
Explicó que la separación física de carriles redujo los siniestros relacionados con giros a la izquierda y sostuvo que las medidas fueron autorizadas por la Agencia Nacional de Infraestructura luego de los respectivos estudios técnicos.
Respecto al futuro de la red vial, expresó preocupación por el mantenimiento que recibirá una vez concluya la concesión y pidió a la ciudadanía realizar seguimiento a la conservación de los corredores.
Finalmente, Germán Vélez hizo un balance de la gestión desarrollada por DEVIMED desde 1996 y señaló que, además de cumplir las obligaciones establecidas en el contrato, fueron ejecutadas inversiones adicionales en infraestructura y programas sociales para los municipios del Oriente antioqueño. «Al Oriente se le dio mucho más de lo que se contrató originalmente», expresó al agradecer el respaldo de los usuarios durante los casi treinta años de funcionamiento de la concesión y al reiterar que el principal reto ahora será garantizar la continuidad del mantenimiento y la ejecución de las obras que permanecen pendientes para la movilidad regional.

