Un hallazgo de 3.600 años abre nuevas pistas sobre los primeros habitantes del río Claro

Una investigación arqueológica realizada en Puerto Triunfo permitió identificar más de 2.000 evidencias con una antigüedad superior a los 3.600 años en la Caverna El Guardián, un sistema subterráneo ubicado en una zona de reserva natural de Microminerales. Los resultados ofrecen nuevas pistas sobre las comunidades prehispánicas que ocuparon la cuenca del río Claro y sobre la manera en que utilizaron estos espacios.

El estudio fue impulsado y financiado por Microminerales, empresa afiliada a la Corporación Empresarial del Oriente Antioqueño (CEO), y estuvo a cargo de la Corporación GRUTA, con autorización del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH).

Según informaron, entre los materiales identificados aparecen fragmentos de cerámica relacionados con actividades domésticas y rituales. Los investigadores también encontraron evidencias de un taller utilizado para la fabricación de herramientas de piedra. En conjunto, estos elementos permiten acercarse a las prácticas y actividades desarrolladas por las poblaciones que estuvieron en la caverna hace miles de años.

“Los hallazgos de la Caverna El Guardián amplían el conocimiento sobre las comunidades que habitaron tempranamente esta región y permiten comprender mejor la relación que establecieron con los espacios subterráneos. Cada evidencia aporta información para reconstruir aspectos de su vida y de las actividades que desarrollaron en este lugar”, explicó Luis Guillermo López, arqueólogo de la Corporación GRUTA.

La Caverna El Guardián tiene aproximadamente 70 metros de extensión y está conformada por cuatro niveles. Se encuentra en el DRMI Bosques, Mármoles y Pantágoras, área bajo la gestión de CORNARE. Su importancia arqueológica llevó a que el sitio fuera incorporado al Atlas Arqueológico de Colombia, que reúne información sobre lugares de interés arqueológico del país.

El trabajo, sin embargo, no termina con la identificación de los materiales. Microminerales confirmó que continuará con una segunda etapa de investigación que incluirá análisis especializados, la documentación integral de la cueva y la formulación de un Plan de Manejo Arqueológico.

La empresa también proyecta acciones para acercar este patrimonio a la comunidad, entre ellas una propuesta museográfica y el diseño de una ruta turística para la activación de la caverna, siempre de acuerdo con los criterios técnicos y las medidas necesarias para garantizar su conservación. A esto se suma la exploración de nuevas cavidades en el área para establecer si existen otros lugares con potencial arqueológico.

De esta manera, la investigación abre una nueva ventana hacia el pasado de la cuenca del río Claro y plantea el desafío de proteger un patrimonio que reúne, en un mismo espacio, valores naturales y evidencias de la presencia humana en la región desde hace más de tres milenios.

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