El Fenómeno de El Niño suele asociarse con temperaturas elevadas, escasez de lluvias e incendios forestales. Sin embargo, sus efectos trascienden lo climático y alcanzan la economía, la salud, la seguridad alimentaria y el bienestar de las comunidades. Bajo esa premisa, Masbosques presentó una guía con recomendaciones para que instituciones, sectores productivos y ciudadanía se preparen de manera anticipada frente a este evento natural.
La corporación explica que El Niño corresponde a un fenómeno natural originado por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico tropical, un proceso que modifica la circulación atmosférica y altera el comportamiento de las lluvias. Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), este patrón climático suele repetirse entre cada dos y siete años y puede prolongarse entre nueve y doce meses, aunque sus impactos varían según las condiciones de cada territorio.
Masbosques advierte que la disminución de las precipitaciones afecta la humedad de los suelos, reduce los caudales de ríos y humedales y aumenta la probabilidad de incendios forestales, situaciones que deterioran los ecosistemas y ponen en riesgo la fauna silvestre. Estos cambios también repercuten sobre actividades como la agricultura, el abastecimiento de agua, la producción de alimentos y la salud pública.
El documento cita además un estudio de Acción contra el Hambre (2024), donde explica que más del 88 % de los hogares colombianos consultados perciben cambios inusuales en el clima y reportan dificultades relacionadas con el acceso al agua y afectaciones en la salud, especialmente en comunidades rurales y poblaciones con mayores condiciones de vulnerabilidad.
Frente a este panorama, Masbosques propone acciones diferenciadas para distintos sectores. Entre ellas se destacan la protección de las fuentes hídricas, el uso eficiente del agua, la adaptación de las prácticas agrícolas, la prevención de incendios forestales, el fortalecimiento de la vigilancia en salud pública, el ahorro de energía y el mantenimiento preventivo de infraestructura estratégica. Asimismo, resalta el papel de las comunidades en la prevención mediante el reporte oportuno de incendios, el cuidado de los ecosistemas y el acceso a información confiable.
La organización concluye que prepararse antes de la emergencia fortalece la capacidad de respuesta de los territorios y permite reducir los impactos ambientales, sociales y económicos asociados al Fenómeno de El Niño, promoviendo una gestión basada en la prevención y la corresponsabilidad entre instituciones y ciudadanía.

