El pasado 13 de junio falleció Olguita, una adulta mayor muy querida por la comunidad de la vereda Ranchería del municipio de Rionegro, tenía 80 años. La historia empezó el 20 de abril cuando se encontraba con su hija Sandra García en la berma de la carretera que une la autopista Medellín – Bogotá con la glorieta del Aeropuerto Internacional José María Córdova y cuando un vehículo intentaba cruzar, otro lo chocó y ambas recibieron el impacto. Sandra aún se debate entre la vida y la muerte.
Esta es apenas una de las muchas historias de tragedias que cuentan los habitantes de las veredas localizadas en ese tramo de carretera, que se ha convertido en una de las vías más peligrosas por la accidentalidad, de acuerdo a las estadísticas que presenta la comunidad y autoridades de Guarne y Rionegro.
Las cifras hablan por sí solas: En el año 2020, se registraron 114 choques, que dejaron 77 personas heridas y dos muertas; al año siguiente fueron 245 colisiones, con 151 heridos y cinco muertos y hasta mayo del presente año, habían ocurrido 77 choques con 49 lesionados y dos muertes, de acuerdo al registro de la Subsecretaría de Tránsito y Movilidad de Rionegro. Es decir, que, en dos años y medio, han ocurrido, solo en la jurisdicción de Rionegro, 436 accidentes que han dejado a 277 personas lesionadas y nueve muertas. Sin embargo, el número de accidentes debe ser mayor, porque solo se cuentan los accidentes con heridos o víctimas y no los choques en donde solo hay pérdidas materiales.
La peligrosidad de este tramo de 9.5 kilómetros, obedece a que se trata de una vía construida a mediados de la década de los 80, para una velocidad de 80 kilómetros por hora, con la cual se pretendió agilizar la movilidad entre la Autopista y el terminal aéreo.
Preservar la vida en la vía
Esta carretera pasa por las veredas Hojas Anchas, La Mosquita, Canoas, San José y La Hondita, del municipio de Guarne y Playa Rica, Ranchería y La Mosquita, en jurisdicción de Rionegro, en donde la población se ha aumentado considerablemente en los últimos 30 años con las parcelaciones y el asentamiento de numerosas empresas industriales, comerciales y de servicios.
Dado el incremento en los accidentes de tránsito en este tramo, dirigentes cívicos y comunales de este sector constituyeron el Colectivo de Seguridad Vial 9.5 Km, “para luchar por la aplicación de medidas que minimicen los riesgos para los distintos actores de la vía, pues allí han resultado lesionados o muertos conductores de vehículos, motociclistas, parrilleros, ciclistas y peatones, es decir, todos somos, fuimos, o podemos ser víctimas de la violencia vial”.
¿Qué pide la comunidad?
Este Colectivo ha solicitado reiteradamente que se reduzca la velocidad en este tramo, de 80 a 50 kilómetros por hora; que se establezca un pare y siga a la entrada de las veredas e instituciones educativas, o sea que haya una persona que advierta a los conductores sobre la circulación de peatones en horas pico; que se construyan puentes peatonales, ya que solo hay uno a la entrada del colegio de La Mosquita, en jurisdicción de Rionegro, construcción de retornos para evitar los cruces a la izquierda; bahías de espera para los usuarios del servicio de transporte; reductores de velocidad y semáforos en algunos cruces. Igualmente piden señalización vertical y de piso, para anunciar ingreso y salida de las nueve veredas, entre otras solicitudes.
Luz Estela Gallo Trejos, vocera del Colectivo, reclama además más vigilancia y control por parte de la Policía de Carreteras y de los agentes de tránsito de Rionegro, especialmente durante los fines de semana que es cuando más accidentes se presentan, debido a una mayor presencia de ciclistas, e incluso de caballistas, en esta carretera. Denunció además que en este tramo ya son frecuentes los piques de motociclistas.
Recordó Luz Estela que la instalación del puente peatonal a la entrada de la vereda La Mosquita, el único en ese tramo, se logró en la pasada administración de Rionegro, pero lamentablemente después de que murió la señora Nubia Echeverri, cruzando la vía.
Avances
A fines del mes de mayo pasado, los alcaldes de Rionegro, Rodrigo Hernández y de Guarne, Marcelo Betancur, se reunieron en el colegio de La Mosquita con directivos del Colectivo de Seguridad Vial 9.5 y representantes de la comunidad, para analizar temas relacionados con los problemas fronterizos y el principal fue el de seguridad vial.
Se acordó que se construirían reductores de velocidad, conocidos comúnmente como resaltos, lo cual debe ser autorizado por la Agencia Nacional de Infraestructura, como dueña de la vía, aunque para el gerente de la Concesionaria Devimed, Germán Vélez, no es la alternativa más técnica, precisamente porque se trata de una vía rápida. El directivo había propuesto la construcción de un separador central y dos retornos y así no habría cruces a la izquierda, aunque lo ideal sería una doble calzada con varios puentes peatonales y retornos.En esa reunión, el alcalde de Rionegro anunció la utilización de un radar para controlar el exceso de velocidad en ese tramo, equipo que precisamente ya entregó Devimed a la administración.

