La CCOA impulsa la asociatividad territorial como motor de competitividad y equidad regional

La integración permitiría la construcción de infraestructura regional, como rutas intermunicipales directas que eliminen trasbordos, la creación de equipamientos regionales financiados con fondos supramunicipales (ej. hospitales, plantas de tratamiento de aguas), y la implementación de sistemas integrados de seguridad que prevengan el desplazamiento de la delincuencia»: Camila Escobar Vargas – Presidenta Ejecutiva de la Cámara de Comercio del Oriente Antioqueño CCOA

La directiva se ha consolidado como una voz autorizada en el debate sobre la integración territorial del Valle de San Nicolás. Destaca la visión de la CCOA: la necesidad imperante de estructuras de planificación conjunta para garantizar un desarrollo armónico, equitativo y sostenible en el Oriente Antioqueño. La CCOA, como entidad protagónica en la articulación público-privada, ve en la asociatividad territorial una herramienta esencial para el progreso y la competitividad de la región.

Una de las prioridades ineludibles para la región es la articulación y ampliación del aeropuerto José María Córdova. La Presidenta enfatiza que la habilitación de una segunda pista enfrenta desafíos críticos, principalmente en la gestión predial, lo que genera incertidumbre y retrasos. Propone la creación de una entidad técnica dedicada exclusivamente a la gestión aeroportuaria para agilizar negociaciones, asegurar transparencia y acompañar a las comunidades. Advierte que, sin una acción coordinada, el aeropuerto podría perder competitividad, afectando no solo a Rionegro sino a toda la subregión, dado que la conectividad aérea es crucial para el turismo, la logística y la inversión extranjera. La solución radica en la colaboración masiva de todos los municipios, replicando el espíritu que permitió la creación original del aeropuerto.

La integración metropolitana es vista como una sinergia fundamental con iniciativas como el proyecto Ecodesarrollo, que identifica la asociatividad como uno de sus diez pilares estratégicos. Escobar señala que una planificación territorial integrada es esencial para resolver contradicciones críticas, como planes de ordenamiento territorial (POT) descoordinados entre municipios vecinos, que generan conflictos ambientales y de competitividad. Además, la integración permitiría la construcción de infraestructura regional estratégica, como rutas intermunicipales directas que eliminen trasbordos, la creación de equipamientos regionales financiados con fondos supramunicipales (ej. hospitales, plantas de tratamiento de aguas), y la implementación de sistemas integrados de seguridad que prevengan el desplazamiento de la delincuencia.

Desde el punto de vista económico, un territorio planificado colectivamente ofrece ventajas comparativas significativas para atraer inversión y mejorar la competitividad. La presidenta de la CCOA explica que los inversionistas se beneficiarían de la reducción de trámites al negociar con una sola entidad para proyectos regionales, la estabilidad normativa gracias a POTs armonizados y las economías de escala que resultan de proyectos de infraestructura conjuntos. Un claro ejemplo es el potencial de la bioeconomía en el Oriente Antioqueño, que alberga el 40% de la biodiversidad de Antioquia, pero cuyo aprovechamiento sostenible requiere investigación coordinada y protección de corredores ecológicos supramunicipales.

Finalmente, Escobar Vargas aborda la desconfianza ciudadana hacia las figuras asociativas. Propone una pedagogía masiva para explicar su funcionamiento, financiación y decisiones, junto con la veeduría ciudadana a través del plan técnico de Ecodesarrollo. Destaca que las figuras asociativas también permiten resolver desigualdades entre municipios, permitiendo que localidades con mayor capacidad fiscal cofinancien infraestructura en municipios más pequeños, democratizando el acceso a servicios esenciales. La CCOA invita a los municipios reticentes a participar activamente en lugar de aislarse, pues problemas como la movilidad o la seguridad no pueden resolverse individualmente. La fragmentación solo perpetuará las desigualdades; el desarrollo de la región, argumenta, siempre ha dependido del espíritu colaborativo y la elección de líderes técnicos.

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