El Oriente necesita una planificación metropolitana y sostenible: Camacol Antioquia

El Área Metropolitana también impulsa el desarrollo económico regional y la estructuración de proyectos estratégicos. Se abren puertas para atraer inversión, generar empleo y fortalecer la competitividad, por ejemplo, a través de la coordinación en áreas como el desarrollo económico y la infraestructura«: Eduardo Loaiza Posada – Gerente Camacol Antioquia – Foto: Cortesía

Desde la perspectiva de Camacol Antioquia, la conformación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás representa una oportunidad crucial para el desarrollo integral del Oriente Antioqueño. Eduardo Loaiza Posada, gerente del gremio, enfatiza que los problemas que enfrenta la región son de tal magnitud que ningún municipio puede resolverlos de manera aislada. La integración y la asociatividad no deben verse como una amenaza a la autonomía municipal, sino como una estrategia para planear el territorio con visión de futuro, superando las fronteras administrativas y abordando retos comunes como la movilidad, el abastecimiento de agua, la vivienda y el impacto ambiental.

Pensar en grande y a escala regional no solo permite sumar esfuerzos y definir caminos claros para el desarrollo, sino que también facilita el acceso a financiación y recursos, dado que «en el mundo hay más dinero que proyectos».

Una de las principales bondades de este esquema asociativo es la capacidad de superar la visión y escala de proyectos puramente municipales. Una figura metropolitana posibilita la atracción de inversiones y cofinanciación, al permitir diversificar y visionar grandes equipamientos (como estadios o velódromos) según la vocación de cada territorio, en lugar de que cada municipio busque tener todos los servicios. Además, favorece soluciones conjuntas para problemáticas supramunicipales como el manejo de residuos y la disposición final de basuras en una zona conurbada, la creación de una autoridad para políticas de transporte público masivo, y la gestión coordinada de temas ambientales como la calidad del aire o la regulación del parque automotor.

La integración metropolitana es fundamental para una planificación territorial coherente y ordenada, crucial para el sector inmobiliario. Permite establecer directrices claras de ordenamiento territorial que los municipios deben considerar al expedir sus POT, asegurando la continuidad en los desarrollos y evitando conflictos por usos del suelo incompatibles. Loaiza destaca la importancia de abordar el déficit de vivienda, especialmente la de interés social, como un «hecho metropolitano». Un enfoque supramunicipal facilita la asignación estratégica de suelo para estas viviendas, apoyando a los municipios que asumen esa carga con equipamientos y servicios, bajo un principio de concurrencia de recursos y complementariedad de esfuerzos.

El Área Metropolitana también impulsa el desarrollo económico regional y la estructuración de proyectos estratégicos. Se abren puertas para atraer inversión, generar empleo y fortalecer la competitividad, por ejemplo, a través de la coordinación en áreas como el desarrollo económico y la infraestructura. Proyectos de gran escala como el aeropuerto José María Córdova, la infraestructura vial, o la posibilidad de un sistema férreo que conecte la región, se benefician enormemente de una visión metropolitana. Adicionalmente, la sostenibilidad se convierte en una ventaja competitiva, con la banca ofreciendo hipotecas verdes que son un préstamo para financiar la compra, construcción o mejora de viviendas que cumplen con criterios de eficiencia energética y sostenibilidad ambiental, siendo más económicas en proyectos certificados, y la promoción de la economía circular que reutiliza residuos de construcción, lo que se traduce en ahorros para los compradores y mayor atractivo para la inversión.

Si bien existen retos como la resistencia al cambio y la prevención política, Loaiza insiste en que los beneficios de la integración superan con creces las desventajas. Es esencial un gran esfuerzo de información y pedagogía para que la comunidad comprenda que no se trata de una nueva entidad para cobrar impuestos, sino de una instancia de articulación voluntaria para mejorar servicios. Camacol Antioquia -dice- insta a los ciudadanos a participar, informarse bien y exigir a sus líderes un trabajo transparente y con seguimiento. La planificación conjunta asegura que la normatividad y las autoridades estén a la vanguardia del desarrollo, canalizando y orientando las inversiones para preservar el potencial del territorio y evitar que el crecimiento atropelle la calidad de vida.

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