La creación de un Área Metropolitana en el Valle de San Nicolás (AMVSN) es la oportunidad para un desarrollo ordenado y sostenible frente al crecimiento acelerado. No quitará funciones a Cornare, la tasa ambiental no aumentará y las zonas protegidas seguirán bajo su control. La figura busca organizar el crecimiento, mejorar la calidad de vida y fortalecer la gestión hídrica.
El director general de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (CORNARE), dice sobre el papel de la entidad ante la eventual creación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás (AMVSN) que CORNARE ve con buenos ojos esta figura, entendiéndola como un complemento valioso para un desarrollo ordenado y sostenible. Dada la urgencia que el crecimiento acelerado del Oriente requiere organización y planificación, la creación del área metropolitana es vista como una herramienta que fortalecerá estos aspectos, trabajando conjuntamente con otras figuras de asociación territorial, como las provincias.
Una de las principales preocupaciones de quienes se oponen es a la inexistente pérdida de su autoridad ambiental. Al respecto, Valencia es enfático: la creación del área metropolitana no implicará la pérdida de la autoridad ambiental de CORNARE sobre su jurisdicción. Esto se debe a que se requeriría un millón de habitantes para que tal cambio sucediera, cifra que los ocho municipios actuales no alcanzarán en varias décadas. Además, señala que, incluso si el perímetro urbano superara esa cifra, la decisión de transferir competencias «pasa por deliberaciones regionales y no es automática», fundamentado en la Ley 99 de 1993.
En materia financiera y de gestión territorial, CORNARE ha brindado claridad. El director Valencia dice que la tasa ambiental seguirá siendo recaudada por la autoridad sin incremento, conforme a la ley. Esta sobretasa, destinada exclusivamente a protección ambiental, no sufrirá afectaciones. Asimismo, la entidad aseguró que la posible creación del AMVSN «no modifica decisiones tomadas por la corporación» respecto a zonas protegidas. CORNARE continuará emitiendo sus «determinantes ambientales en todo el perímetro rural», incluyendo áreas protegidas y Distritos Regionales de Manejo Integrado (DRMI), independientemente del proceso de asociatividad metropolitana.
Respecto a la financiación de programas ambientales, CORNARE descarta afectaciones, señalando que «no existe disminución en recursos para saneamiento, cobertura boscosa o adaptación climática». La inversión en estas áreas es una «necesidad apremiante en la región», y tanto los municipios como la propia corporación mantendrán el compromiso financiero. La figura metropolitana, al contrario, se presenta como un facilitador para la organización y planificación del crecimiento, lo que impacta directamente en la calidad de vida y el desarrollo sostenible de la región.
Finalmente, CORNARE ha sido enfático en su rol fundamental en la gestión hídrica, conservando todas las facultades de «ordenación, planificación y administración». El director General subraya que la posible creación del Área Metropolitana del Valle de San Nicolás es vista como una oportunidad para robustecer la planificación y el control del desarrollo territorial, permitiendo un crecimiento más organizado y sostenible en una región que experimenta una expansión demográfica y urbana significativa.

