El tránsito entre Medellín y el Oriente antioqueño cambiará su ritmo habitual. Mientras la ciudad duerme, la infraestructura del Túnel de Oriente entrará en pausa programada para recibir labores de mantenimiento que buscan preservar su funcionamiento y seguridad.
Durante cuatro jornadas consecutivas, entre las 10:00 p. m. y las 4:00 a. m., el túnel permanecerá cerrado de manera total. En ese intervalo se adelantarán trabajos técnicos sobre sistemas esenciales como la iluminación, la señalización, el control de tráfico y los postes SOS ubicados en su interior, además del lavado de las paredes del túnel Santa Elena.
Aunque se trata de una medida temporal, su impacto se extiende a uno de los corredores más importantes del departamento, que conecta el Valle de Aburrá con el Oriente antioqueño y facilita el acceso hacia zonas industriales, turísticas y el aeropuerto internacional José María Córdova.
Desde la concesión encargada de la vía se explicó que estas labores hacen parte del mantenimiento rutinario necesario para garantizar la seguridad de los usuarios y mejorar la experiencia de tránsito por la infraestructura.
Una movilidad que se reorganiza en la noche
Mientras el túnel esté cerrado, los conductores deberán tomar rutas alternas como la doble calzada Las Palmas y la Variante Las Palmas, corredores que permanecerán habilitados durante toda la jornada nocturna.
En estos trayectos también habrá presencia de unidades de apoyo, como grúas, ambulancias y vehículos de emergencia, dispuestos para atender cualquier eventualidad y garantizar condiciones seguras de movilidad.
Para muchos conductores habituales del corredor, estas noches implicarán ajustar tiempos y rutas. Sin embargo, detrás del cierre hay una tarea silenciosa pero constante: mantener en funcionamiento una de las obras de infraestructura más importantes del departamento.

