Más de 500 hectáreas restauradas: así avanza la recuperación de ecosistemas altoandinos

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Más de 500 hectáreas de ecosistemas altoandinos han sido restauradas en Cundinamarca como resultado del convenio entre EPM y Fundación Natura, una alianza que desde 2015 desarrolla acciones de conservación y restauración ecológica como parte de las compensaciones ambientales asociadas a las Líneas de Transmisión de Energía Nueva Esperanza.

Además de la recuperación de estas áreas, el convenio contempla la siembra de 156.760 individuos de especies nativas de páramo y bosque altoandino. Entre las especies establecidas se encuentran frailejones, puyas, ciros, gaques, garrochos, cocuas, pinos colombianos, robles, palmas bobas y arbolocos.

EPM informó que las acciones se desarrollan en los municipios de Guasca, Bojacá, Tena, Sibaté y Guatavita, en una superficie cercana a cinco veces el área del Parque Metropolitano Simón Bolívar. El propósito no se limita a sembrar árboles, sino a recuperar procesos ecológicos relacionados con la conservación del agua, los suelos y la biodiversidad.

“Para EPM las compensaciones ambientales vinculadas a sus proyectos -como Nueva Esperanza- son una oportunidad para aportar a la conservación de ecosistemas estratégicos y generar valor ambiental en los territorios. El convenio EPM-Fundación Natura se ha consolidado como una valiosa oportunidad para generar ciencia, conocimiento y procesos de educación ambiental al servicio de otras empresas, entidades y comunidades”, indicó Luis Eduardo Valencia, jefe Ambiental y Social Transmisión y Distribución Energía de EPM.

El monitoreo realizado con la participación de las comunidades locales también ha permitido identificar diferentes grupos de fauna, entre ellos aves, mamíferos, anfibios y reptiles. Estos registros aportan información sobre la recuperación natural de los ecosistemas y fortalecen el conocimiento sobre las especies que habitan los territorios de páramo y bosque altoandino.

Estos ecosistemas cumplen además una función fundamental en la regulación del ciclo hídrico, al contribuir al almacenamiento, filtración y regulación del agua. Su conservación beneficia tanto a la biodiversidad como a las comunidades y centros urbanos que dependen de estos servicios ecosistémicos.

“Restaurar los bosques altoandinos nos permite asegurar que el agua llegue al suelo y al subsuelo y que así esté almacenada para que, en algún momento, nos brinde el servicio a todas las personas. Así es como la restauración se convierte en nuestro seguro de vida”, destacó Clara Solano, directora ejecutiva de Fundación Natura.

Los avances adquieren especial relevancia ante los desafíos asociados a la variabilidad climática y fenómenos como El Niño, que pueden afectar la disponibilidad del recurso hídrico y poner a prueba la capacidad de los ecosistemas para mantener sus servicios ambientales.

Desde 2015, EPM y Fundación Natura trabajan conjuntamente en la restauración de páramos, subpáramos y bosques altoandinos y andinos, con acciones orientadas a fortalecer la biodiversidad y la seguridad hídrica de los territorios.

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