Por: Juan Andrés Valencia Arbeláez
“Si tuviera mil vidas, mil vidas sería periodista”, expresa Víctor Gallego, recostado en una silla mientras observa las casi doscientas ediciones de su periódico Noticarmen que colecciona celosamente en un estante de su sala. Hace alrededor de 20 años que se propuso la tarea de informar a los habitantes de El Carmen de Viboral, sobre el acontecer de su municipio. “Antes hubo un periódico que se llamaba El Carmelitano, duró casi 8 años. Cuando dejó de circular, lo sentí como un llamado para que asumiera la responsabilidad de informar a los carmelitanos, pues le había propuesto a Pedro Luis Jiménez (el dueño de El Carmelitano) colaborarle con la elaboración del mismo, algo que él rechazó”, dice Gallego mientras hojea el primer ejemplar de su gaceta, y con la voz nostálgica de quien recuerda, añade: “el día que salió esta edición estaba más preocupado que feliz, porque me tocó fiarla”.
Don Víctor ama el periodismo y a El Carmen de Viboral, lo paradójico es que ni estudió esa profesión, ni es carmelitano. Víctor Gallego, es un medellinense graduado en mercadeo y administración de empresas. A la Perla Azulina del Oriente, llegó de manera fortuita en un paseo que hizo con unos amigos a una finca, “cuando desperté en la mañana y vi como los rayos del sol despejaban la niebla y llenaban de vida a un pueblito recostado entre montañas me determiné a vivir aquí para ver ese lindo amanecer más a menudo. Curiosamente la finca de al lado estaba en venta, así que la negocié a cuotas”, menciona el creador de Noticarmen.
Antes de ser periodista trabajó en la litografía de su familia, donde aprendió sobre diagramación y gramaje, pero con el tiempo las ventas bajaron y el negocio cerró. Entonces se convirtió en agente de tránsito, cargo que desempeñó por 10 años. Después fue educador vial por otros 4 años, y posteriormente director de la cárcel de El Carmen.
“Toda mi experiencia previa me aportó bastante para dedicarme al oficio de periodista, especialmente el saber diagramar. De hecho, fui yo quien le enseñó a Jairo Tobón Villegas (fundador del periódico El Rionegrero) a diagramar de una manera más práctica y eficiente”, sostiene don Víctor.

Ya hace un tiempo que no ejerce como periodista, una bacteria en su columna lo tiene con capacidad reducida, por lo que no puede moverse como antes lo hacía en búsqueda de una noticia: “es frustrante, pero me ha permitido ver y supervisar el Noticarmen desde otra perspectiva: ahora son mis hijos quienes lo desarrollan y eso me pone muy contento”, reconoce el experimentado reportero.
Empero, no por eso ha perdido o visto disminuidos sus ánimos, aún recuerda la mayor parte de las notas que publicó, igual que a muchas personas a las que ha entrevistado “la mayoría han sido personas humildes, o lo eran en su momento. Es triste ver cuando se les sube la prepotencia por ocupar un cargo a personas que eran muy nobles sin ellos; me ha pasado especialmente con algunos alcaldes”, manifiesta Víctor. Por eso recuerda con especial agrado la mejor noticia que cubrió; la elección de Joaquín Darío Duque Zuluaga, como alcalde en el 2007, quien -según dice- fue humilde en su campaña, discurso, maneras, y gobierno.
Pero en sus 20 años de labor periodística también ha tenido que cubrir momentos desgarradores y perturbadores: los asesinatos, el hallazgo de personas desmembradas en las zonas rurales, y la aparición del feto de un bebé en pleno parque principal de la localidad; eventos que más le arrugan el corazón.
El periodismo del siglo XXI
En cuanto al futuro del periodismo regional, Víctor se muestra optimista a pesar de los desafíos que enfrenta la industria. «El periodismo digital está ganando terreno, y es importante adaptarse a los cambios. Eso no es bueno ni malo, solamente es», comenta. «Pero no podemos olvidar la importancia de mantener vivas las tradiciones del periodismo impreso. Es decir, la rigurosidad informativa más que la inmediatez, la excelencia en forma y fondo de un texto. Ahora todo se puede corregir en un momento, así que no se suele esmerar a la hora de escribir una noticia», explica Gallego.
“Me gustaría que el periodismo vuelva a ser grosero. Yo mismo he pecado en eso en estos últimos años: abusamos de eufemismos para contar la realidad, tratamos de estar bien y congratularnos con todos, en especial con los poderes políticos. Por ejemplo, El Carmelitano se caracterizó por ser irreverente la mayor parte del tiempo, además los grandes maestros del periodismo fueron aquellos que no tuvieron miedo a herir susceptibilidades cuando era necesario”, puntualiza don Víctor Gallego.

El legado de Noticarmen
Víctor espera dejar un ejemplo de integridad y compromiso con la verdad. «Quiero que mi familia continúe con el legado del periódico», afirma. «Pero también espero haber inspirado a futuras generaciones de periodistas a seguir luchando por la verdad y la justicia, pero sobre todo, que sean como el arcángel Gabriel (a quien considero el primer periodista de la historia) divulgadores de esperanza en un mundo lleno de tragedias», concluye el fundador del Noticarmen.

