Lo que alguna vez fue considerado un residuo dentro de las operaciones de EPM hoy puede regresar al negocio convertido en un nuevo producto. Desde la inauguración de su Centro de Economía Circular, en junio de 2024, la empresa ha venido transformando la manera en que gestiona sus excedentes y busca que los materiales que todavía tienen una segunda oportunidad permanezcan dentro del ciclo productivo.
La estrategia, según EPM, ya se refleja en elementos que hacen parte de las redes y servicios de energía. Crucetas para la distribución eléctrica, cables de cobre, cajas para medidores, espaciadores para redes de media y alta tensión, luminarias para alumbrado público y transformadores de distribución son algunos de los productos fabricados a partir de materias primas recicladas que, en su mayoría, regresan a la operación del negocio de Transmisión y Distribución de Energía de la empresa. La expectativa es que, en un futuro cercano, estos productos puedan instalarse también en las demás entidades del Grupo.
Actualmente, EPM gestiona alrededor de 5.000 toneladas de excedentes cada año. La proyección es que, a partir de 2027, el modelo permita aprovechar más de 10.000 toneladas provenientes del Grupo EPM, generando eficiencias en el abastecimiento y reduciendo la necesidad de utilizar materias primas nuevas.
El proceso involucra actualmente a unas 20 empresas maquiladoras, que reciben materiales y participan en su transformación. Esta relación ha permitido desarrollar nuevos productos, fortalecer capacidades de innovación y generar empleo, mientras la empresa modifica progresivamente su modelo de abastecimiento.
“El Grupo EPM le ha apostado decididamente a la economía circular, porque consideramos que es una tarea de corresponsabilidad de todos los actores del territorio. El estado, las empresas, los hogares nos debemos unir e implementar acciones que permitan conservar los recursos y evitar que tantas toneladas de desechos lleguen a los rellenos sanitarios. Es muy satisfactorio salir a campo y ver que ya hay productos que se han fabricado a partir de los desechos que hemos generado y que han retornado al negocio de Transmisión y Distribución de Energía”, destacó Mauricio González Echeverri, director Corporativo Residuos Sólidos Grupo EPM.
La estrategia también se extiende a otros negocios. Los estacones plásticos fabricados a partir de residuos de polímeros ya son utilizados en cerramientos y mojones de la zona de embalses del negocio de Generación de Energía. El mismo material sirve para fabricar parques infantiles, como el que EPM entregó en mayo en la UVA Nuevo Amanecer, en el sector de La Avanzada, en Medellín. La empresa espera replicar esta experiencia en zonas de influencia de sus diferentes proyectos.
El Centro de Economía Circular, ubicado en la sede de la calle 30, en Medellín, está proyectado como el catalizador de los excedentes del Grupo EPM. La meta hacia 2030 es procesar 10.000 toneladas anuales de residuos, entre materiales ferrosos como chatarras de hierro, no ferrosos como excedentes de cables de aluminio y cobre, y diferentes tipos de plásticos, entre ellos polietilenos, policarbonatos y poliamidas.
El modelo también representa un impacto económico y ambiental para la empresa. Según EPM, la apuesta por la economía circular le permite ahorrar cerca de $10.000 millones cada año y evita la emisión de aproximadamente 13.000 toneladas de CO₂ anuales.
La economía circular busca precisamente que los materiales permanezcan en uso durante el mayor tiempo posible, reduciendo la extracción de recursos y la generación de residuos. Este enfoque hace parte de las estrategias promovidas internacionalmente para avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente señala que la economía circular permite reducir el desperdicio y mantener productos y materiales en circulación.
En EPM, esa idea comienza a materializarse en objetos concretos: materiales que antes terminaban su ciclo ahora regresan a las redes eléctricas, a los espacios públicos o a nuevas obras. El desafío hacia los próximos años será ampliar esa transformación para que cada vez más toneladas de excedentes del Grupo puedan convertirse nuevamente en recursos.

