Especiales La Prensa Oriente

Capítulo 5. Cooperación regional en la actualidad

El Oriente Antioqueño ha experimentado diversas formas de cooperación intermunicipal para enfrentar retos comunes. Estas experiencias han dejado aprendizajes valiosos sobre lo que funciona, y lo que no, cuando los problemas trascienden las fronteras político–administrativas.

En el Valle de San Nicolás

Fortalezas y limitaciones de lo existente

Fortalezas

Capacidad de gestión probada en proyectos de escala intermunicipal.

Buena base técnica en ambiente, riesgo y ordenamiento del recurso hídrico.

Capital social y redes de cooperación consolidadas

Limitaciones

No hay autoridad supramunicipal en transporte urbano ni en ordenamiento del suelo: cada POT decide aisladamente.

Financiación frágil (cuotas voluntarias y convenios), sin patrimonio ni régimen fiscal propios.

Desalineación temporal: los proyectos exceden el ciclo político municipal y pierden continuidad.

Duplicidades y vacíos de coordinación (movilidad, vivienda VIS, servicios públicos, seguridad).

¿Qué agrega un Área Metropolitana frente a lo ya construido?

Planeación vinculante: Plan Estratégico de Ordenamiento Territorial, PEMOT y Plan Integral de Desarrollo Metropolitano, PIDM obligatorios para los POT/PBOT municipales; reglas comunes en límites, densidades y usos estratégicos del suelo.

Autoridad de transporte urbano: integración tarifaria y operativa, jerarquización de la red vial, estándares de movilidad sostenible y control de externalidades entre municipios.

Escala financiera y técnica: patrimonio propio y régimen fiscal especial para apalancar proyectos estructurales (PTAR, troncales, equipamientos), con equipos técnicos permanentes.

Gobernanza con participación: instancias formales de decisión entre alcaldes, consejo metropolitano y canales de participación ciudadana.

Coexistencia funcional con CORNARE: coordinación en urbano (AM) y cuencas/ambiental (CORNARE), clarificando competencias y evitando superposición.

¿Qué se requiere para la conformación del Área Metropolitana?

La creación de un Área Metropolitana sigue un procedimiento riguroso, participativo y legalmente definido. Estos son los hitos clave:

Iniciativa. La pueden promover: los alcaldes de los municipios interesados, 1/3 de los concejales, el 5% del censo de ciudadanos o el Gobernador.

En el Valle de San Nicolás, la iniciativa para la conformación del Área Metropolitana la impulsan ocho alcaldías (Rionegro, El Carmen de Viboral, La Ceja, La Unión, El Santuario, Guarne, El Retiro y San Vicente Ferrer) y la Gobernación de Antioquia.

Municipios que no participen inicialmente (p. ej., Marinilla) podrán solicitar su adhesión futura mediante el procedimiento previsto en la ley.

Proyecto de constitución: Documento que identifica municipios integrantes, municipio núcleo y justificación técnica (hechos metropolitanos, beneficios, gobernanza y sostenibilidad financiera).

Concepto del Congreso: El proyecto se remite a la Comisión Especial de Seguimiento al Proceso de Descentralización y Ordenamiento Territorial (Senado y Cámara) para concepto de conveniencia. No es vinculante, pero hace parte del trámite.

Convocatoria a consulta popular: La Registraduría verifica requisitos y convoca la jornada entre 3 y 5 meses después. Se realiza pedagogía masiva para informar a la ciudadanía.

Consulta popular (vinculante): Se aprueba si en cada municipio gana el SÍ por mayoría y la participación alcanza al menos el 5% del censo electoral (Ley 1993 de 2019). El resultado obliga a las autoridades locales.

Protocolización: Si gana el SÍ, alcaldes y presidentes de concejos protocolizan el acuerdo en notaría del municipio núcleo dentro de los 30 días siguientes. Inicia la transición institucional.

Patrimonio y financiación (Ley 1625 de 2013)

El Área Metropolitana se financia con patrimonio propio y fuentes previstas en ley: aportes de las entidades territoriales, tasas, derechos y tarifas, contribuciones, cooperación, y partidas de Nación, Departamento y municipios.

El AMVSN no crea nuevos impuestos por sí misma; reorienta y gestiona recursos para proyectos de impacto metropolitano. Un escenario de referencia es un aporte del 1% de los Ingresos Corrientes de Libre Destinación (ICLD) de cada municipio a la bolsa metropolitana.

Criterios para una transición ordenada (si se aprueba el AMVSN)

Mesa de Transición (alcaldías–CORNARE–Gobernación–gremios–academia) para definir hoja de ruta de 12–18 meses.

Inventario de proyectos y convenios vigentes (qué continúa, qué se integra, qué se reorienta).

Mapa de competencias: ordenamiento, vivienda, servicios, seguridad, transporte; qué asume el AM, qué sigue en cada municipio y cómo se coordina con CORNARE.

Plan financiero metropolitano: fuentes (tasas, aportes, cooperación, banca), regla de priorización y cronograma de inversión.

Agenda de resultados tempranos: Integración tarifaria piloto en corredores prioritarios, pactos de borde urbano–rural en zonas críticas, portafolio de PTAR y micromedición por fases, programa de VIS con banco de suelo intermunicipal, observatorio metropolitano de seguridad (insumos para Policía Metropolitana).

Mecanismo de participación: audiencias temáticas por municipio y veeduría ciudadana metropolitana.

El Oriente Antioqueño ya tiene experiencias significativas de cooperación, pero sin una institucionalidad que vincule decisiones, estabilice la financiación y garantice continuidad.

AMVSN no parte de cero: ordena, integra y potencia lo construido (asociaciones, convenios, alianzas y la trayectoria de CORNARE) para enfrentar fenómenos que ya operan a escala supramunicipal.