El Oriente Antioqueño ha experimentado diversas formas de cooperación intermunicipal para enfrentar retos comunes. Estas experiencias han dejado aprendizajes valiosos sobre lo que funciona, y lo que no, cuando los problemas trascienden las fronteras político–administrativas.
La creación de un Área Metropolitana en el Valle de San Nicolás (AMVSN) es la oportunidad para un desarrollo ordenado y sostenible frente al crecimiento acelerado. No quitará funciones a Cornare, la tasa ambiental no aumentará y las zonas protegidas seguirán bajo su control. La figura busca organizar el crecimiento, mejorar la calidad de vida y fortalecer la gestión hídrica.
La principal bondad de conformar esta área metropolitana radica en la capacidad de planificar y administrar el territorio de forma conjunta, superando las limitaciones individuales de cada municipio. Esta integración es crucial para abordar desafíos compartidos como la seguridad metropolitana, articulando esfuerzos y sinergias para brindar mayor tranquilidad y confianza a los ciudadanos.
Contrario a la preocupación generalizada, los esquemas asociativos territoriales no vulneran la autonomía municipal definida en el artículo 287 de la Constitución Política de Colombia. Los municipios mantienen intactas sus competencias para elegir autoridades, administrar recursos, establecer tributos y participar en rentas nacionales.
La integración permitiría la construcción de infraestructura regional, como rutas intermunicipales directas que eliminen trasbordos, la creación de equipamientos regionales financiados con fondos supramunicipales (ej. hospitales, plantas de tratamiento de aguas), y la implementación de sistemas integrados de seguridad que prevengan el desplazamiento de la delincuencia.
En un contexto donde los municipios han pasado de ser “pueblos” a ciudades con dinámicas sociodemográficas complejas, la asociatividad la creación de un Área Metropolitana no es una opción, sino una necesidad para enfrentar problemas de escala urbana como el transporte, la gestión de residuos y el ordenamiento territorial.
La decisión final corresponde a la ciudadanía, garante de la participación democrática. El Carmen de Viboral se beneficiaría al resolver hechos metropolitanos con soluciones coordinadas. La figura no crea nuevas empresas de servicios públicos, la Cimarrona E.S.P. se fortalecería y los acueductos veredales recibirían apoyo para mejorar su gestión.
Uno de los beneficios más relevantes que la alcaldesa Ibed Santa destaca es la mejora de la seguridad regional mediante la figura de una Policía Metropolitana. Explica que, actualmente, las fuerzas de seguridad enfrentan limitaciones jurisdiccionales que impiden una acción efectiva en zonas limítrofes, permitiendo a los delincuentes evadir la ley al cruzar fronteras municipales.
Un beneficio crucial radica en la mayor capacidad de gestión que esta estructura metropolitana puede ofrecer. Al tener todos los municipios articulados, se amplían significativamente las posibilidades de acceder a recursos, formular proyectos de impacto regional y ejercer una representación más sólida ante entidades departamentales o nacionales.
El Área Metropolitana también impulsa el desarrollo económico regional y la estructuración de proyectos estratégicos. Se abren puertas para atraer inversión, generar empleo y fortalecer la competitividad, por ejemplo, a través de la coordinación en áreas como el desarrollo económico y la infraestructura.
Una de las grandes oportunidades que surge con un escenario de integración territorial es la capacidad de compartir lineamientos comunes de ordenamiento territorial, lo que asegura que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) o Esquemas de Ordenamiento Territorial (EOT) de los municipios sean coherentes entre sí.
Una de las bondades más significativas sería la creación de una autoridad de transporte regional que permita la integración del sistema de transporte público, con rutas circulares intermunicipales y un sistema de pago unificado. Esto permitiría a los ciudadanos, moverse con un solo pasaje entre diferentes municipios, cambiando de buses sin costo adicional.
Según el mandatario de los guarneños, el Área Metropolitana del Valle de San Nicolás fortalecerá la planeación conjunta en infraestructura, movilidad, seguridad, medioambiente y desarrollo económico, garantizando la autonomía municipal. Asegura la continuidad de Cornare como autoridad ambiental y se contempla una junta directiva integrada por los municipios para la toma de decisiones cada uno con su voto sin veto.
Las decisiones en la gobernanza de un área metropolitana se conciben para el “bienestar de todos los municipios” y los “hechos metropolitanos deben siempre gestionarse en consenso”. La autonomía local, lejos de debilitarse, se “refuerza” al tomar decisiones de manera conjunta y con un respaldo regional más amplio.
La región sigue enfrentando el desafío de una “lucha de conocimiento e información” y una falta de articulación frente a un crecimiento urbano acelerado y desordenado. El Área Metropolitana no es una mera figura administrativa, sino una herramienta indispensable para mejorar la calidad de vida y asegurar una visión compartida que responda a los retos actuales.
Contrario a la preocupación generalizada, los esquemas asociativos territoriales no vulneran la autonomía municipal definida en el artículo 287 de la Constitución Política de Colombia. Los municipios mantienen intactas sus competencias para elegir autoridades, administrar recursos, establecer tributos y participar en rentas nacionales.
“Si piensan como islas, van a vivir como islas. Pero si piensan en unirse como región, van a vivir como región”. El Área Metropolitana está llamada a ser el enlace que permita un desarrollo seguro, planificado y organizado para el Valle de San Nicolás.
La asociatividad debe estar regida por la ética, que es su “horizonte moral”. Propone principios fundamentales para orientar este proceso: la equidad en la participación, asegurando que todos los actores tengan las mismas condiciones sin importar su poder; la solidaridad en la colaboración mutua; el respeto de las autonomías.
La autonomía se mantiene intacta, y el Área Metropolitana ofrece una instancia para mejores ejercicios de planificación con visión regional integrada, donde las decisiones se toman de forma colegiada y cada alcalde tiene voz y voto en igualdad de condiciones. Es una oportunidad histórica para avanzar hacia un modelo de planificación regional más equitativo, eficiente y solidario.
Es fundamental comprender cómo el Área Metropolitana complementa y potencia los esquemas asociativos ya existentes, como las Provincias Administrativas y las asociaciones de municipios. No es generar competencia, sino de establecer el esquema ideal para enfrentar el fenómeno de la aglomeración urbana, un proceso diagnosticado por Planeación Nacional en el VSN.
Contrario a la preocupación sobre la pérdida de autonomía, la integración en un Área Metropolitana significa una ganancia de autonomía regional y de competencias. Al unirse, los municipios pueden asumir decisiones que antes estaban centralizadas en instancias departamentales o nacionales, lo que fortalece la capacidad de gestión local y combate el centralismo.
La principal bondad de la figura del Área Metropolitana radica en la “Planificación Conjunta”. A través de un instrumento como el Plan Estratégico Metropolitano de Ordenamiento Territorial (PEMOT), que permitirá a los municipios establecer lineamientos, políticas y estrategias conjuntas para la ordenación, uso y ocupación del territorio.
El análisis de las bases de datos catastrales, permiten comprender los comportamientos de crecimiento inmobiliario, las dinámicas de compra y venta de predios, el incremento de nuevas construcciones y los destinos económicos. Al cruzar estos datos, se encuentra información similar que facilita la planificación territorial de manera conjunta.
La creación del área metropolitana no implicará la desaparición de otros esquemas asociativos como las asociaciones de municipios o provincias. Al contrario, coexistirán y se apoyarán mutuamente para abordar temas cruciales que beneficiarán a lo más importante del territorio: sus ciudadanos. El objetivo primordial es mejorar la calidad de vida de los habitantes.
El alcalde ha dejado claro y está convencido de que la propuesta de integrar el Área Metropolitana del VSN representa un debate necesario sobre planificación regional, movilidad, seguridad, servicios públicos y disposición de residuos, entre otros. Asegura que permitirá afrontar retos comunes, confiando en que la ciudadanía decida con participación informada y argumentos sólidos.
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